Las cifras meten miedo

Los jóvenes y el alcohol

El consumo abusivo de alcohol, en particular entre los jóvenes, es uno de los problemas que acechan de forma creciente a la sociedad uruguaya. Una campaña oficial organizada por la Junta Nacional de Drogas intenta desde tiempo atrás atacar las causas del mal que hace carne entre los jóvenes, influye directamente en la delincuencia juvenil y es causa principal de los accidentes fatales en el tránsito.

 

Las cifras meten miedo. Una encuesta realizada el año pasado por el Observatorio Uruguayo de Drogas, con apoyo internacional, entre más de un centenar de centros de enseñanza media reveló que un 52% de los 4.503 encuestados consumen habitualmente alcohol, cifra que crece a un 72% a partir de los 17 años. Un 66% de esos consumidores habituales admiten haber vivido uno o más episodios de abuso en los 15 días previos a la encuesta. La conclusión es que uno de cada tres jóvenes se emborrachó o estuvo cerca de hacerlo en un lapso de dos semanas lo cual marca un aumento alarmante respecto a una encuesta similar efectuada en 2009.

Uno de los efectos más deplorables de ese fenómeno son los accidentes de tránsito, la mayor causa de mortalidad en personas con edades comprendidas entre los 15 y los 29 años. Se sabe que en Uruguay un 40% de los casos con resultado de muerte o heridas gravísimas se deben al consumo excesivo de alcohol. Con relación a los crímenes cometidos por los menores hay estadísticas que demuestran que una porción relevante de los mismos son cometidos por adolescentes en estado de ebriedad o de euforia provocada por la bebida frecuentemente mezclada con drogas.

Ante semejante cuadro de situación, la solución, por cierto, no es prohibir, sino adoptar medidas para contener y prevenir la expansión del mal. De acuerdo a la experiencia internacional en la materia, una acción esencial es extremar la vigilancia y los controles para evitar la venta de bebidas alcohólicas a los menores. Países tan distantes entre sí como Chile y Estados Unidos han realizado campañas en ese sentido con buenos resultados. En este último caso, el lema difundido entre los puntos de venta es “No le servimos a menores”, rótulo bajo el cual se incluyen reglas estrictas para los comercios habilitados, horarios de expendio limitados y un programa de orientación que contiene un llamado a responsabilidad a los vendedores.

Aunque en nuestro país se prohíbe la venta de alcohol a menores de 18 años es fácil comprobar que existen asiduas violaciones a las normas. Conjuntamente con el Inau, la Junta Nacional de Drogas hizo en los primeros 40 días de este año 1.600 inspecciones en locales de expendio. A 65 de ellos, ubicados en los departamentos de Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha, se les aplicaron sanciones. La duda que surge al respecto es si las sanciones previstas en las normas vigentes son lo suficientemente fuertes como para evitar los múltiples casos de reincidencia verificados.

Las campañas educativas son otro recurso esencial. En las recientes jornadas de carnaval, bajo el lema “La sed sacátela con agua”, varios organismos estatales, coordinados por la Junta, distribuyeron entre el público folletos con recomendaciones sobre el tema. Aunque en algunos sitios la gente hizo caso omiso a esos consejos como ocurrió notoriamente en La Pedrera, fue una buena iniciativa.

De todos modos, una golondrina no hace verano, por lo que convendría elaborar y aplicar un plan nacional a largo plazo en donde el Estado y los sectores privados involucrados en el tema conjuguen sus esfuerzos para combatir este flagelo. El sistema educativo no puede estar ausente de esa dinámica máxime cuando se sabe que el 72% de los adolescentes consume habitualmente alcohol y que la edad de inicio del consumo viene bajando sustancialmente hasta ubicarse hoy en los 13 años. Es preciso reducir el acceso en edades tempranas al hábito del alcohol. Si bien el problema de abuso del alcohol no es novedoso en nuestro país, el aumento del consumo en general, y su auge entre los jóvenes en particular con los terribles efectos que ello acarrea para la familia y la sociedad, justifican la aplicación de una estrategia nacional. Aunque la Junta Nacional de Drogas y otros organismos estatales están recorriendo ese camino es mucho lo que todavía falta por hacer para aventar definitivamente esa amenaza.

El consumo abusivo de alcohol se expande entre los menores, gravita en los accidentes de tránsito e incide en la delincuencia juvenil.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s