La edad mínima de jubilación en discusión

Atención  en el envejecimiento poblacional y solvencia del sistema

El FMI lo recomienda, Mujica dijo que será necesario, Trabajo admite su preocupación, el BPS apuesta a discutirlo y las AFAP ven en el sistema mixto un salvoconducto. Con matices, la suba de la edad mínima de jubilación está en boca de muchos.

El dilema ya está en la agenda del Diálogo Nacional de Seguridad Social: se tratará este año. Lo que está detrás es la preocupación por la sustentabilidad financiera de la seguridad social, en tiempos en que la esperanza de vida aumentó y en que los sistemas de reparto europeos tambalean (ver nota aparte).

En su reporte de Estabilidad Financiera Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó esta semana que los costos del envejecimiento “ya son enormes” y estimó “esencial” permitir que la edad de jubilación “aumente a la par de la longevidad esperada”.

En Uruguay, el presidente José Mujica había alertado en diciembre por este tema. “Vendrán gobiernos que tendrán que elevar la edad de jubilación y a nadie le va a gustar y todos van a patear, y no va a ser este gobierno, pero los futuros sí, no se escapan, no sé cuál será, porque va a caer tanto la capacidad de aportes que cada vez será mayor la demanda”, dijo Mujica en aquella ocasión.

La situación demográfica de Uruguay si no es preocupante es al menos peculiar. Según datos de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social, Uruguay se ubica entre los países con mayor proporción de personas por encima de los 60 años sobre la población total. En los hombres representan el 18,4% y en mujeres el 13,9%. Solo están en peor situación España y Portugal. A su vez, Uruguay tiene uno de los mayores niveles de cobertura (cercano al 87%), lo que es positivo pero también plantea el desafío de mantener los ingresos para pagar las pasividades.

En los últimos tres años se jubilaron cerca de 98.000 personas (un 24% del total), ya que la cantidad de jubilaciones casi se triplicó desde 2009.

La edad promedio de retiro es superior al mínimo legal de 60 años en la causal vejez (la más común). Desde 2003 es superior a los 62 años, según datos del Banco de Previsión Social. En 2011 la media fue de 62,8 años, mientras que en las otras causales -edad avanzada e invalidez- la situación fue distinta: 68,6 y 57,5, respectivamente.

Los años de servicio que computaron los jubilados con causal vejez promediaron 36,8. De hecho, si se toman en consideración los hombres, ese año más de la mitad se jubiló por encima de la media: el 27,8% de los jubilados registró entre 36 y 40 años de servicio y un 29,1% computó más aun.

El incentivo a trabajar más años del mínimo requerido es que se obtiene mayor tasa de reemplazo, esto es, que la jubilación obtenida representa un porcentaje mayor del salario del trabajador. En promedio, esa tasa fue de 56,2% en 2011, pero quienes se jubilaron con 65 años de edad obtuvieron una de 61,9%.

El Ministerio de Trabajo no da su opinión sobre qué hacer con la edad de retiro para no condicionar al Diálogo, pero “la preocupación por su impacto desde el punto de vista financiero existe, eso no se puede negar”, dijo el director de Seguridad Social, Roberto Baz. “Una posible modificación la hemos conversado”, agregó.

El presidente del Banco de Previsión Social, Ernesto Murro, es partidario de un debate “que no solo se centre en la edad de retiro”. Sostuvo que “hay países donde la edad legal es 65 años pero la gente se jubila a los 58”, y que en otros se puede combinar la edad de jubilación con usos de seguro de paro prolongados por dos o tres años.

También señaló  que la tasa de reemplazo es otro factor a considerar, ya que “en muchos países europeos es posible jubilarse a los 65 con una tasa de 100%, pero en Uruguay está topeada en 82,5%”. Y agregó que en Europa son mucho más altos los niveles de las prestaciones que en Uruguay (la mínima allá es de US$ 500 y aquí de US$ 270), por lo que la situación financiera es peor.

Otros aspectos que mencionó Murro fueron la compatibilización entre jubilación y trabajo y el retiro parcial, que hoy están a estudio del Ejecutivo (el primero más avanzado que el segundo).

Por su parte, las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP) desmarcan a Uruguay de la situación de Europa. “El tema está como para estar atentos o monitoreando pero el Uruguay no tiene una situación de premura como otros países”, dijo  el presidente de República AFAP, Luis Costa, quien destacó como un factor positivo la instalación del sistema mixto de seguridad social en 1996, ya que solo una parte del ahorro previsional de los trabajadores es administrado por el Estado (el resto son cuentas individuales en AFAP).

La gerente general de Unión Capital, María Dolores Benavente, coincidió. “El sistema mixto es un salvoconducto que tenemos”. No obstante, dijo que evaluar la edad de retiro puede ser una necesidad para las cajas que no han sido reformadas y siguen con el régimen de reparto (no tienen AFAP), como la policial, la militar y la bancaria.

En AFAP Sura (ex-Afinidad) opinan que “el sistema mixto cuenta con las bases para hacer frente al problema”, dijo  su gerente general, Roberto Barrueto. A su entender, si bien es una opción elevar la edad de retiro, “existen otras como fomentar el ahorro voluntario” del trabajador durante su vida activa.

La solución a la que recurrió Europa

El envejecimiento de la población europea y la crisis fiscal de varios países empujaron a muchos gobiernos del continente a retrasar la edad de jubilación mínima requerida.

En Italia, el gobierno aprobó -pese a la fuerte oposición de los sindicatos- una reforma de la edad requerida que para los hombres se eleva de 65 a 66 años en 2012 y a 67 en 2022, mientras que para las mujeres sube de 60 a 62 este año y se iguala a la masculina en 2022.

En Grecia, el gobierno debió reformar el sistema de pensiones para cumplir con el requisito que le impusieron el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea para obtener asistencia financiera. El aumento de la edad de jubilación fue general a los 65 años (lo que afectó a las mujeres que podían hacerlo con 60) y el período de cotización para acceder a la pensión completa pasó a ser de 40 años (era de 35 en el sector privado y 37 en el público).

España, en tanto, retrasó la edad de retiro de 65 a 67 años, luego de que el desempleo superara al 20% de la población activa. La reforma del sistema se pondrá en marcha progresivamente entre 2013 y 2027.

Por su parte, en el marco del mayor plan de austeridad presupuestaria desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Francia anunció el año pasado que elevará la edad mínima legal para jubilarse de 60 a 62 años, lo que regirá a partir de 2017.

Reino Unido también informó en 2011 su intención de elevar de 60 a 66 años la edad mínima para que sus empleados públicos se retiren.

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