Centenario del primer correo en avión en Uruguay

Primer vuelo postal: lento pero valeroso

Seis días para un puñado de cartas.

En septiembre de 1912, hace un siglo, el italiano Bartolomeo Cattaneo transportó correo en avión entre las ciudades de Salto y Montevideo. Fue el primer vuelo postal uruguayo, una práctica que, lejos de la era del e-mail, proliferaba en el mundo.

 

En 1912 la aviación era cosa de excéntricos y aventureros, y el correo postal una rareza. Había transcurrido demasiado poco tiempo desde que, en diciembre de 1903, los estadounidenses Orville y Wilbur Wright pusieran en vuelo el primer aparato más pesado que el aire, impulsado por un débil motor y capaz de virar. Después de ellos un montón de pioneros locos se lanzaron a volar, no siempre con éxito. El fracaso muchas veces se pagaba con la muerte. Así, por ejemplo, Ricardo Detomassi, uno de los primeros pilotos uruguayos, falleció en accidente el 20 de junio de 1915. Su avión cayó como un piano mientras realizaba en San José una exhibición ante miles de personas.

El aparato de Cattaneo, siendo bastante más evolucionado que el de los Wright, no era por eso gran cosa. Su Blériot XI, un diseño de los franceses Louis Blériot y Raymond Saulnier, era poco más que una bicicleta con alas y un motor Gnome de 50 caballos, de confiabilidad y potencia ridículas para los estándares actuales. El aparato pesaba poco más de 300 kilos y su velocidad crucero rondaba los 60 kilómetros por hora. Con uno similar, aunque con motor todavía más pequeño, Louis Blériot cumplió la hazaña de volar sobre el canal de la Mancha el 25 de julio de 1909.

Bartolomeo Cattaneo, un italiano bigotudo que fue precedido por la fama de sus grandes proezas en Europa y el Río de la Plata, había aterrizado en agosto de 1912 en el hipódromo de Salto, la misma pista en la que debutaría Irineo Leguisamo, jockey legendario, pocos años después, en 1916. El arribo del primer avión a Salto convocó a unas 2.000 personas. Cattaneo realizó demostraciones similares en otras ciudades uruguayas. Era su forma de ganarse la vida. Bastante antes, en diciembre de 1910, había cumplido la gesta de volar entre Buenos Aires y Colonia, un trayecto récord de 90 kilómetros.

 

CARTAS QUE VUELAN

Cattaneo contaba con autorización oficial para transportar correo de Salto a Montevideo, la primera experiencia nacional de ese tipo. Los textos escritos en papel y enviados por correo eran entonces cosa muy seria, y hacerlo por avión rozaba la gloria. Por cada carta se pagaron 5 centésimos y 2 por postal. A esas piezas se les aplicó el primer matasellos aéreo utilizado en el país. El vuelo estaba previsto para el 25 de agosto, aniversario de la Declaratoria de la Independencia de la Provincia Oriental, pero se demoró. Por fin Cattaneo partió de Salto a las 6:25 de la mañana del 3 de septiembre de 1912, hizo escala en Paysandú y arribó a Mercedes a las 9:05, según recuerda Enrique Lewowicz, del Grupo Aerofilatélico del Uruguay (Gafu). Por problemas con su enclenque Blériot XI, pudo decolar de Mercedes recién en la tarde del 5 de septiembre y aterrizó en el hipódromo de San José.

“Debido al mal tiempo el vuelo no pudo continuar sino hasta el 8 de septiembre, cuando partió de San José a las 16:40 de la tarde”, recuerda Enrique Lewowicz. El piloto italiano con su correo aéreo arribó por fin al Hipódromo de Maroñas, en Montevideo, a las 17:35. Fue recibido por una multitud. Las cartas demoraron seis días en llegar de Salto a Montevideo. Era demasiado, pues el ferrocarril podía hacerlo en una jornada; pero se trataba de un símbolo, de un anticipo.

Cattaneo

Más sobre este precursor en http://earlyaviators.com/ecattane.htm

Cattaneo había nacido en Italia en 1883. Fue mecánico del piloto y fabricante de aviones Louis Blériot, aprendió a volar en Francia y vagó por Europa. En 1909 comenzó a participar de raids aéreos. El 5 de noviembre de 1910 se convirtió en el primer aviador que sobrevoló Buenos Aires y luego realizó demostraciones en el interior argentino. En 1915 voló entre Buenos Aires y Santiago de Chile, ida y vuelta sin escalas. Pese a ser extranjero, sirvió en la naciente aviación militar argentina. Luego marchó a Italia para instruir a pilotos militares. En 1929 hizo fotografía aérea en Brasil y contribuyó a crear la aerolínea comercial Vasp, de la que fue piloto. Murió en San Pablo el 2 de abril 1949.

La masificación del correo aéreo se produjo luego de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), al menos en Europa occidental y Estados Unidos. Charles Lindbergh, que en 1927 se convirtió en la primera persona en cruzar el Atlántico volando sin escalas y en solitario, reunió gran experiencia repartiendo correo en avión. En las décadas de 1920 y 1930 la franco-brasileña Compagnie Generale Aéropostale tejió una vasta red en América del Sur. Desde 1927 utilizó el aeródromo de Melilla y luego se construyó el propio y un hangar en Pando, donde hoy está la Escuela Militar de Aeronáutica. Entre sus pilotos se contó con el insigne Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, quien moriría en combate aéreo en 1944, en la Segunda Guerra Mundial.

El correo aéreo en el interior de Uruguay, al fin de cuentas un territorio pequeño, solo fue formalizado por la malograda Pluna (Primeras Líneas Uruguayas de Navegación Aérea) a partir de 1936.

Bartolomeo Cattaneo

El cruce del Río de La Plata desde Buenos Aires (Argentina) a Colonia (Uruguay), 74 km
17 de diciembre 1910
Colección de Giovanni Giorgetti

ADDÍO BARTOLOMEO

Saltando el Charco

Imágenes y crónicas del cruce aéreo del
Río de la Plata entre 1907 y 1940
Diego M. Lascano

A fines de 1912 Cattaneo abandonó Uruguay, después de esperar en vano una respuesta de las autoridades, a las que había propuesto crear y dirigir una Escuela de Aviación Militar. Por fin, el 17 de marzo de 1913 el gobierno presidido por José Batlle y Ordóñez dispuso crear dentro del Ejército esa Escuela de Aviación. En Los Cerrillos iniciaron su entrenamiento algunos jóvenes oficiales, entre ellos Juan Manuel Boiso Lanza, Cesáreo Berisso, Esteban Cristi y Adémar Sanz Lacueva, quienes luego se perfeccionaron en Argentina y Chile. Mientras tanto, también en 1913, el periodista Ángel Adami fue uno de los creadores del Centro Nacional de Aviación, luego llamado Aeroclub del Uruguay, génesis de la aviación civil. De hecho, la Escuela de Aviación Militar recién se puso en marcha a fines de 1916 y los primeros pilotos egresaron en 1918. Por entonces el italiano bigotudo, el que llevó cartas de Salto a Montevideo, estaba muy lejos, en Italia, entrenando pilotos militares que participaban en la Primera Guerra Mundial.

El País Digital
Imágenes y edición Prof.Slekis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s