UTEC en Flores

TEMA EN DEBATE

Centro Universitario en Flores y la UTEC

 

En días recientes, participé de un intercambio de ideas en las redes sociales con algunos referentes políticos de Flores sobre el tema del título. Sería improcedente que yo citara los argumentos esgrimidos por los demás participantes en dicho diálogo, pero me parece de posible interés (y si suscita discusión, bienvenida ésta sea) exponer aquí  una opinión – la mía- al respecto.

Propuesta de instalación de un centro universitario o terciario en Flores

Desarrollaré la visión que me he formado a lo largo de muchos años sobre el despliegue territorial de las actividades universitarias y sobre algunas circunstancias de particular relevancia actual (como la recientemente creada  Universidad  Tecnológica del Uruguay, UTEC), a través de una serie de puntos.

1. Creo percibir una confusión conceptual importante en torno a qué es la UTEC y esto es, en buena medida, causado por el propio proyecto, que más allá de algunas definiciones generales, no es completamente claro. Sin embargo, una vez designadas sus autoridades provisorias iniciales (Dr. Rodolfo Silveira, Dr. Pablo Chilibroste, Dra. María Antonia Grompone), analizando sus primeras declaraciones públicas y contrastando las mismas con las acciones emprendidas por la Universidad de la República (UdelaR, de aquí en más) y CETP-UTU, surge mayor luz  sobre el proyecto en construcción. Me parece menester en este punto destacar, como ciudadano de izquierda, la actitud de los parlamentarios del Partido Nacional, particularmente los diputados nacionalistas del interior del país (y en el caso de Flores, me parece de lealtad elemental mencionar específicamente el Esc. Ricardo Berois, con quien en otras ocasiones he expresado discrepancias), pues cuando la suerte del proyecto de la UTEC parecía adversa, tomaron actitudes e iniciativas que motivaron que el trámite parlamentario concluyera con la aprobación del referido proyecto. Así mismo, en el caso de la consideración en el Senado de la venia a los Directores de la UTEC, este reconocimiento debe hacerse extensivo también al Partido Colorado, pues los tres partidos dieron sus votos a las venias, por la idoneidad de los candidatos propuestos, haciendo abstracción de sus convicciones políticas personales.

2. En particular, se ha identificado por parte de algunos actores políticos a la UTEC como “la Universidad del Interior”. Esto me parece un error muy relevante, ya que, por ejemplo, la UdelaR ha hecho en los últimos años un despliegue inusitado en el interior, particularmente en el Litoral y en la Región Este. De hecho, en esta última es donde más ha crecido la UdelaR en los últimos 4 años y una prueba muy tangible de ello es que en la actualidad, el local universitario público más moderno que poseemos los uruguayos es la sede de la UdelaR en Rocha, un edificio que no le va en zaga a las instalaciones de cualquier país de alto nivel de desarrollo. Nos detendremos más adelante en por qué esto fue posible, pero avancemos desde ya en un concepto: tanto la UdelaR como CETP-UTU trabajan en base a, más allá de las denominaciones oficiales utilizadas en cada institución, el concepto de polos de desarrollo regionales, centrados en ejes temáticos vinculados a la realidad y perspectiva productiva específico de la región y enmarcados en una nacional. Conviene enfatizar en particular el carácter regional de los emprendimientos: muy probablemente nada sustantivo habría hecho la UdelaR en Rocha de tratarse de un proyecto solamente rochense; fue posible porque Maldonado, Treinta y Tres y Rocha articularon una propuesta regional, en la que en los distintos departamentos se hacían distintas actividades pero todas complementarias y coordinadas. Es un criterio racional y lógico el de apostar a las regiones, por razones socio-demográficas y económicas obvias, y es el criterio que se ha seguido en todos los países- de coloratura política muy diversa- con experiencia exitosa en la materia. Para no citar como ejemplos Finlandia o Francia porque pueden considerarse países muy distintos al nuestro, vale decir que el enfoque de la cuestión universitaria desde las estrategias regionales es también la política seguida en Argentina, Chile, Brasil, Ecuador, Venezuela, y desde hace ya décadas, con resultados claramente favorables. Si bien la UdelaR tiene mucho aún para hacer en el interior, ya no es correcto verla como una institución montevideana, salvo que se cometa el anacronismo de identificar Universidad con las carreras más tradicionales (que son las de menor tasa de crecimiento en su matrícula estudiantil, por otra parte). De este modo, identificar la UTEC como “la Universidad del Interior” es un error, por cuanto implica desconocer la realidad universitaria y terciaria global del país, que ha cambiado sustantivamente y no en base a voluntarismos o improvisaciones, sino en función del fuerte impulso a una estrategia donde se proyecta, se evalúa y se ejecuta de manera consistente. La UTEC es una Universidad Tecnológica, que acentuará el progreso de la educación terciaria en el interior, apelando a los mismos criterios de estrategias enraizadas en las realidades regionales  y en la complementación de esfuerzos y bienvenida sea. Pero viene a profundizar una siembra ya iniciada, y que ha dado buenos frutos,  y no es de modo alguno un comienzo desde cero en la imprescindible proyección de las oportunidades de formación terciaria a todo el territorio nacional.

3. Muchas veces, como adenda a la suposición antes citada, se imagina a la UTEC como una casa de estudios con una gran sede en una determinada ciudad del interior. Esto también es una información incorrecta: las autoridades de la UTEC han anunciado que la misma se desplegará en el territorio nacional en diversas sedes, utilizando incluso para ello la infraestructura edilicia ya realizada por UdelaR y CETP-UTU, que ha registrado desde marzo del 2010 el mayor crecimiento edilicio universitario en el Uruguay desde la primera mitad del siglo veinte. Impulso que sería una insensatez desaprovechar. Un corolario de esta precisión, es que toda puja entre departamentos o localidades para ser “la sede” de la UTEC parece ser una apuesta disonante con la propia concepción de la UTEC. La apuesta debería ser, en todo caso, a tener en el departamento o localidad una de las (varias) sedes de la UTEC. Pero para ello hay que argumentar qué sede, sobre qué eje temático, en qué marco regional y bajo qué estrategia productiva, naturalmente. Debo señalar aquí, adicionalmente, que las declaraciones de las autoridades de la UTEC para mí distan mucho de ser sólo palabras. Con el Dr. Rodolfo Silveira me tocó compartir el Directorio fundacional de la Agencia Nacional de Innovación e Investigación (ANII) y la política que constantemente allí se aplicó- y donde al Dr. Silveira correspondió un destacadísimo rol- fue la de, amén de aportar nuevos recursos a la Innovación e Investigación, optimizar el uso de los ya existentes, coordinando el funcionamiento de instituciones afines que no solían trabajar en conjunto, fortaleciendo todo tipo de sinergias, ya fuera compartiendo locales, recursos humanos, tecnológicos, etc. Por ende. lo que el Dr. Silveira declara hoy que pretende hacer la UTEC es lo que le vi hacer durante tres años en la gestación de la ANII:  por los hechos que acompañan los dichos, tengo entonces la certeza no sólo de que se procederá de esa forma, sino de que no cabe imaginar que se actúe de otra manera.

4. El perfil como investigadores de los directores de la UTEC (Rodolfo Silveira especialista en Biología aplicada a la agroquímica, Pablo Chilibroste en temas agropecuarios y María Antonia Grompone en aceites y grasas esenciales e Ingeniería de Alimentos), hizo postular a varios observadores que la UTEC se centraría en temas agro-alimentarios y agro-químicos. Las referidas autoridades lo han desmentido, citando como ejemplo que prestarán particular atención a las formaciones requeridas por la Industria del Software, donde las sinergias con la UdelaR, CETP-UTU y cámaras empresariales del ramo (CUTI), más un conjunto variado de instituciones estatales (por citar dos ejemplos: LATU, Plan Ceibal) son evidentes. Nueva precisión de recibo, a mi juicio.

5. La política seguida por UdelaR y CETP-UTU, de polos temáticos adecuados a las estrategias regionales, ha llevado a aplicar un aspecto central del modelo de descentralización que la experiencia internacional avala: NO REPETIR LAS MISMAS CARRERAS EN TODOS LADOS SINO CREAR FOCOS DE ESPECIALIZACION EN CADA LUGAR ESPECIFICO. Bien valen las mayúsculas para este concepto. Si se repite, como mero ejemplo, la carrera de Derecho en los 19 departamentos, inevitablemente, por razones obvias como tradición académica, prestigio acumulado, capacidad económica de cada departamento, plantel docente requerido, etc., habrá títulos de abogado clase A, B y C, según qué reputación goce en el mercado laboral el centro de estudios donde se expidió. Ese es un viejo esquema de descentralización, ya descartado internacionalmente. ¿Significa esto que  deba haber un sólo lugar donde estudiar Derecho en el Uruguay? No, en absoluto: por razones poblacionales, de distancias geográficas y económicas debe haber (y la hay) una posibilidad alternativa a Montevideo en el norte del país, o hasta eventualmente una tercera opción, pero no parece razonable pensar en muchas más instalaciones destinadas a esta carrera. Análogo concepto puede merecer Medicina, donde Tacuarembó, por ejemplo, asoma como un candidato natural, pero la construcción responsable de una carrera completa de Medicina es una tarea obviamente particularmente delicada y costosa. Sobre el punto, dejo constancia que sí existen en el Este y en el Litoral algunas formaciones específicas en el área de la Salud (Enfermería, Tecnología Médica, por ejemplo) y que hay una formación privada en Medicina en Punta del Este, pero nos concentramos aquí en el Sistema Público, por ser el netamente predominante, propiedad de todos y abierto a todos.

6. Asi, por ejemplo, en el caso de la UdelaR, en Rocha se crearon carreras obviamente vinculadas a la región (ligadas a temas ambientales y de recursos costeros), pero también carreras en las que se detectó carencias en la oferta de profesionales tanto en Uruguay como en Brasil, Argentina o incluso nivel global, como es el caso de la carrera de Tecnólogo en Telecomunicaciones, que sólo existe allí y por ende recibe estudiantes de otros departamentos, no sólo locales, ya que quien quiere realizar esa carrera, debe hacerlo en Rocha. Por el lado de CETP-UTU, el desarrollo vitivinícola de alta calidad en Rivera (por ejemplo en Cerro Chapeu) y el importante despliegue forestal (en torno a Tranqueras, básicamente) llevó a la conformación en la zona de un polo de carreras técnicas centradas en la gestión de recursos naturales y en la enología.

7. Una puntualización que me parece relevante es que suele identificar “centros universitarios” con “carreras”, cuando no pocas veces el despliegue universitario puede tener como palanca un centro de investigación en torno al cual se van desplegando actividades de enseñanza y directamente productivas. Para citar un ejemplo paradigmático, es el caso de Bariloche en Argentina. El Centro Atómico Bariloche es sede del internacionalmente prestigioso Instituto Balseiro y es consecuencia del Instituto de Física de Bariloche creado en 1955. En el Balseiro se forman hasta nivel doctoral especialistas en Física y tecnologías de punta, pero además, en base a los egresados formados allí, en la década del 80 se constituyó la más exitosa empresa nacional en ingeniería de alto nivel. Para describir solamente uno de sus logros: la totalidad del territorio argentino está hoy bajo cobertura de satélites de telecomunicaciones producidos en Bariloche. Entre el Instituto de Física y los satélites pasaron 5 décadas, pero sin Instituto de Física no habría habido satélites.

8. La conveniencia y necesidad de contar con instalaciones universitarias en una región excede largamente lo que se estudia y se hace específicamente en dichos centros. La dinamización económica y cultural que se desprende de, por un lado, menos jóvenes locales que se van a Montevideo  a estudiar, pero además- como fue señalado- muchos jóvenes de otras localidades que vienen de otros sitios para estudiar “la especialidad de la casa”, puede ser un enorme factor de desarrollo. En ECOS he escrito en anteriores ocasiones sobre el caso de Toulouse en Francia y cómo la instalación masiva de centros universitarios vinculados al desarrollo productivo regional ha hecho que la “ville rose” tenga un 35% de su población formada por estudiantes, haciéndola una ciudad inquieta, juvenil, con abundante oferta cultural, gastronómica, de entretenimiento y una muy intensa actividad comercial en general.

9. Por todo lo expuesto, apoyamos calurosamente toda iniciativa que conduzca a la exitosa instalación de un centro universitario o terciario en Flores y para a ello, es mi opinión que es necesario  trabajar  arduamente y en profundidad desde la sociedad civil, con comisiones que desde la comunidad marquen que la iniciativa no es de una gestión determinada, sino de un departamento y más aún, de una región: no para desmerecer al gobernante que al tema consagre sus esfuerzos (que obviamente debe ser reconocido por ello), sino para potenciar la viabilidad del proyecto. Repasemos el caso de Rocha: la comisión Pro-Universidad fue integrada por miembros honorarios y sus sesiones completamente abiertas; se discutió intensamente  y elaboraron numerosos borradores durante casi un año y medio, pero fue tiempo invertido, no perdido, ya que de allí no surgió un simple y seguramente frágil “queremos una sede universitaria en Rocha” , sino que surgió una estrategia para el desarrollo universitario regional, con carreras especificas,  propuestas de planes de estudio concretos y cuando se discutió en los diversos ámbitos universitarios la propuesta, la misma era recibida como sólida, consistente y viable. Por ende, un año y medio después de cerrar la propuesta a presentar, carreras y centro universitario estaban  instalados, y hoy algunas de esas carreras tienen  ya sus egresados, mientras  la espectacular sede sita en la intersección de rutas 9 y 15 hacen bien visible el fruto de ese esfuerzo. Mentiría si dijera, querido lector, que mientras participé de ese proceso, como docente universitario oriundo de Rocha, desde las discusiones generales hasta la redacción de programas, nunca me ganó la ansiedad, particularmente en el año y medio de discusión con los vecinos, con los ciudadanos todos, donde muchas veces es necesario repasar colectivamente algunos conceptos varias veces para que todos- o al menos una  sustantiva mayoría-  tomemos una misma dirección y la hagamos carne. Pero ese proceso de poner los cimientos del proyecto para que sea realmente de todos o de las grandes mayorías, aparentemente lento, aceleró superlativamente los pasos posteriores. Pues, como se dijo, no se presentó un deseo, sino un proyecto concreto, articulado, regional, elaborado, costeado, con financiamiento previsto, con gestiones previas de sondeo y ajuste de detalles. Además, punto nada menor, al comienzo de ese trabajo, la totalidad del sistema político local suscribió un documento apoyando como prioridad central del departamento la instalación de un tal centro universitario: todos los partidos y todos los sectores de los partidos estamparon su firma, sin excepciones. La apertura del trabajo de la comisión y las firmas de todo posible futuro gobernante departamental, daba a la UdelaR la garantía de estabilidad política del proyecto, pues en el ámbito terciario, nada prospera sino se sotiene durante un período prolongado. Finalmente, como otro punto que merece mención, también al comienzo de ese trabajo colectivo, ante la tentación puntual de competir con Maldonado por una carrera, se optó por trabajar al unísono con los pares fernandinos, apoyando sus iniciativas, complementándolas con otras y recibiendo su apoyo para las propias, camino que también seguiría Treinta y Tres (que conoció intendencias de dos partidos distintos  en el período de marras). Apostar a sumar y multiplicar y no a restar ni dividir, tanto en lo regional como en lo político partidario, como en la metodología de trabajo empleada desde la propia comisión, a mi entender, fue absolutamente decisivo para alcanzar un resultado exitoso en tiempo récord: en cuatro años se pasó del mero papel a los egresos de los primeros titulados  de carreras inexistentes en Montevideo, de clara inserción productiva y a una sede envidiable terminada y funcionando.

10. Entremos al caso de Flores: por su tranquilidad, condiciones de vida, ubicación y paisajes es evidente para mí que ofrece un ámbito óptimo para la instalación de un centro de investigación (como ocurriera en Bariloche, por ejemplo) y ya he mencionado esta opinión en ECOS;  sin embargo, me da la impresión que ese muy posible eje de desarrollo universitario es aún subestimado, cuando  quizás sea el mayor as en la manga con que cuenta el departamento.  En primera instancia, la instalación de un centro de investigación de mediano porte (30 a 40 investigadores, más sus tesistas y estudiantes de posgrado) me parece la apuesta más favorable y cercana a las posibilidades a corto plazo de Flores. Y con un núcleo de actividad universitaria instalado, como se ha mencionado reiteradamente, acumular otras actividades siempre resulta más sencillo que comenzar de cero. Adicionalmente, por supuesto que esto no obsta para que Flores se postule, en conjunto y complementación con los departamentos vecinos, a ser sede de algunos de los desarrollos de centros y/o carreras de la UdelaR o UTEC en temas que deben articularse entre si y anclarse a la estrategia de desarrollo regional y nacional.
No escapa a mi conocimiento la existencia de varias gestiones, iniciativas, grupos de trabajo, en el pasado y presente, tendientes a constituir actividad universitaria en Flores. A todas y cada una las iniciativas en curso les deseo sinceramente el mayor éxito, pues redundará en beneficio del departamento y del país. Pero creo que, para construir con solidez, es bueno tener en cuenta algunos puntos que intenté abordar en esta nota. Y si he compartido esta serie ordenada de reflexiones e impresiones, no es porque me suponga ni referente en el tema ni portador de lecciones para absolutamente nadie. Nadie es dueño de la verdad, y menos que menos en un tema tan trascendente y complejo como el del desarrollo universitario, al que justamente por haberle dedicado ya 27 años de mi vida en diversos países, he aprendido a justipreciar en sus dificultades, tomar conciencia de la limitada visión que uno posee y la consecuente importancia de abrir ojos y oídos a experiencia y opiniones de otros, sin importar colores políticos, edades, títulos, recursos o cargos. Si algo he aprendido en este tema, en última instancia, es que sólo abriéndose siempre a aprender de nuevo lo que se creía sabido es que existe la posibilidad de construir colectivamente algún saber.
Pero por esa misma razón, con tanta sinceridad como humildad, jamás podría exonerarme de la responsabilidad ciudadana de compartir la experiencia y reflexión acumulada, para lo que pudiera aportar a la discusión comunitaria. Si al menos en Ud. querido lector, y sólo en Ud. estos comentarios motivan una reflexión renovada sobre estos temas, para conducirlo a iguales o diferentes conclusiones que a mí, bien habrá valido la pena este pequeño esfuerzo.

Publicado: 19/02/2013  Gonzalo Perera. Columnista

vía Centro Universitario en Flores y la UTEC – Ecos Regionales, Trinidad, Flores, Uruguay.

 

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