Embarazo adolescente, proporcional al nivel educativo

Los departamentos con mayor porcentaje de madres adolescentes son Artigas y Río Negro (ambos en un 14%). Por el contrario, Cerro Largo y Rocha, que eran departamentos con elevados porcentajes, redujeron estos guarismos a 12,41% y 10,71%.

Embarazo adolescente en el sector más pobre. Foto: Archivo El País.

Los departamentos con menor porcentaje de madres adolescentes están ubicados en el sur del país: Colonia, Florida, San José, Canelones, Montevideo, Lavalleja y Maldonado. Los valores extremos se registran en Lavalleja (7,44%), Canelones (8,57%) y Montevideo (8,03%), según datos de un estudio sobre desigualdad territorial realizado por el Programa de Población de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.

En Montevideo, si bien el porcentaje de madres adolescentes es menor a la media del país, en ambos censos de 1996 y 2011 (11% y 8% en relación a 14% y 10% en el total del país), la heterogeneidad se expresa en los porcentajes de madres adolescentes según las zonas donde viven. En algunos barrios es cercano a cero (Carrasco, Pocitos, Punta Gorda y Punta Carretas), mientras que llega hasta el 14% en Manga y a 17% en Toledo Chico y Casavalle.

“Esta heterogeneidad territorial responde en gran medida a la asociación de los distintos barrios con diferentes valores en las principales variables socioeconómicas”, sostiene la oficina en Uruguay del Fondo de población de Naciones Unidas (Unfpa).

“La distribución es muy clara: los barrios del cinturón de la ciudad, donde se ubican los hogares con peores niveles de bienestar, concentran los mayores porcentajes de madres adolescentes, mientras que los barrios que se encuentran en la costa de la capital, que alcanzan mejores niveles vida, tiene un porcentaje de madres adolescentes muy bajo”, concluye el informe.

En cuanto a la ascendencia étnico racial, el porcentaje de madres adolescentes afro en Uruguay es de 14,2% mientras que las no afro son madres en un 9,1%, agrega.

“Las condiciones de vida críticas de los hogares en que viven las jóvenes aumenta la vulnerabilidad respecto al embarazo precoz y en algunas ocasiones no deseados. En el caso de las jóvenes uruguayas con dos o más Necesidades Básica Insatisfechas (NBI), algo más de una de cada cinco adolescentes son madres (22,4%), mientras que entre las adolescentes con Necesidades Básicas Satisfechas (NBS) el porcentaje de madres es muy pequeño (3,6%), según datos del Censo de 2011”, expresa el informe.

MSP: niñas se están adelantando a las etapas

Todos los años hay unos 7.000 embarazos adolescentes en Uruguay. De ellos, más de un centenar corresponden a jóvenes menores de 15 años. Abusos, violencia familiar y falta de educación son parte del contexto, pero hay nuevos factores.

“La adolescencia está empezando antes, no ya con los cambios de la pubertad, en muchas otras cosas empieza a los ocho, nueve años”, reflexiona la directora del Programa de Salud Adolescente del Ministerio de Salud, Susana Grunbaum.

Argumenta que ya a esa edad hay “deseos y expectativas” que parecen adelantar las etapas, los procesos lógicos.

“Desde tener un celular, los ídolos de la música, la forma de vestirse, de pintarse. Parece que viviéramos en una época en la cual cuanto antes hagas algo mejor, entonces ¿por qué el embarazo y la maternidad se va a escapar a eso?”, se pregunta.

“Si a los dos años tenés que ir al jardín a aprender ingles y computación. Entonces a los 14, 15 tenés que estar embarazada y tener un hijo”, apunta.

Dice que hay un “estímulo constante” desde la televisión. Una cuestión de “mercado” cuyo slogan podría ser “cuanto antes mejor”.

Grunbaum ve, por lo menos, a una adolescente embarazada por día en el área de Salud Mental del Hospital Pereira Rossell. Y asegura que aunque en ese centro público de salud las historias de vida están más expuestas, también se advierten “muchos” casos de embarazo adolescente en el mutualismo, en al ámbito privado.

SUPERA A LA MEDIA, en Uruguay hay 60 embarazos adolescentes cada 1.000 habitantes, el promedio mundial es 49. La mayoría de las jóvenes con las que habló decidieron tener a sus hijos y nunca se les pasó por la cabeza abortar. Las profesionales que trabajan en el hospital relataron que en sus respectivos barrios, estas jóvenes dejan de pertenecer a las barras de la calle y cobran un estatus superior, el de ser madres. Asimismo, es una inversión a futuro, saben que no pasarán su madurez y ancianidad en soledad y que los hijos, en un contexto de pobreza, serán una ayuda para el sustento de la casa.- Mas en http://www.elobservador.com.uy/noticia/238265/el-embarazo-adolescente-en-uruguay-en-37-fotos/

SUPERA A LA MEDIA, en Uruguay hay 60 embarazos adolescentes cada 1.000 habitantes, el promedio mundial es 49. La mayoría de las jóvenes con las que habló decidieron tener a sus hijos y nunca se les pasó por la cabeza abortar. Las profesionales que trabajan en el hospital relataron que en sus respectivos barrios, estas jóvenes dejan de pertenecer a las barras de la calle y cobran un estatus superior, el de ser madres. Asimismo, es una inversión a futuro, saben que no pasarán su madurez y ancianidad en soledad y que los hijos, en un contexto de pobreza, serán una ayuda para el sustento de la casa.
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MADRE A LOS 12

A fines del mes pasado, una niña de nueve años dio a luz a un bebé en México. La niña había quedado embarazada a los ocho años y el rarísimo episodio conmovió e indignó por partes iguales. El padre de la criatura, que se presume violó a la niña, todavía sigue prófugo.

En Uruguay no hay registros de embarazos tan precoces. Grunbaum señala que sí ha visto casos en niñas de 12 años. La mayoría de los cuales son productos de abuso sexual.

De todas formas aclara que, afortunadamente, los embarazos en niñas tan pequeñas son los menos. “Todos los años hay 7.000 madres adolescentes, unas 140 son menores de 15 años. Y como 5.000 son mayores de 17”, precisa.

Pero, ¿cómo enfrentarse a una niña de 12 años que tiene que cursar un embarazo y afrontar la responsabilidad de ser madre? Grunbaum dice que el primer abordaje es preguntarle cómo lo ve ella, cómo vive la situación.

“Hay chiquilinas que maduran en algunas cosas más que otras. No se da en todas las niñas iguales. El entorno influye mucho. No es lo mismo una niña que le prepararon la leche, que la llevan al colegio, la van buscar, tiene su cuarto, su calefacción, a otra de su misma edad que estuvo cuidando a sus hermanitos, que la `cascaban` bastante seguido y para ir a la escuela tenía que cruzar 50 mil charcos. Tiene otras destrezas y habilidades, no debería ser así, por supuesto”.

La funcionaria señala que lamentablemente alrededor del embarazo adolescente las situaciones de violencia “son muy frecuentes, en distintos grados, pero son frecuentes”.

También hay un “sostén familiar inestable, escasa estructura familiar” y una generalizada falta de nivel educativo.

“Preocupa la falta de estudios. En todos los casos, las embarazadas dejaron de estudiar antes. No por el embarazo. Hicieron Primaria, pero nunca hicieron el pasaje de la escuela al liceo”, concluye.

Hogares en que conviven tres generaciones

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Algunos mitos de las madres niñas

Desde el Programa Nacional de Salud Adolescente sostienen que hay mitos en torno al embarazo adolescente. El primero es que la planificación en estos casos no existe, que siempre se da por descuido. De acuerdo a una investigación realizada por ese programa, se llegó a la conclusión que la mitad de las embarazas lo planificaron y la otra mitad, no.

“Yo qué sé, a veces me sentía tan sola, quería a mi hijo, alguien que te haga compañía. Eso es lindo también”, declaró una de las entrevistadas, de 18 años.

Otra, de 17 años, dijo que “cayó de rebote” y que tuvo que abandonar sus estudios.

Otro de los mitos es que el padre es un ausente en los embarazos adolescentes.

La mayoría de las entrevistadas por el Ministerio de Salud Pública (MSP) mantiene una relación de dos o más años con el padre de su hijo. También hay parejas separadas por problemas de “solución habitacional”, dice el informe.

También se señala como verdad que todas las adolescentes embarazadas son hijas de madres adolescentes. Esto si bien no es absoluto, sí es frecuente. De 30 entrevistadas, solo ocho contestaron que no eran hijas de madres que las tuvieron cuando eran adolescentes.

 Texto: El País Digital
Edición y extras: La Academia
 
 

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