“Luces para aprender” en nuestros campos

ESCUELAS RURALES ACCEDERÁN A ENERGÍA E INTERNET

…Y después de 30 años, se hizo la luz

 

Casi aislada de todo, la escuela rural 41 de Rincón de Ramírez cuenta con tres alumnas que estarán entre las primeras beneficiarias de un programa denominado “Luces para aprender”.

 

Para ir desde Fray Bentos a la escuela rural N° 41 de Rincón de Ramírez, hay que recorrer entre ida y vuelta un total de 400 kilómetros. El estado de algunos caminos es detestable y recorrer los 37 kilómetros sobre Ruta 20, desde Ruta 3 hasta Pueblo Grecco, lleva una hora y media a riesgo de averiar el vehículo en una de las zanjas o de los tantos pozos existentes por falta de mantenimiento.

 

Allí, hasta Eduardo Pintos, Juez de Paz de la localidad, se queja públicamente de cómo está el camino producto del intenso tránsito de camiones cargados con rolos de madera.

 

Para transitar los 24 kilómetros que separan a Grecco de la Escuela 41° Rincón de Ramírez, necesariamente debimos recurrir a un móvil policial de la Seccional 10a. Es imposible ir en automóvil. Solo se puede circular en camioneta 4×4 o, en su defecto, a caballo o en moto.

 

La distancia y lo empedrado del camino hacen de Rincón de Ramírez un lugar completamente aislado. Esa desventaja la compensa la propia naturaleza con una vista excepcional que puede extenderse a lo lejos dada la altura del terreno. Desde allí puede divisarse el río Negro y grandes médanos ubicados en la margen del departamento de Durazno.

 

En esa escuela, el maestro Fabricio Pelletti vive en un lugar reacondicionado luego de que El País se ocupara en julio de 2012, cuando la familia de la maestra anterior denunció la falta de energía eléctrica y la imposibilidad de conectarse por teléfono. Incluso la cabaña que le servía de alojamiento había sido invadida por roedores y murciélagos.

 

Ahora esa situación cambió radicalmente. La cabaña luce remozada, y se ha logrado reparar un antiguo panel solar que brinda algo de energía. A ese centro asisten solo tres niñas.

 

 

“Debido al estado del camino, la asistencia a la escuela se complica sobre todo en los días de lluvia”, contó Pelletti.

 

Por ejemplo, Silvia (6 años) tiene que recorrer a diario 10 kilómetros para ir a estudiar. Debe salir a las 9 de la mañana para llegar una hora después al centro escolar. La clase se extiende hasta las 15 horas.

 

La buena noticia es que ese centro fue seleccionado junto con otras 17 escuelas rurales de distintos departamentos, para la primera fase de un proyecto que procura llevar energía y conectividad a las escuelas rurales que carecen de electricidad.

 

El programa es financiado con fondos de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Fundación Elecnor que está trasladando desde España los paneles solares que se instalarán en los centros.

 

“Eso va a posibilitar una mejor calidad de vida porque, por ejemplo, la heladera funciona a gas y consume dos garrafas al mes”, explicó el maestro y dijo que los nuevos paneles con baterías especiales van a poder generar más energía y probablemente permitan instalar una heladera eléctrica”.

 

Los primeros paneles serán instalados a fines de octubre o principios de noviembre, estimaron responsables de la OEI.

 

INTERNET

Más allá del confort al que el maestro se ha acostumbrado, lo importante es que el nuevo dispositivo “permitirá la conectividad a Internet algo que acá en la escuela no tenemos. Después que se instalen los nuevos paneles se instalarán los dispositivos del Plan Ceibal”, añadió el docente.

 

“Hoy, igual, hacemos varios ejercicios aquí con las XO pero sin poder navegar” explicó.

 

En el caso de Silvia, acceder a internet le permitirá asomar a un mundo que desconoce. La niña contó que en su casa, por falta de energía eléctrica, tampoco tiene televisión y el tiempo lo distribuye jugando y leyendo libros y revistas que su mamá le consigue en el pueblo.

 

SIN AGUA

Además de carecer de energía, hay en Uruguay cerca de 1.100 escuelas rurales que carecen de agua potable según un informe que presentó hace un año la relatora especial de la ONU sobre agua y saneamiento, Catarina de Albuquerque.

 

 

 

INVERSIÓN  

El Proyecto “Luces para Aprender”, de la Organización de Estados Iberoamericanos, invertirá en Uruguay cerca de US$ 1:300.000 para la electrificación de las 90 escuelas que actualmente carecen de energía. 18 escuelas contarán a partir de este año con los paneles solares que llegarán al país a fines de octubre. En un año, serán 90 las escuelas con energía.

 

 

Mediante la instalación de un sistema fotovoltaico en cada una de las escuelas, estas dispondrán de energía renovable, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, para cubrir las necesidades de iluminación interna y externa del centro.

 

Además, proporcionará energía para poder utilizar equipos tecnológicos y de comunicación, como televisores, computadoras o teléfonos celulares, entre otros.

 

El desarrollo del proyecto se realizará en dos fases y se prevé que esté totalmente finalizado en torno al 31 de octubre de 2014.

 

La primera fase abarca a 43 escuelas, 18 de las cuales serán atendidas este año: ocho en el departamento de Salto, cuatro en Treinta y Tres, dos en Artigas, dos en Cerro Largo, una en Tacuarembó y una en Río Negro.

 

El suministro y gestión de los equipos y sistemas para el acceso a Internet, correrán a cargo del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) a través del Plan Ceibal.

 

Fray Bentos | Daniel Rojas

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