Felicidad, excesos, pérdidas y envidias

El concepto de la felicidad ha ido cambiando con los años, los conceptos de satisfacción e insatisfacción dependen mucho del consenso social de cada época.

La época navideña está a la vuelta de la esquina, y muchos son los que ya sienten la alegría de las fiestas y la proximidad de sus seres queridos cada vez más cerca. La Navidad, en teoría, es una época para ser feliz. Pero no todo el mundo tiene la suerte de poder sentirse así. Para muchas personas, la infelicidad es un estado de ánimo mucho más frecuente, y para tratar de superarlo acuden a psicoterapeutas y psiquiatras. Estos especialistas comparten hoy su conocimiento con nosotros para enseñarnos cómo ser más felices en estas fechas.

La felicidad no se encuentra en el ‘otro lado del mundo’, sino ‘en el otro lado del alma’.

Si en 1947 le hubiéramos preguntado a alguien qué le hacía feliz, seguramente nos hubiera respondido que le hace feliz el hecho de que se hubiera acabado la guerra y que su familia hubiera sobrevivido; en 1957, la respuesta habría sido el hecho de haberse podido comprar por fin un Mercedes; en 1997, la respuesta hubiera sido seguramente diferente.

Roland Urban es psicólogo y neurólogo, y por su clínica de Berlín pasa mucha gente infeliz. Lo que no es sinónimo de depresión, tal y como advierte el mismo experto: según él, el término depresión se usa demasiado a la ligera, especialmente en sociedades como la norteamericana, donde se considera que si un luto tras una muerte dura más de cuatro semanas, se puede diagnosticar este mal. Para Urban, la tristeza es una reacción totalmente normal en una persona sana tras pasar por una circunstancia dramática: una enfermedad, la muerte de un familiar, u otra pérdida. Aunque duela, son experiencias que hay que superar: son parte de la vida.

Andreas Šoljan: “También vienen personas a mi consulta a las que parece irles ‘demasiado bien’ en la vida”. Roland Urban: “Los conceptos de felicidad e infelicidad, de satisfacción e insatisfacción, dependen mucho del consenso social de cada época”. Stephan Lermer: “La felicidad no se encuentra en el ‘otro lado del mundo’, sino ‘en el otro lado del alma“.

 

¿Demasiada felicidad es mala para la salud?

Las pérdidas:

Este es el tema principal que el psicoterapeuta Andreas Soljan trata en su clínica de Dusseldorf cada día. “Suele tratarse de pérdidas de relaciones o amistades por separaciones o muertes, o de eventos de especial importancia en la vida. Pero también vienen personas a mi consulta a las que parece irles ‘demasiado bien’ en la vida”.

¿Puede un exceso de felicidad causar infelicidad? Aunque suene contradictorio, Soljan así lo afirma, basándose en su larga experiencia como experto en este campo. Cuando a una persona le pasan muchas cosas buenas en poco tiempo, como por ejemplo conseguir un buen trabajo, conseguir una pareja, encontrar un piso a buen precio, todo ello al mismo tiempo, esa persona se siente abrumada por todo ello, y acaba sintiéndose triste. Soljan, de hecho, pone un ejemplo curioso de su propia experiencia: en una ocasión atendió a dos hombres, uno de ellos paralítico tras un grave accidente y otro que acababa de ganar la lotería. El primero se tomó las cosas con filosofía, mientras que el segundo se sintió totalmente agobiado por las consecuencias de la lotería. Al preguntarles, en una escala del 1 al 6, a qué altura situarían su nivel de felicidad, ambos hombres le dieron respuestas prácticamente idénticas.

Las envidias:

Stephan Lermer, psicoterapeuta y coach de Múnich, percibe el origen de la infelicidad muchas veces en la comparación de uno mismo con los demás: “Se trata de un proceso del subconsciente, aunque se refleja conscientemente en las constantes quejas, al decir ‘Dios mío, los demás pueden hacer eso y yo no puedo’. La psicoterapia ayuda a solucionar este estado de estancamiento, ya que es el subconsciente el que nos imposibilita el éxito.”

 

El mayor obstáculo para la felicidad es la comparación con los demás, y la mayor fuente de felicidad es hacer felices a los demás”, añade el experto. En ello, Lermer coincide con Rolan Urban, cuya sugerencia para superar la infelicidad es sencilla: encontrar algo en lo que pueda marcar una diferencia, ya sea en la vida del afectado o en la vida de los demás. Para ejemplificar esto, el psiquiatra cita uno de sus casos, en el que una mujer, para superar la muerte de su marido, se dedicó a cuidar de su vecina minusválida. Con ello, sus pensamientos se diversificaron, y dejó de centrarse tanto en la pérdida sufrida.

La lección que podemos aprender de los expertos es que la tristeza es un estado natural, y que se puede volver a ser feliz, aunque ello requiere un poquito de esfuerzo por nuestra parte: no debemos limitarnos a verla venir, tal y como nos recuerda Stephan Lermer: “Antes, muchos buscaban la felicidad en la otra vida, en la fe, o en la melancolía romántica. Hoy, ya no pensamos así: la felicidad no se encuentra en el ‘otro lado del mundo’, sino ‘en el otro lado del alma’. Y lo que debemos intentar es encontrarla y vivirla.”

Según Stephan Lermer, la felicidad es como ondas de radio: siempre está ahí, solo tenemos que sintonizarla correctamente.

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    • Autor: Günther Birkenstock / Lydia Aranda Barandiain
    • Editor: Pablo Kummetz

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