Esforzado no sorteado: fuera del sistema

Cuando un derecho depende de un sorteo

El derecho a la educación es un derecho humano fundamental reconocido y se entiende como el derecho a una educación primaria gratuita obligatoria para todos los niños, una obligación a desarrollar una educación secundaria accesible para todos los jóvenes (sin distinción racial), como también un acceso equitativo a la educación superior. Adicionalmente abarca también la obligación de eliminar la discriminación en todos los niveles del sistema educativo, fijar estándares mínimos y mejorar la calidad.

Está contenido en numerosos tratados internacionales de derechos humanos pero su formulación más extensa se encuentra en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, ratificado por casi todos los países del mundo. El Pacto en su artículo 13 reconoce el derecho de toda persona a la educación:

– Los Estados convienen en que la educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su obra hacia dignidad, y debe fortalecer el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales.

– Convienen asimismo en que la educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos, y promover las actividades de las Naciones Unidas en pro del mantenimiento de la paz.

– La “enseñanza primaria debe ser obligatoria y accesible a todos gratuitamente”;

– La “enseñanza secundaria, en sus diferentes formas, incluso la enseñanza secundaria técnica y profesional, debe ser generalizada y hacerse accesible a todos, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita”;

– la “enseñanza superior debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita”;

– Debe “fomentarse o intensificarse, en la medida de lo posible, la educación fundamental para aquellas personas que no hayan recibido o terminado el ciclo completo de instrucción primaria”;

– “Debe proseguir activamente el desarrollo del sistema escolar en todos los ciclos de la enseñanza, implantar un sistema adecuado de becas, y mejorar continuamente las condiciones materiales del cuerpo docente”.

EN NUESTRO PAÍS

En nuestro país, existe la Ley N°18437 (Ley general de educación), que establece lo siguiente:

Artículo 1º. (De la educación como derecho humano fundamental).- Declárase de interés general la promoción del goce y el efectivo ejercicio del derecho a la educación, como un derecho humano fundamental. El Estado garantizará y promoverá una educación de calidad para todos sus habitantes, a lo largo de toda la vida, facilitando la continuidad educativa.

Artículo 2º. (De la educación como bien público).- Reconócese el goce y el ejercicio del derecho a la educación, como un bien público y social que tiene como fin el pleno desarrollo físico, psíquico, ético, intelectual y social de todas las personas sin discriminación alguna.

Artículo 6º. (De la universalidad).- Todos los habitantes de la República son titulares del derecho a la educación, sin distinción alguna. El cuidado y educación de los hijos e hijas para que éstos alcancen su plena capacidad corporal, intelectual y social, es un deber y un derecho de los padres.

TODO BIEN PERO….

Nadie entendería que un derecho humano fundamental –digamos por ejemplo el derecho a la vida- dependiera de la buena suerte. Todos nos sentiríamos alarmados si se nos dijera: “señor, no hay problema, usted tiene garantizado el derecho a la vida, solo tiene que darnos sus datos, y si sale favorecido en un sorteo que realizaremos, su derecho le será garantizado; si no sale sorteado, lamentablemente morirá”.

No seamos tan drásticos, y supongamos que el derecho fundamental en cuestión es el derecho a la salud. Y supongamos que usted está gravemente enfermo, pero los hospitales tienen cupos, entonces todos los enfermos como usted participan de un sorteo, y los beneficiados en el sorteo son atendidos, en tanto los demás quedan abandonados a su suerte. Terrible, ¿no?

Pues bien, en nuestro país, la educación es un derecho humano fundamental, todos los habitantes de la República son titulares del derecho a la educación, pero en muchas instituciones de educación a nivel terciario, ese derecho está supeditado a la suerte en un sorteo. No es en todas las facultades ni en todas las carreras, pero en muchas de esas instituciones existen cupos, y el llenado de esos cupos se realiza por sorteo.

Voy a comentar un par de casos que conozco porque les tocó directamente a mis hijos.

Así le sucedió a mi hija, quien se inscribió en la Facultad de Arquitectura, para cursar en el programa de Diseño y Comunicación Visual. Mediante un sorteo, quedó fuera de la misma. Como dato anecdótico, diré que mi hija tuvo una actuación brillante en el liceo, y que deseaba fervientemente cursar esa carrera. Al quedar fuera, terminó inscribiéndose en Administración de Empresas, en la facultad de economía, ya que allí no realizaban ningún sorteo.

También tengo otros dos hijos. El mayor, cursa actualmente Facultad de Arquitectura, y allí también tiene problemas de ese tipo, ya que no les permiten cursar más de dos materias, y siempre y cuando sean favorecidos en un sorteo para poder hacerlo. El año pasado, se quedó sin cursar ninguna materia.

El otro, se anotó para cursar la Licenciatura en Educación Física en el Instituto Superior de Educación Física de la UDELAR, dio unas pruebas físicas que salvó, pero al estar establecido determinado cupo de estudiantes y un sorteo, quedó afuera.

Por cierto, mi hijo ahora no quiere estudiar nada de nada, y perdió todo interés en salir adelante, ya que de nada le sirvió prepararse y rendir las pruebas para luego quedar fuera del sistema por un simple sorteo.

¿Y qué otra cosa podría hacer? ¿Esperar al año que viene y anotarse de nuevo para ver si tiene suerte, y si no la tiene seguir probando todos los años? ¿Es de esa manera que el Estado garantiza y promueve la educación para todos los ciudadanos?

Es claro que de esta forma, en el sistema de enseñanza se viola flagrantemente lo que la propia ley define como “un derecho humano fundamental” que el estado debe “garantizar” y “promover”.

Si la educación es un derecho humano fundamental, y si todos los habitantes de la República son titulares del derecho a la educación, ¿cómo es posible que los jóvenes sean privados de ese derecho mediante un simple sorteo? ¿En qué clase de país vivimos si el goce de un derecho humano fundamental depende de un sorteo? ¿podemos hablar luego de los jóvenes NI NI (ni estudian ni trabajan) si cuando quieren hacerlo les decimos NO NO? ¿Quiénes deciden cuántos jóvenes pueden estudiar y cuántos van a quedar afuera del sistema? ¿Sobre qué bases deciden quitarles el derecho a algunos? ¿Es en función de las necesidades del país, o en función de las posibilidades de cada institución por el presupuesto que se le asigna?

Las preguntas son muchas más, pero lo cierto es que así no se construye un país de primera, sino uno de cuarta, y que la máxima presidencial “educación, educación y más educación” pasa a ser “decepción, decepción y más decepción”, y lo peor es que los decepcionados son jóvenes, la peor decepción para construir un país en serio.

Escrito por: José Luis Perera

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