Educación… ¿verdadera prioridad?

¿Qué se logró en larga bonanza de once años?

Dentro del escaso debate electoral uno de los pocos temas que asoman es la educación. Las magras calificaciones de nuestros muchachos en las pruebas internacionales, no solo a nivel relativo sino frente a nuestras generaciones previas (tristemente hemos retrocedido comparándonos con nosotros mismos), hacen del tema algo obligado.

Es mi propósito mostrar con cifras que la supuesta prioridad del tema, argumentada exclusivamente en base a la asignación de recursos financieros, ni siquiera es tal en dicho sentido, un resultado que confieso, me sorprendió.

Hasta hace algún tiempo era claro que el mayor problema se concentraba en Enseñanza Secundaria, en especial su ciclo básico; hoy es evidente que en la Enseñanza Primaria los problemas y dificultades no le van en zaga. La larga bonanza de los últimos once años permitió dedicarle mayores recursos al sector. Pese a ello, no hay dudas que los resultados son peores, lo que confirma el pensamiento de quienes exigen planes concretos, planificación, metas y evaluaciones, antes de dedicar recursos financieros. En estos años faltó todo menos los recursos financieros. La historia del mundo, en cualquier época muestra que el ingenio personal, la dedicación y contracción al esfuerzo valen mucho más que el dinero acumulado. Éste, así como está apilado se va, lo otro lo genera. De hecho, prácticamente todos los casos de éxito que se conocen, comenzaron en un garaje, igual que los fracasos, pero estos no suelen ser conocidos.

DEFINICIÓN

El gasto público en educación no solo se compone de las erogaciones de la ANEP y la Universidad de la República, también están los centros educativos de la Policía, el Ejército, el Ministerio de Relaciones Exteriores, algunos programas del MTSS, MTOP, MEC y otros que aparecen en los incisos de “transferencias” y “subsidios y subvenciones” del presupuesto, entre los que está el Plan Ceibal. De todas maneras, la ANEP y la UdelaR son el grueso del gasto, todo el resto es marginal y un porcentaje relativamente constante sobre lo anterior, con excepción del Ceibal de “reciente” aparición. Si sumamos todos los presupuestos que se incluyen bajo el sub título “Educación” en todos los incisos, representan el 10,8% de la asignación presupuestal de ANEP y UdelaR, de los cuales un 3,8% corresponden al Plan Ceibal. O sea, para hacer fácil la comparación histórica basta con mirar la evolución del gasto en esos dos grandes incisos (ANEP, UdelaR), incrementado en 7% hasta la aparición del citado plan y 10,8% a partir del mismo. Naturalmente que lo anterior es una simplificación porque no todos los años es igual, pero dadas las dimensiones, el gran número varía muy poco con la misma.

REALIDAD ESTADÍSTICA

Debemos reconocer que estas dos últimas administraciones no solo han ejercido un dominio total de los medios, sino que su plan de comunicación y propaganda es muy bueno. Si le preguntamos a cualquier habitante si piensa que se ha sesgado fuertemente la asignación de recursos en favor de la educación frente al resto de los sectores, seguramente la respuesta sería afirmativa en casi el 100% de los casos. Según quien lo diga hasta podrá escuchar que el presupuesto en la educación era de unos US$ 420 millones en 2004 y llegó a US$ 2.000 millones en 2012, ¡se multiplicó por 5! Bueno, todos sabemos que los dólares son engañosos porque el poder de compra de un dólar en Uruguay, en el mismo lapso cayó casi 60%; para ser precisos lo que en 2004 se compraba con US$ 1 hoy requiere US$ 2,40.

Las cifras, medidas en términos reales nos dicen que la ejecución presupuestal de la ANEP y UdelaR fue en el año 2012, 99% superior a la del 2004, en una palabra, el doble, bien grande por cierto. Para comparar, entre 1984 y 1999 (tres períodos de gobierno) el aumento del gasto en estos dos incisos fue, en términos reales y períodos de notorias mayores dificultades económicas, de 115%, si se toma 1984-2004, el aumento real fue de 99%. El Cuadro Nº 1 nos muestra por período el aumento del gasto real en educación (ANEP y UdelaR), el crecimiento del PIB y qué porcentaje real aumentó el gasto en educación ante un aumento de 1% en el PIB en cada uno de ellos. Los resultados son muy parecidos. También nos muestra el aumento del gasto discrecional, y qué porcentaje real creció ante un aumento de 1% en el PIB. La comparación de ambos índices muestra claramente un sesgo muy marcado a favor de las partidas para la educación en el presupuesto nacional antes de 2005 y ninguno después, del mismo modo que nos hablan de prudencia e imprudencia fiscal antes y después. En efecto, hasta 1999 el total de gasto discrecional evolucionó en línea con el PIB, luego por debajo del mismo, pero desde 2005 crece muy por encima.

Miremos ahora el Cuadro Nº 2 para ver otra perspectiva de las cosas. La segunda columna muestra el gasto en términos del PIB, que ascendía a 2,4% en 1985, llegó al 3% en 2004, 4% en 2009 y en 2012 fue de 3,9% del PIB. El mismo indicador, si lo medimos en función de lo que representa en el gasto discrecional del Gobierno Central -primera columna-, era 12,1% en 1985, 17,1% en 2004 y 17,3% en 2009 y 2012.

Las cifras oficiales son elocuentes en varios sentidos.

a. Entre 2004 y 2012 el gasto discrecional creció 97% en términos reales, mientras que la suma de ANEP y Universidad crece 99%.

b. El gasto en educación en 2012 representaba casi la misma proporción del gasto total que en 2004, lo que no implica otra cosa que el aumento porcentual del primero en términos del PIB, es prácticamente similar al de la totalidad del gasto.

Lo anterior, a mi gusto, no ofrece mayores dificultades de interpretación. La prioridad del gasto en educación desde 2005 no es tal, sino que se usa como recurso propagandístico. El aumento de las partidas para el sector dentro del presupuesto general del Estado es uno más en la bolsa de la gran expansión de egresos.

Una corrección a las cifras de suma de ANEP y UdelaR de acuerdo a lo ya expresado (otras partidas que son “educación”), nos llevaría a que éste pasaría de 3,0% a 3,2% en 2004 y de 3,9% a 4,3% en 2012. Ante esta evidencia realmente no comprendo la reciente afirmación del vicepresidente Astori expresando que en 1999, el gasto público en educación era el 2,4% del PIB (ANEP más Universidad era 2,8% y el total 3%) y ahora es de 4,8% (cuando el mismo es del entorno de 4,3%). ¿De dónde sacó las cifras? ¿Qué otras cosas deberíamos sumar? Sería interesante saberlo, porque las oficiales que publica el MEF y la CGN y están en los tomos de Rendiciones de Cuentas que se encuentran en el Parlamento no dicen eso.

REAL PRIORIDAD

Desde mi perspectiva, para que la educación sea una prioridad lo que se debe ver es el plan de acción concreto, y no si le vamos a dedicar más dinero. El plan debe incluir algunos ingredientes cantados, mayor carga horaria, mayor libertad para la elección del centro educativo por parte de los padres, mayor libertad de programas y énfasis educativos de parte de los centros, cambios en los programas y las formas de enseñar, un premio para docentes y directores por desempeño académico de los alumnos, entre otros. Seguramente lo anterior requiera más dinero, pero el mismo será bien invertido en la medida que los resultados muestren la mejora.

Hasta ahora el aumento del gasto en educación podríamos decir que “siguió la ola general de despilfarro” en todo sentido, por el enorme incremento en las erogaciones y, especialmente por los resultados alcanzados. Es de esperar que en los años venideros la situación se revierta.

→ Por ISAAC ALFIE Stochek

(Montevideo, 27 de abril de 1962) es un economista y político de Uruguay. Está casado y tiene dos hijos.

⊃ Carrera profesional

Alfie se recibió en 1985 de Contador público en la Universidad de la República, donde también, años más tarde se recibiría de Economista. En dicha universidad se desempeñó como profesor adjunto del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración, en la que dictó la materia Macroeconomía Básica. También se desempeñó como docente en la Universidad ORT Uruguay, y en la Universidad de Belgrano en Argentina. Actualmente es profesor de Economía y Finanzas Públicas en la Universidad de Montevideo (UM).

En 1985 ingresó a trabajar en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto con el cargo de asesor. En 1991 pasó al Ministerio de Economía y Finanzas como asesor en el área de macroeconomía y, en 1995, empezó a dirigir la Asesoría Macroeconómica. También representó a Uruguay en varias negociaciones ante organismos internacionales, como la que concretó la reprogramación de deuda pública uruguaya en 2003. Además, fue consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, del Banco Mundial, de la Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud.

En el sector privado fue consultor de empresas, sobre todo en las áreas de análisis financiero y de costos, y de estudio de proyectos de inversión.

⊃ Carrera política

En agosto de 2003, el Ministro de Economía y Finanzas, Alejandro Atchugarry, renunció a su cargo. Entonces el Presidente de la República, Jorge Batlle, le ofreció el puesto a Isaac Alfie. Su período como ministro se extendió hasta el 1 de marzo del 2005.

Ocupó un escaño como Senador de la República por la Lista 15 del Partido Colorado (2005-2010)

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