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El efecto “La Pasiva” en el paquete del gobierno contra la violencia

La TV no podrá emitir más imágenes violentas en horario central

INAU redacta un código de ética. Los medios que incumplan serán multados. 

El gobierno pretende que no se difundan estereotipos y modelos negativos que puedan ser copiados por los niños. Para ello regularán los contenidos televisivos en el horario de protección al menor, informa hoy UNoticias.

El gabinete de seguridad, integrado por los ministros Eduardo Bonomi, Daniel Olesker, Ricardo Ehrlich, Eleuterio Fernández Huidobro, Fernando Lorenzo y Luis Almagro, se reunió con algunos representantes de la bancada de diputados del Frente Amplio (FA).

Allí les presentaron varios de los proyectos, cuyos alcances han sido difundidos en las últimas horas: aumento de las penas para menores infractores

Allí los secretarios de Estado explicaron la importancia que tiene para el Poder Ejecutivo que no se difundan notas e imágenes referidas a delitos violentos, que tengan un efecto reproductor a nivel social.

En la reunión, los ministros informaron que con este decreto pretende recortar la influencia de la TV en la generación de violencia.

No solo se regulará el contenido de los informativos, sino de todas las imágenes que se emitan dentro del horario de protección al menor. “No queremos que un niño vea cómo matan a su padre. No queremos que vea sangre e imágenes violentas a la hora de la cena”, explicó uno de los diputados que participaron de la reunión.

El Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (Inau) también trabaja en ese sentido.

Sus técnicos son proclives a crear  un Código de Ética para regular los controles sobre el horario de protección al menor.

Ese código establecerá sanciones pecuniarias a los medios que las incumplan.

El  directorio de la institución comenzará con la elaboración de un marco regulatorio, que será creado en acuerdo con los medios de comunicación y posteriormente elevado al Poder Ejecutivo.

El disparador de la polémica fue la difusión pública de la cámara de seguridad de La Pasiva en el momento en que un grupo de rapiñeros asesinaron a gastón Hernández, padre de cinco hijos.

Precisamente algunos de ellos vieron por TV las imágenes, según el testimonio de la ex esposa residente en Salto.

“Al planchero de La Pasiva lo mataron 42 veces”, reprochó el subsecretario de Interior, Jorge Vázquez, en alusión a la cantidad de veces que se vio el atraco en los informativos.

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Combate a la droga por allanamientos, sin apoyo

Allanamientos nocturnos: poco eco político y críticas jurídicas

Legisladores y abogados dicen que “es bastante claro” que la idea de llevar a cabo allanamientos en la noche es ilegal

Advierten que se requiere reformar la Constitución

La idea del diputado frenteamplista Walter de León, para habilitar por ley los allanamientos nocturnos en bocas de venta de droga, genera más rechazos que apoyos entre expertos y partidos políticos. No existe siquiera consenso en el oficialismo.

Cuando la izquierda planteó durante el gobierno de Tabaré Vázquez (2005-2010) una ley marco sobre procedimiento policial, parte del debate se centró en un artículo que permitía, ante casos de “extrema necesidad”, el ingreso a la morada incluso de noche y sin orden del juez ni permiso del jefe de hogar. Luego de intensos debates, el punto se sacó y el proyecto fue aprobado sin la modificación a la norma constitucional.

Más atrás en el tiempo, en el proyecto de reforma constitucional que los militares plebiscitaron en 1980, también se habilitaban los allanamientos nocturnos.

El lunes 16 en la bancada del Frente Amplio (FA), a la que asistió el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y toda la cúpula policial, el diputado por San José del Espacio 609, Walter de León, tiró su idea de aprobar una ley interpretativa que permita a la Policía allanar bocas de droga en la noche. La propuesta recibió ese mismo día el espaldarazo del director nacional de Policía, Julio Guarteche, mientras que Bonomi planteó que se debata en el Parlamento.

A pocos días de lanzada la idea, surgen más rechazos que apoyos entre expertos constitucionalistas y legisladores.

Para el diputado de Asamblea Uruguay y presidente de la Cámara de Representantes, Jorge Orrico, el texto de la Constitución es “bastante claro” y, por lo tanto, “es imposible” introducir la modificación.

“Mientras la Constitución tenga el texto que tiene, no creo que haya ninguna posibilidad de hacer un allanamiento nocturno. No es solo mi opinión, todos los constitucionalistas que han opinado dicen lo mismo, porque es una cosa muy clara. No hay debate sobre este tema, nunca lo hubo. Toda ley que tienda a decir que el hogar no es un sagrado inviolable en determinadas horas, es inconstitucional”, dijo el diputado a El País.

Orrico, uno de los pocos legisladores abogados de la coalición de izquierda, aseguró que una ley interpretativa no puede exceder lo que dice la Carta Magna. “La ley interpretativa es para cuando existe oscuridad en la interpretación, pero cuando dice que el hogar es un `sagrado inviolable`, dice que el hogar es aquel lugar donde la gente vive, así de fácil. Si además de eso tiene un almacén, no se puede hacer la diferenciación”, insistió.

El constitucionalista Martín Risso, director de la Cátedra de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, dijo a El País que “es bastante claro” que la idea de habilitar allanamientos nocturnos es inconstitucional porque “de noche no se puede entrar en la casa de nadie sin la autorización de su propietario”. El experto dijo que por más que la idea reúna apoyo a nivel político, “no puede haber consenso político para hacer algo que es inconstitucional”.

Risso explicó que por la vía de una ley no se puede modificar un aspecto de la Carta Magna, sino que se requiere iniciar los procedimientos previstos para ello, que derivan en la realización de un plebiscito. Agregó que la prohibición constitucional de realizar allanamientos nocturnos es solo en relación a viviendas, pero no se aplica para comercios o depósitos, los cuales pueden allanarse con previa orden judicial.

Por su parte, el constitucionalista Felipe Luzardo, miembro de la Cátedra de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, opinó que el proyecto sería viable “siempre y cuando se trate de un procedimiento restrictivo que sea la excepción y no la regla”.

Luzardo opinó que de aprobarse el proyecto, la Policía debería “proporcionarle al juez una cantidad de pruebas contundentes que demuestren que el hogar es una pantalla” tras la cual se vende droga. El abogado dijo a El País que deberá “prevalecer el poder ir contra el narcotráfico”, aunque a su juicio la situación se deberá evaluar en cada caso porque “no es lo mismo si en la casa vive una persona sola o una familia con ocho niños”.

Mientras, el penalista Gonzalo Aires, docente en la Universidad de la República y la Universidad de Montevideo, dijo que es “un disparate” autorizar a la Policía la realización de allanamientos nocturnos. “El derecho de la inviolabilidad del domicilio está consagrado desde la primera Constitución de la República de 1830 y es el único derecho que la propia Constitución llama `sagrado`”, indicó a El País. “¿Quién garantiza que permitiendo a la Policía ingresar a una casa en horas de la noche contra la voluntad del propietario no se producirán excesos?”, se preguntó.

En tanto, la exfiscal Beatriz Scapusio, integrante del Instituto de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, aseguró a El País que la iniciativa “es tan disparatada que no admite el menor examen”. Scapusio dijo que la pasta base, por lo general, se vende en viviendas.

“Seamos honestos: toda la Policía sabe dónde está y alcanza con esperar el primer rayo de sol para que puedan realizar los allanamientos”, indicó.

OPOSICIÓN. El senador Carlos Moreira (Alianza Nacional) dijo ayer a El País que no está de acuerdo con la propuesta. Considera que no es necesario habilitar los allanamientos en la noche porque las “bocas” funcionan todo el día. “Todo el mundo sabe que se puede agarrar a los tipos cuando salen con la droga”, comentó. Para Moreira, exsubsecretario de Interior, en el combate a las bocas de venta de droga existen “otros problemas” como “ineficacia y corrupción”.

Según entiende el senador Gustavo Penadés (Herrerismo), no hay ley interpretativa que pueda oponerse a lo que establece la Constitución. “El hogar es un lugar inviolable. Todo tipo de excepciones que se comienzan a hacer sobre preceptos constitucionales básicos terminan siendo contraproducentes. Ese no es el mejor camino, perfectamente se pueden buscar otras herramientas”, dijo.

En tanto, el senador colorado Tabaré Viera (Proba) dijo estar dispuesto a acompañar una salida legislativa para dar más herramientas a la lucha contra el narcotráfico. Consultado por El País, sin embargo, manifestó no estar “muy seguro” cuál es la solución justa para ello. “La iniciativa me parece loable y estamos dispuestos a ayudar. Me parece que daría más facilidades para la investigación policial, incluyendo allanamientos”, estimó Viera.

Finalmente el diputado de Vamos Uruguay, Germán Cardoso, dijo estar de acuerdo si en el procedimiento intervienen el juez y el fiscal. “Creo que pasa por cuál es el concepto de la presunción de qué es boca de pasta base y qué no es. Me imagino que en cualquier circunstancia para allanar se necesita la orden judicial. Me imagino que debería estar la orden del juez de por medio”, planteó.

“De noche no se puede entrar a la casa de nadie. No puede haber consenso para algo inconstitucional”. Martín Risso, constitucionalista

“Toda ley que tienda a decir que el hogar no es un sagrado inviolable en determinadas horas, es inconstitucional”. Jorge Orrico, diputado de Asamblea Uruguay

“La inviolabilidad del domicilio está desde 1830. Es el único derecho que la Constitución llama `sagrado`”. Gonzalo Aires, penalista

“Sagrado”

Artículo 11 de la Constitución: “El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe, y de día, sólo de orden expresa de Juez competente, por escrito y en los casos determinados por la ley”.

Operan de noche con poca droga

La prohibición “está dificultando” operativos, dice juez

El juez penal Néstor Valetti admitió que la prohibición constitucional de llevar a cabo allanamientos en hogares en horas de la noche “está dificultando” los operativos en torno a las “bocas” de venta de droga, que normalmente operan en viviendas particulares.

Por eso, “sería muy interesante tener la posibilidad de practicar allanamientos nocturnos”, dijo Valetti a El País. Los puntos de venta de pasta base “operan en la noche porque saben muy bien que en esos momentos la Policía no puede ingresar. Además, manejan cantidades muy pequeñas de droga por lo que si el allanamiento se realiza por la mañana seguramente no se encontrará nada”, indicó el juez.

Sin embargo, el magistrado puso en duda que desde el punto de vista legal el mecanismo a seguir sea la aprobación de una ley interpretativa del artículo 11 de la Constitución, sino que se requeriría modificar el texto de la Carta Magna.

Además, Valetti opinó que de aprobarse una modificación legal o constitucional que habilite la realización de allanamientos nocturnos, debería indicarse expresamente que ello podrá ser aplicado únicamente para ciertos casos.

CANTIDAD. Por su parte, el juez Ricardo Míguez opinó que la opción de llevar a cabo allanamientos nocturnos debería preverse para casos “donde el volumen de droga lo amerite” porque ante situaciones de poco volumen “se pueden utilizar otros métodos, como detener a los consumidores o realizar tareas de seguimiento en varios días”.

A juicio del juez, lo “más razonable” es que la eventual potestad policial de llevar a cabo allanamientos nocturnos se reserve para “casos grandes” más que para “el menudeo”.

Míguez, como su colega Valetti, no tiene claro si la aprobación de una ley interpretativa es el mecanismo indicado para habilitar la realización de allanamientos nocturnos. “Yo no sé hasta qué punto no sería necesaria una reforma constitucional”, señaló a El País.

El lunes 16, luego de una reunión que la cúpula del Ministerio del Interior mantuvo con la bancada de diputados del Frente Amplio, el director nacional de Policía, Julio Guarteche, aseguró que para la Brigada Antidrogas “sería fundamental” contar con la posibilidad de realizar allanamientos nocturnos, “aunque sea para los grupos (de narcotraficantes) grandes”.

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Los “ángeles”: perfiles de dos asesinos en serie y en serio

Se conocían desde hace tiempo. Uno mataba con morfina, el otro con aire. Dos vidas diferentes, un mismo final: la cárcel de Juan Soler, San José
Los enfermeros Ariel Acevedo y Marcelo Pereira están en la cárcel de Juan Soler, San José.
La investigación sobre la muerte de decenas de pacientes continuará, más allá de los 16 crímenes reconocidos por ambos.
Al principio de la investigación se creía que la Operación Ángeles los había reunido por la casualidad: era dos psicópatas sin ninguna relación entre sí que operaban cada uno por su lado.
La Asociación Española confirmó que ambos trabajaban juntos en el centro neuroquirúrgico de la Asociación Española. Pereira trabajaba además en la unidad de cuidados cardiológicos del Hospital Maciel.
De hecho, cada uno admitió prolijamente sus asesinatos en uno y otro lugar. Los once reconocidos por Acevedo ocurrieron en la Asociación Española de Socorros Mutuos, en tanto los cinco adjudicados a Pereira fueron en el hospital público.

 

 

El domingo, el ministro Eduardo Bonomi, en conferencia de prensa, reconoció que ambos se conocían y sabían de la actividad del otro, pero dijo que de la investigación no se podía concluir que trabajaran juntos.
El modus operandi de Acevedo era inyectar aire por vía intravenosa, en tanto el de Acevedo consistía en aplicar morfina por vía central (cuello).
Pero ayer la abogada de Acevedo, Inés Massiotti, confesó a medios argentinos que su cliente y Pereira no sólo se conocían de vista: el primero era padrino de uno de los hijos del otro. Pereira es padre de dos niños. Otra versión, recién confirmada por Subrayado, es distinta a la proporcionada por la abogada: Acevedo es en realidad padrino de uno de los hijos de Andrea Acosta, la tercera procesada del caso.
Luego Bonomi hizo una nueva revelación: Acevedo y Pereira, no sólo se conocían de vista y sabían que el otro mataba pacientes. Según el secretario de Estado, “competían entre sí” en una loca carrera por matar pacientes.
Los expertos ahora intentan saber por qué Marcelo Pereira y Ariel Acevedo comenzaron a aplicar sus propios criterios sobre la vida y la muerte de otras personas.
El juez Rolando Vomero desestimó que fuera un acto de piedad, como fue la declaración inicial de ambos. De hecho, en la lista de muertos figuran personas de entre 22 y 80 años, informó el miembro del consejo consultivo del Hospital Maciel, Ruben Bouvier.
No todas las muertes ocurrieron en las salas donde los enfermeros trabajaban.
La última víctima, Santa Gladys Lemos, de 74 años, el caso que aceleró las detenciones, murió en la sala común, cuando hacía las valijas para volver a su casa tras 11 días de internación en el Maciel.
El hombre que la asesinó, Marcelo Pereira, trabajaba en ese hospital desde el año 2000.
En los últimos días, tal vez sospechando que estaba siendo objeto de investigación, había anunciado su intención de abandonar el servicio.

SIN ARREPENTIMIENTO

Pereira, de 40 años, no era considerado el empleado del mes en el Maciel y tampoco en la Española.
Criticado por sus superiores por “desprolijo” en el trabajo y por ser “mal compañero” por sus pares, el enfermero viajaba siempre con su valija repleta de fármacos. Al momento del arresto, la Policía le encontró Dormicum, que usaba para preparar a los pacientes antes de ejecutarlos, informó La República.
El diario cuenta hoy que Pereira usaba el hipnótico para provocar un empeoramiento en el estado de salud del paciente que se había convertido en su objetivo.
A diferencia de Acevedo, en las pericias psiquiátricas Pereira no mostró el mínimo arrepentimiento por lo que hizo, dijo la abogada del otro enfermero, Inés Massiotti en entrevista con El País de Madrid.
Andrea Acosta, también es enfermera. Según el abogado de Pereira, no es pareja de Pereira. Su verdadera esposa también estuvo investigada pero la Policía la liberó, precisó el defensor Santiago Clavijo.
El juez la procesó por encubrimiento por un episodio comprobado del mes de diciembre, cuando ella intervino en la reanimación de los uno de los pacientes a quien Pereira había intentado matar inyectándole morfina.
Acosta ayudó en la reanimación pero no dijo nada a sus superiores sobre lo que sabía, de acuerdo al resumen de las actuaciones judiciales hechas por la Suprema Corte.
Su participación en el caso es crucial. Ariel Acevedo recibió un mensaje de texto que los agentes de Crimen Organizado estaban esperando desde hace dos meses. “Sé lo que estás haciendo”, le dijo y entró en detalles del proceso.
El mensaje era de Andrea Acosta, la enfermera. Para entonces, era inminente la detención del enfermero, un hombre de 46 años hasta entonces con una impecable foja de servicios.

Dos hombres y una mujer enfermeros son sindicados de asesinato en Uruguay.

“ME SENTÍ DIOS”

Hasta hace diez años, Acevedo trabajaba en la Policía. Logró ingresar a la Española, gracias a los cursos de enfermería que cursó mientras trabajaba en el Ministerio del Interior.
Su abogada Inés Massiotti tomó el caso de una manera peculiar. Se lo encontró por pura casualidad en el juzgado penal de Bartolomé Mitre.
Se conocían desde muchos años atrás. De hecho, ella había gestionado la unión concubinaria de Acevedo con su pareja, un comerciante de artesanías.
Pensando que su amigo estaba allí por un accidente de tránsito, o un problema menor, se acercó para auxiliarlo. Al enterarse de la situación se descompensó y debió ser asistida por una emergencia móvil.
La abogada reconoció que su defendido era plenamente consciente de lo que hacía.
Sin embargo, tiró, como al pasar, un dato de la vida de Acevedo que pretendió ser un atenuante ante la cifra monstruosa de personas asesinadas.
Massiotti dijo que Acevedo había sido abusado. La defensora confirmó el dato en la nota con El País de Madrid: cuando tenía 13 años fue violado por su cuñado.
Esto ocurrió en Minas, el lugar del que tuvo que irse, según contó, por las humillaciones que sufría por ser homosexual.
Hasta su detención era una persona feliz con su vida y su trabajo, una persona que disfrutaba de los placeres de la vida y de los viajes por el mundo. En este momento estaba cursando para diplomarse como nurse.
Según sus compañeros de trabajo era la antítesis de Marcelo Pereira. Era sumamente apreciado por todos, el primero en llegar y el último en irse de su turno de seis horas en el centro Neuroquirúrgico.
“Me sentí un dios y me equivoqué”, dijo, antes de quebrarse en llanto ante el fiscal Diego Pérez.