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Pandillas juveniles, un modo de vida

SOBRE CULTURAS JUVENILES

“La mayor parte de las pandillas nace en los colegios”

Es italiano, pero desarrolló su principal trayectoria académica en Ecuador. Allí se dedicó a investigar el origen de las pandillas juveniles, las motivaciones que llevan a su conformación y las relaciones que establecen con el Estado. Aquí, desmenuza sus conclusiones y advierte sobre el papel de los medios de comunicación.

–¿Qué representa el lugar de la pandilla para jóvenes que están desprovistos de todo tipo de derechos?

–Donde existe, la pandilla representa –para algunos jóvenes– un modo de vida, un modo de existencia y reproducción social. Y es, además, una forma de protegerse de una inseguridad que es previa a estas organizaciones. Esa inseguridad se debe a que algunos barrios no son aptos para la vida, porque han sido abandonados por el mundo adulto, que decidió tener un proyecto de vida que no supone la construcción del lazo social, sino que se resigna a vivir encerrado –tanto del hogar como del trabajo– o incluso a levantar rejas en la precaria construcción de su hogar con tal de tener la sensación de estar seguro. En esos barrios “dormitorio” es muy difícil que sea posible la vida social: no hay gente en la calle porque el barrio no tiene lugares para la diversión, el esparcimiento, la reproducción social. Y los jóvenes y adolescentes necesitan de mayores condiciones de sociabilidad, de ese tránsito por el espacio público, una vida social más amplia que la que querrían tener los adultos. En muchas ciudades latinoamericanas, los jóvenes buscan un modo para apropiarse –o reapropiarse antropológicamente– de estos espacios.

–Usted establece una relación entre el imperativo de la violencia y el respeto. ¿Qué significado tiene el respeto en una organización violenta?

–El respeto es lo que estructura las relaciones. Sobre todo las relaciones intra e inter pandilla. Es hombre de respecto aquel que se hace respetar por el que está afuera de la pandilla, en otra pandilla u otros jóvenes que pueden estar alrededor. Hacerse respetar supone que el otro te tenga miedo, que entienda y pueda bajar la mirada cuando un joven pasa por ahí. Será persona de respeto el que logra infundir miedo a otros. Es una dinámica de bajadas de miradas, de sumisión, de interiorización, de superioridad de uno hacia otro. Estas cuestiones, que salen de los relatos de los chicos, surgen de la escasez de condiciones que permitan la reproducción social. La condición de respeto reemplaza estos vacíos porque se construye el reconocimiento. Es lo contrario al respeto tal como lo concebimos desde la educación cívica.

–¿Es lo contrario porque la única posibilidad de respeto pasa por la violencia?

–…Y por el miedo. El respeto es uno de los elementos presentes en la modernidad, una condición que permite que nos reconozcamos y podamos estar juntos. En este caso, se basa en el miedo, no porque se experimente la necesidad de que para estar juntos debamos respetarnos. Son sujetos que han padecido una falta de respeto.

–¿Por qué al analizar las pandillas juveniles incluye una “dimensión colectiva de la violencia”?images

–Es una dinámica que se establece en un horizonte de destinos de masculinidad hegemónica, otro elemento del horizonte simbólico discursivo que da sentido a la acción de la pandilla, junto con el respeto. Ese horizonte de la masculinidad hegemónica es lo que los adolescentes y jóvenes, sobre todo de ciertos sectores populares, van aprendiendo en sus familias y en el colegio, así como en otros espacios donde permanentemente están expuestos. Para ser hombre hay que ser hombres de respeto. Se es hombre desde el momento en que se inferioriza a otro. La masculinidad es un discurso potentísimo, que no sólo tiene que ver con la cuestión del varón, sino que sostiene una concepción de las relaciones sociales. La llamamos hegemónica porque está presente en muchos estamentos.

–¿Y la mujer?

–La mujer queda subsumida, se comporta de modo similar aunque con una contradicción, porque es un sujeto portador de otra dimensión sexual y, por lo tanto, muchas veces las mujeres son objeto de violación de alguna manera tolerada. Pero al mismo tiempo las mujeres se comportan como los hombres: pueden ser protagonistas de las mismas escenas de violencia de las que son portadores o protagonistas los hombres. Por tener que afirmarse como parte de la pandilla se comportan de modo similar a los hombres. Allí hay otro aspecto sexual que es bastante sórdido.

–¿Cuál?

–Hay violaciones; las mujeres son mujeres del líder…, situaciones de ese tipo. Pero las mujeres reproducen el mismo discurso que los varones, que además es sostenido por las madres. Recuerdo que la madre de uno de los chicos me dijo: “A mí me extrañó mucho cuando me dijeron que mi hijo era de los… porque él no sabe pelear”. Esa idea de la necesidad de saber pelear proviene de la madre y no sólo del padre.

–¿Qué análisis hace de las lógicas de las políticas públicas, del rol del Estado, frente a la violencia juvenil?

–En primer lugar, no hay política pública de juventud, al menos en el Ecuador. Y no hubo política pública de jóvenes migrantes en España. En el caso de España, a raíz de una norma de reagrupación familiar, los adolescentes y los jóvenes del Ecuador iban a reagruparse con sus padres, y eso era todo en términos de marco normativo. Hay normas que facilitan que se reagrupen las familias, pero después el Estado es incapaz de pensar qué hacer con estos jóvenes. Les puede dar una posibilidad de entrar al colegio, pero allí se encuentran con una montaña de problemas y discriminaciones. No hay una política de integración.

–¿Qué consecuencias trae esa falta de política de integración?

–Que primen las relaciones cara a cara, altamente discriminatorias. La reproducción de todo tipo de discriminación y denigración. Por lo tanto, muchos de estos jóvenes –también en España, donde uno esperaría que estuviesen en otras condiciones– están quizás en las mismas o peores condiciones que las que dejaron en Ecuador. Y cuando saben que hay una organización que se reúne, que habla el mismo idioma y además habla fuerte, no habla suavecito…

–¿Qué significa “no hablar suavecito”?

–Que no habla sumiso como la madre, que ya asumió la subalternidad porque tiene un proyecto de vida distinto, una estrategia de vida distinta que le permite procesar la sumisión. Ellos no tienen un proyecto de vida, ya que muchas veces se han ido agrupando sin tener la voluntad de hacerlo, y encuentran en esos espacios otra vez la reproducción, la protección, el sentido de la vida, el goce, la diversión.

–En la relación pandillas-Estado, ¿cómo ve la responsabilidad legal que el Estado deposita en estos jóvenes y adolescentes?

–Retomo la idea de que no hay una política pública. En el Ecuador hay una ley de juventud, pero nunca dio paso a reglamentos y dispositivos para su aplicación. Por lo tanto no hay una política pública, de prevención de un fenómeno como éste. ¿Qué hace el Estado para prevenir el bullying? (N. de la R.: el bullying es un acto de conducta agresiva para hacer daño deliberadamente a otra persona, de manera física o psicológica.) Es una cosa tremenda en nuestros colegios, hay jóvenes que se han suicidado por haber sido objeto de reiterado acoso o linchamientos. El que aguanta es un joven que no quiere entrar en la dinámica del más fuerte, estando al margen de eso se convierte en el objeto de aquellos que siempre quieren ser los más fuertes, que necesitan identificar a alguien como débil. ¿Y qué hace el Estado? La mayor parte de las pandillas en el Ecuador u otras partes del mundo nacen en los colegios. El sistema educativo no sólo no es capaz de generar condiciones para una mayor circulación, un mejor funcionamiento de la población, sino que se transforma en lo contrario: hace que los jóvenes se sientan continuamente denigrados, el maestro contribuye muchas veces a eso.

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–¿Cómo?

–En el Ecuador tenemos varios ejemplos de maestros que abonan ese horizonte de masculinidad hegemónica. No hay una política pública, salvo normativa represiva, una acción policial y punitiva tremenda… la inconsistencia del Estado de Bienestar muchas veces viene compensada por la condición abusiva de la policía, que es la única cara visible de un Estado inconsistente. Estos jóvenes populares se sienten atraídos por ser policías, porque eso los mostraría fuertes, pero a la vez se cagan de miedo frente a la policía: tienen ese amor-odio. Podría contar historias de los más recalcitrantes de líderes que me llamaban de noche para que les diera una mano porque un policía los estaba llevando. Lloraban como niños.

–En su libro El lugar de la violencia, usted señala que los medios son “reproductores de un discurso mayor”. ¿Qué rol cumplen los medios en el relato de este tipo de violencia? ¿Cree que la palabra “reproductores” es la más adecuada?

–Claro que los medios no son sólo reproductores, también son los que producen el discurso mayor que pretende ser objetivo e incuestionable. Tanto en España como en Ecuador, la única mirada que tiene el común de la gente lega es la mirada de los medios de comunicación… los medios se encargan de representar simbólicamente y alimentar los imaginarios ciudadanos, haciendo el “trabajo sucio” por cuenta del Estado. (Se ríe.) Las violencias grupales juveniles no pueden ser asimiladas a la violencia criminal de las bandas criminales organizadas…, al menos no en un primer momento, después algunas de estas pandillas pueden devenir en otra cosa, como ser capturadas por bandas organizadas, pero ése es otro fenómeno.

–Insisto con la pregunta, ¿los medios sólo reproducen ese discurso o disputan poder simbólico con otros actores sociales?

–Los medios trabajan directamente con la constitución de la opinión pública, son alimentadores de los funcionarios, aquellos que dan las claves interpretativas de la realidad. Se encargan de sostener la tesis de que estos grupos son los desviados de la norma… se encargan de des-responsabilizar al Estado y decir “no, lo que pasa es que los jóvenes son así: naturalmente violentos”. Esencializan la condición juvenil, y con eso le ahorran un gran trabajo al Estado.

–¿Cómo?

–Logran que la opinión pública no vea al Estado como uno de los mayores responsables y también al conjunto de la sociedad por no cuestionarlo, por ser pasiva frente a estos temas. Efectivamente, insensibilizan a la opinión pública, ya que por ese proceso de naturalización parece obvio que los jóvenes actúan del modo que actúan. Contribuyen a invisibilizar las condiciones que hacen posible ese fenómeno. No contextualizan, no historizan, no hacen una investigación con fuentes primarias sino que recurren al “monofuentismo” (usar una única fuente de información) de la policía, tribunales de justicia, actores que también hacen el trabajo sucio por cuenta del Estado.

–¿Qué es lo que encubren los medios de comunicación desde una “noticia dramatizada” (donde hay buenos y malos, ganadores y perdedores, como en un cuento) cuando cubren este tipo de fenómeno?

–Cubren con la objetividad de los hechos… eso no existe. Y encubren las condiciones de posibilidad de la existencia de este fenómeno. A los jóvenes los hacen los únicos responsables de su acción, cuando evidentemente la responsabilidad es, cuanto menos, compartida. Además contribuyen –y eso es lo peor– a empeorar las cosas, porque venden a éstos como sujetos desechables.

–En su libro usted sostiene que los medios “no tienen agenda propia” y relacionó esto con la perspectiva de aquellos expertos que miran a los medios como “actores políticos”. En el contexto actual latinoamericano, donde se ve una relación conflictiva entre medios y gobiernos, ¿cómo se construye esa agenda sobre la violencia juvenil, desde medios que ya no se fusionan tan claramente con la palabra del Estado?

–Ahora que planteas eso, se me ocurre pensar que desde hace más de cinco años los medios en el Ecuador ya no se ocupan de este fenómeno. O el fenómeno desapareció o ya no les interesa, porque los medios privados de comunicación ya no tienen en el Estado ni en el gobierno una fuente para hacer el trabajo sucio.

–¿Pero dependen exclusivamente de esa fuente para hacer el “trabajo sucio”?

–Sí, porque dependen de la policía. En Madrid tuve un altercado con un reportero de El País, porque él quería des-responsabilizarse de lo que ese diario había escrito sobre los Latin Kings, diciendo que en el fondo ellos sólo reproducían a la policía y que, en última instancia, el problema estaba en la fuente. ¿Te das cuenta de la barbaridad que decía? ¿Un periodista puede afirmar que el problema está en la fuente y no en él? Lo primero que se me ocurre decirle es: “cambia de fuente”, “diversifícala”. Había un policía que le dijo: “Yo soy fuente pero tú estás haciendo la nota”. Fue una escena emblemática. Los medios a veces se prestan para sostener algún interés de parte de un partido político que aprovecha esa representación mediática de la violencia juvenil para justificar la “necesidad” de una acción represiva. En el Ecuador hay una discusión sobre la baja de la imputabilidad penal a los 16 años, necesitan preparar a la opinión pública para asimilarlo y luego justificar cierto tipo de legislación, el aumento de las policías privadas.

–¿Por qué estudiar a los Latin Kings, qué rasgos los volvía interesantes para usted?

–¡Qué buena pregunta! Esta organización nació en los años ’40 en Chicago, conformada por inmigrantes, sobre todo puertorriqueños, cubanos y mexicanos. A partir de los ’80 empezaron a definirse como una nación. Esa definición de nación siempre me atrajo mucho.

–¿Por qué?

–Después de reflexionar mucho empecé a ver que efectivamente era una organización, que tenía tal envergadura en cantidad de miembros y que iba configurando una nación dentro de otra, una nación en lugar de otra. Eso es lo que (Erving) Goffman maravillosamente define como la transformación del estigma en emblema, cuando habla de la carrera del delincuente. Estos grupos son objeto de constante denigración y estigmatización, son tildados como personas desadaptadas y es probable que terminen haciendo esto del modo más espectacular posible. Es como si dijesen: “Si el otro me condena a ser delincuente, seré el mejor delincuente posible”. Entonces el estigma de ser latinos se convierte en el emblema de ser latinos, pero reyes. Hay coronas y hay alturas y beneficencia. Me llamaba mucho la atención esto de la nación. Porque todas las pandillas tienen un nombre, pero ellos se llamaban nación.

–¿Qué elementos los convertía en nación?

–Ellos tienen una Constitución, y tienen elementos que hacen a una nación, quizá no el idioma pero sí una jerga, un vocabulario… Dos reyes que no se conocen, se reconocen por el modo en que actúan o por un gesto que los hace reconocibles. Yo estuve muy cerca de ellos. Una vez en Madrid, al final de una conversación y viendo que compartíamos algunos saberes, ese chico me preguntó: “¿Pero tú que chapa tienes? ¿Qué King eres?”. Por supuesto que yo no tengo ninguna (chapa), pero sabía mucho por mi investigación. Pero ellos se reconocen, tienen un universo simbólico que comparten, algo que tiene que ver con lo lingüístico, lo gestual. Comparten mínimamente un territorio que se translocaliza. Otro elemento que me atraía mucho es el carácter de transnación: son una nación pero también son transnacionalistas. Ellos dicen que empieza a existir la nación cuando se planta bandera. Ellos tienen el acto de constitución de la nación en el lugar en que se planta bandera, van a tener esa fecha para recordarla así como se recuerdan las efemérides que fundan la nación. Era tan potente esa nación, con una Constitución, manifiestos, propósitos y leyes, que era capaz de refundarse cada vez que fuese necesario. No eran las pandillitas de 20 o 25 personas, como las estudiadas hace muchos años. Hay gente que hoy tiene 40 años y sigue siendo Latin King… porque ellos dicen que un rey es para siempre, aunque ya no sea un King.

Por Natalia Aruguete

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“Nena, no vas a changar”

Trata de personas

Bandas de proxenetas reclutan en barrios pobres de Paysandú. 

Aún no se ubicaron a todas las prostitutas enviadas a Europa.

“Nena, nos vamos de vacaciones. No vas a `changar`. Vamos a visitar a amigos de la noche”, dijo el “Zorro” -el proxeneta que lideraba la banda desmantelada días atrás por policías del Crimen Organizado- a su amante una tarde de este año.

 

Sergio Escobar (“Zorro”) y la joven se subieron a una camioneta Toyota doble cabina, de color gris, y recorrieron los 60 kilómetros que separan Paysandú de Young (Río Negro). En esa ciudad se dirigieron hacia el barrio oeste o de la Escuela 34, ubicado a una decena de cuadras del centro de Young. Salieron de una avenida asfaltada e ingresaron en una calle de tosca. A unos 100 metros se detuvieron frente a “Las Palmeras”. Se trata de un viejo prostíbulo venido a menos, igual a las casas vecinas. Una palmera le da nombre al único lupanar de Young.

En un intento frustrado de darle cierto anonimato o un encanto rústico al lugar, se colocaron listones de madera en el frente de la propiedad. Un portón grande da lugar a la casona de un color granate maltratado por el tiempo.

Al igual que la mayoría de los prostíbulos del interior, “Las Palmeras” cuenta con una sala y una barra donde el encargado y el dueño -Don Juan- sirven las copas. Por las noches, a poca distancia esperan unas 15 jóvenes de dispar belleza. Algunas muy producidas: maquillaje, uñas y peinados. Sus edades oscilan entre los 18 y 25 años. Atrás de las salas se encuentran las habitaciones que Don Juan alquila a las prostitutas a $ 150 los 40 minutos. Las mujeres cobran entre $ 500 y $ 1.500 a sus clientes dependiendo del “servicio”.

Según el testimonio de una de las amantes del proxeneta, el “Zorro” bebió unas copas con Don Juan mientras ella hablaba con 2 meretrices. El “Zorro” quería saber si alguna de las chicas de “Las Palmeras” quería prostituirse en España. Aparentemente la entrevista no tuvo éxito.

En tanto, la amante del “Zorro” charlaba con otras dos colegas. “¿Don Juan es igual al `Zorro`? ¿Las fiola?”. La respuesta fue categórica: “No. Le pagás la habitación; te llevás la mitad de las copas que hagas consumir a los clientes y el resto del dinero es tuyo”. La prostituta agregó que llegaba a “recaudar” para sí hasta $ 8.000 por noche.

El proxeneta y su amante siguieron viaje hacia Flores. Allí el “Zorro” visitó tres prostíbulos e hizo las mismas preguntas a sus “amigos de la noche”. La recorrida no dio resultados.

La prostituta relató que “nadie quería agarrar ese viaje. Después de años de trabajar en la calle, las chicas más viejas sabían lo que representaba hacerlo para el `Zorro`: no verían ni un peso”.

“Zorro” prefería el método de reclutamiento en las zonas más humildes de Paysandú. Al igual que otras organizaciones de proxenetas de esa ciudad, operaba en los barrios Tatuces Sur, Espejo, Río Uruguay y Curupí, dijo el periodista sanducero de Radio Felicidad, Ovidio Vega. “En Paysandú hay varias organizaciones poderosas de proxenetas. Reclutan a jóvenes en barrios carenciados. De allí las hacen trabajar en las calles Uruguay y Florida y en pleno microcentro de Paysandú”, indicó.

En tanto,  en la mira de la Justicia de Crimen Organizado hay por lo menos tres organizaciones de trata de blancas que operan en Paysandú. Además de prostituirse en Paysandú y de “colocarlas” en prostíbulos de Young, Maldonado y en un bar o whiskería de Guichón, las mujeres son obligadas a ejercer el meretricio en Buenos Aires o en Colón (Argentina). Un grupo de ellas eran trasladadas hacia España donde eran alojadas en un piso lujoso controlado por dos integrantes de la organización y, por las noches, debían prostituirse en distintas paradas de Valencia. En la mayoría de los casos, como se detectó con la organización de el “Zorro”, embarcaban a las mujeres con pasaportes falsos. Por semana debían enviar unos US$ 2.000 a la organización delictiva. Los investigadores policiales presumen que el “Zorro” envió mujeres a Europa en los últimos cinco años. Todavía no se sabe la cantidad exacta pero se estima que hizo viajar entre 50 y 90 meretrices.

Otras organizaciones llegaron incluso a trasladar a España a menores de edad. Así lo denunciaron sus familiares a través de Radio Felicidad de Paysandú, dijo Vega.

El miércoles 5, en el programa Código País de Canal 12, el subsecretario del Ministerio del Interior, Jorge Vázquez, afirmó que en el litoral operan otras organizaciones de trata de blancas. Agregó que estas bandas mutan de negocios en función de los réditos: si en un momento cae el negocio del proxenetismo se pasan al tráfico de drogas o de armas en la región.

 

OPERACIÓN LAS PALMERAS

El domingo 20, un equipo de Crimen Organizado integrado por varios autos y un ómnibus se dirigió hacia Salto. Los efectivos se quedaron en instalaciones de la Jefatura salteña y Policía Caminera para no llamar la atención en Paysandú.

A primera hora del día siguiente, el equipo irrumpió en el chalet del “Zorro” ubicado en las calles Enrique Chaplín y Lucas Píriz de Paysandú.

Las fuentes expresaron que un sujeto en calzoncillos iba rumbo al baño y cuando sintió ruidos en la puerta de entrada agarró un revólver. Los policías le apuntaron y le advirtieron que si hacía otro movimiento era hombre muerto.

El individuo asintió con la cabeza. Lentamente dejó el arma encima de un mueble de la cocina. Poco después fue esposado. Un hermano del “Zorro”, conocido en el ambiente como “Bulldog”, intentó adoptar una actitud desafiante. Cuando observó que los policías no eran de Paysandú, supo que estaba perdido.

Según las fuentes, un oficial le transmitió que había reunido pruebas sobre las ganancias obtenidas por la banda en el ejercicio de la prostitución de mujeres en Uruguay y en Europa. El “Bulldog” se amansó. “Estoy liquidado. Por eso me dan unos cinco años, ¿verdad?”. El policía le respondió que sí.

Pocas horas más tarde, se realizaron otros procedimientos en Young y en Río Negro. Los policías trasladaron en un ómnibus a la mayoría de los 29 detenidos. La “Operación Las Palmeras” había finalizado.

Al concluir la instancia judicial, el juez de Crimen Organizado, Néstor Valetti, procesó con prisión a ocho sujetos, entre ellos a el “Zorro” por un delito continuado de proxenetismo, contribución a la explotación de menores, trata de personas y lavado de activos. Este sujeto tenía antecedentes por lesiones graves y hurtos.

Su hermano, cuyo alias es “Bulldog”, fue remitido por proxenetismo. Había sido procesado con prisión por última vez en Paysandú en 2001 por lesiones graves. El tercer hermano, el “Zorrito Chico”, fue remitido a la cárcel por un delito de lavado de activos en la modalidad de asistencia. Carecía de antecedentes penales aunque había sido investigado por venta de estupefacientes. Otras dos personas fueron procesadas con prisión por lavado de activos y otras tres mujeres sin prisión por el mismo delito.

El jefe se dedicaba a reclutar las jovencitas, algunas menores de edad, y les prometía una vida a puro lujo, pero más adelante las obligaba a ejercer la prostitución.

PELIGROSO

El “Zorro” comenzó a armar su organización a fines de la década de los 90 en Paysandú. Su comienzo fue incipiente: un par de meretrices que trabajaban para él en las calles Uruguay y Florida o a poca distancia del puente Paysandú-Colón. Con el correr del tiempo fue creciendo y “colocaba” prostitutas en distintos prostíbulos sin el conocimiento de sus dueños.

Pese a que tenía su “central de operaciones” en Paysandú, el “Zorro” prefería pasar los días en la tranquilidad de Young. Trascendió que allí había alquilado un apartamento y cada tanto se lo veía salir a cazar al río Negro. “Cargaba su camioneta con perros y se iba por varios días”, relató un vecino.

En cambio, su hermano el “Zorrito Chico” se hizo recordar por su amabilidad y siempre estar acompañado de mujeres muy bonitas. Amante de las carreras de caballos, adquiría todas las semanas la revista “Invasor” en un kiosco de Young.

Investigan si exportaban menores

Uno de los sobrinos del cabecilla de la red, de 22 años, y otro de los implicados que no fue procesado será investigado por presunta trata de menores hacia el exterior. El juez resolvió dejarlos en libertad y abrir un presumario para investigar si sacaban a menores de edad del país para que se prostituyeran en Argentina y España. Una de las testigos declaró que vendió su pasaporte a esta organización. Además de la posible falsificación de documentos, la Justicia presume que este no es un caso aislado, sino que se puede tratar de uno de los artilugios de la banda para sacar del país a menores de edad con documentos truchos. El juez dictaminó además la orden de captura de una mujer, que está radicada en el exterior.

Don Juan, dueño de Las Palmeras

Don Juan (69) llegó a Young hace unos 15 años. Por esa fecha compró el prostíbulo “Las Palmeras”.

 “Juan no sabía qué relación tenía el `Zorro` con las chicas que trabajan en el prostíbulo. Además, Juan no le sacaba plata a las mujeres. Sí les cobraba la habitación”, dijo la abogada del dueño de “Las Palmeras”, Jacqueline Portela.

 Agregó que cuando bajó del ómnibus de la Policía en Montevideo no se tapó la cara. “Sabía que no tenía responsabilidad alguna. Por eso el juez del caso lo dejó en libertad”, explicó Portela.

 Oriundo de Mercedes, Don Juan vivió un tiempo en Italia. Se supone que conocía el mundo de la noche.

 Don Juan paga religiosamente todos los impuestos y las habilitaciones para que el prostíbulo funcione en regla, dijeron fuentes de un estudio contable. También exige a las meretrices que tengan al día su carné de salud.

 De perfil bajo y educado, Don Juan fue poco a poco integrándose a la sociedad de Young. “A Juan lo saluda en la calle tanto hombres como mujeres. Todo el mundo en Young sabe con cuánto amor él cuida a su hijo discapacitado pese a que su esposa lo abandonó”, dijo Portela. Reiteró que en Young “no existe prejuicio alguno” hacia el prostíbulo o hacia su dueño.

Sergio Escobar (alias “El Zorro”) es uno de los cabecillas de la banda que contrataba prostitutas, algunas menores de edad, y las obligaba a viajar a España. Tiene antecedentes por homicidio. Su hermano, César Escobar (foto) también tiene antecedentes penales y es el otro cabecilla de la banda ahora desarticulada.

“Exigía 8 clientes diarios”

Proxeneta reclutaba jóvenes en barrios humildes sanduceros
 “Conocí al `Zorro` con 17 años. Mantuvimos sexo y me pagó muy bien. Fui a vivir con él. A los tres meses dejó que llevara a mi hijo a su casa. Después me puso a trabajar en las calles Florida y Uruguay (Paysandú). Él me compraba mucha ropa. Y me decía cuánto tenía que cobrar. También exigía un mínimo de ocho clientes diarios. Él me dio una vida, confort, televisión de pantalla plana. Me sacó de la mugre, del pozo. `Zorro` no me enseñó a putear. Nosotros ya sabíamos putear. Mis padres me dejaron tirada. Tuve que vivir con tíos y hermanos. Algunos de ellos abusaron de mí. Ni Mujica ni todos los que hablan contra los narcos se preocuparon de nosotras. Reitero, yo me prostituía desde los 14 años. A veces no tenía ni que comer. Si conseguía $ 200 me servía. A los 16 años quedé embarazada. `Zorro` también era un asco. A mí no me gustaba salir con él. Con otras chicas, le decíamos `Krusty` (el payaso de Los Simpson) de tan feo que era. En el Juzgado me preguntaron si él me pegó. Jamás lo hizo. Me sacaba toda la plata. A los tres años me quise ir. Él me dijo que me fuera. `Eso sí, no te doy ni un peso`, dijo. Yo sabía que iba a un asentamiento y reclutaba a otra.” El País Digital
 
Testimonio de una de las víctimas del proxeneta de Young procesado con prisión. La golpeaba “dos o tres veces por semana”. http://www.subrayado.com.uy/Site/noticia/15958/la-obligo-a-prostituirse-con-16-anos-y-con-10-camioneros-por-diael
 
Auto de procesamiento (acá lo puedes leer completo) http://subrayado.com.uy/Resources/Uploads/RelatedFiles/Docs/proxenetismo-procesamiento-valetti.pdf
 
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El país no precisa la revolución, necesita una reforma educativa

Entrevista al Dr. JORGE BATLLE 

Cuando se le pregunta por su gobierno dice que se resiste a hablar del pasado. “Ya ni me acuerdo, a mi me desvela el futuro, el porvenir, el mundo que viene”, contesta. Afirma que dejó un país “en crecimiento” y puede sacar rédito de eso, pero asegura que “hoy el debate es otro y tiene que ver con la esperanza”. “Cuando habla (José) Mujica dice cosas inteligentes, lúcidas, sensibles. Ese es el Mujica del futuro. Pero luego hace todo lo contrario a lo que dice y es porque está anclado en el pasado. Va por un camino ciego”, sostiene.

 

– En una entrevista con el semanario Voces del Frente usted dijo que al país le faltan “ideas” y en otros ámbitos ha señalado la necesidad de procesar un cambio a nivel educativo. ¿Qué propone?

-Las materias primas valen mucho y el dinero no vale nada, ese es el mundo actual y ese mundo ha beneficiado a Uruguay. Pero el tema no pasa por analizar si hemos aprovechado bien o mal los años de bonanza ni tampoco por la pelea entre capitalistas y sindicalistas. El tema central pasa por preguntarnos cómo nos vamos a insertar en un mundo cada vez más abierto pese a las dificultades proteccionistas que aparecen en el barrio. Hoy, los flujos financieros en el mundo, más la internet, tienen tal fuerza y magnitud que los gobiernos ya ni siquiera los pueden controlar. Los cambios sociales que estas circunstancias le van a incorporar al mundo en los próximos años son imposibles de detener. Esto supera toda soberanía conocida en el pasado. La pregunta es: ¿estamos preparados para ese mundo? La respuesta es absolutamente negativa. El tema central que tiene hoy que resolver Uruguay es si va a aceptar que el futuro llegó o va a seguir viviendo en el pasado.

-El presidente José Mujica también, desde un punto de vista filosófico, ha hablado sobre estos temas.

-Pero Mujica se ha autocalificado con eso de que `como te digo una cosa, te digo la otra`. El vive en dos tiempos. Cuando habla todos los días muchas veces quien le escucha siente que dice cosas que llegan a la gente, que son sensibles, lúcidas, inteligentes. Ese es el Mujica del mañana, el que habla. Pero cuando hace es el Mujica del ayer. Está parado con un pie en el pasado y otro pie en el porvenir. No sabe cómo hacer para meterse en el porvenir porque su hacer está tan anclado en el pasado, como todo su gobierno, que el camino que está recorriendo no tiene destino. Y es ese el más grave problema que hoy tiene el gobierno y el Uruguay. En un momento de expansión económica donde el gasto está por encima de todo lo prudente y aconsejable, se ha elegido un camino ciego.

-¿Qué mundo imagina usted?

-Le pregunto a mi nieta si la madre le dio la computadora que le regalé y me dice “esa `compu` es lenta, yo uso el Ipad. ¡Y tiene nueve años! Ese es el mundo. En nuestro tiempo, aunque vimos cambiar la tecnología y la ciencia influyendo sobre nuestras vidas, como seres humanos no nos dimos cuenta del cambio. Pero estos chicos nacieron en un mundo diferente, ellos son el mundo diferente, y nosotros estamos anclados en el ayer. Ese es el grave problema que tiene el gobierno, y lo siente el presidente, por eso dice una cosa pero después hace lo contrario. Todo lo que dice no lo puede hacer o porque no lo sabe, o porque no lo siente, o porque no lo dejan hacer. Y cada día que pasa el Uruguay se aleja más de su porvenir y de sus esperanzas. La gente lo ha comenzado a percibir y no solo por el problema de la inseguridad. Aún la gente más humilde y, aparentemente, que carece de más conocimiento y cultura, lo percibe en el punto central de la vida del Uruguay que es la educación. El país no precisa una revolución, el país precisa una profunda reforma educativa.

-¿Qué impide esa reforma?

-No se puede hacer esa reforma con sindicatos que luchan por un poder vacío que no tiene sentido en sí mismo, y menos con profesores a los que luego de 40 años de hacer determinada cosa el mundo, no el gobierno, el mundo les dice que ahora hay que hacer otra distinta, completamente diferente, y lo resisten. El mundo de hoy no tiene nada que ver ni con geografía ni con el estudio de Roma o Grecia, el mundo de hoy permite asistir desde el sillón de su casa a una clase con el mejor profesor del mundo en determinada materia en la Universidad de Oxford, Stanford o Harvard. Ese es el mundo al que debemos aspirar. Y la sociedad uruguaya empieza a darse cuenta que éste no es el camino. Hoy se da el aprovechamiento de una coyuntura fantásticamente positiva que ha permitido darle mejores ingresos a la gente pero sin cambiarle el destino. Muchos se han transformado, sin saberlo, en dependientes de la generosidad de la sociedad a través del Estado pero sin mejorar su condición hacia el futuro. ¿Ellos piensan que van a vivir toda la vida sin trabajar? ¿Esa es la moral? Esa no es la historia del Uruguay ni de ningún país. Ningún país se hizo sin trabajo, audacia, coraje, osadía y generosidad. Ayudar para salir del pantano sí, pero transformar la ayuda en dependencia, no. Eso no forma democráticos, forma esclavos.

-Usted hablaba de la reforma educativa, el futuro y las nuevas herramientas. El Plan Ceibal va en ese sentido.

-El Plan Ceibal es algo muy bueno, ahora se requiere andar sobre él para mejorar los resultados, pero es bueno y como es bueno lo resistieron los profesores y maestros. Es un cambio, no sé si revolucionario, pero es el principio de un camino y por tanto en sí mismo es bueno. Hoy por hoy si usted no tiene un laptop no puede ingresar a ninguna universidad en el Universo.

-Más allá de que usted dice que faltan ideas, el debate educativo está presente en la agenda política. Lo han manifestado tanto el gobierno como su partido y el Partido Nacional.

-Mujica mantuvo en vilo al país con su preocupación por la educación pero no ha hecho absolutamente nada. Darle tres votos al presidente del Codicen no es una reforma educativa, es la nada. Hoy el problema está en Primaria donde hay un 1,8% de repetidores en sexto año, según números oficiales, mientras que en Secundaria, al final del Ciclo Básico, hay un 40% de repetidores. Por lo tanto, lo de Primaria es falso, ahí no hay formación, no hay educación, el asunto es que pasen, que pasen y que pasen. Esa es la voz de los inspectores y directores que llega a los maestros. Eso es lo que hay que cambiar.

-Usted califica el gasto social de exagerado, pero también es cierto que la crisis de 2002 dejó una profunda fractura social en todo el país.

-En 20 años una sociedad no cambia tanto. Aquí hay un mensaje ideológico que dice “la sociedad es la culpable”. Ese fue el mensaje explícito del ministro José Díaz y el expresidente (Tabaré) Vázquez. Por tanto, si yo no soy culpable, no tengo la obligación de ser responsable de nada. El gobierno es mi padre y me dice que soy una víctima de la sociedad, por tanto, violo la ley de una sociedad culpable. Es así de claro. Si además la actitud de las fuerzas del orden está signada por ese perfil, dejo los presos libres y no quiero sancionar a menores, todo deriva en piedra libre para que cada uno haga lo que se le antoja.

-¿Cómo se reduce la pobreza y la indigencia sin esos niveles de gasto social?

-Es muy sencillo, hay que darle trabajo a la gente para que pueda mejorar su condición. Si alguien tiene la certeza que durante siete años va a recibir un ingreso sin trabajar, lo que hace es trasmitir esa forma de pensar a toda la familia. El que hace siete años que recibe una ayuda del Estado no va a cambiar de actitud ante la vida mientras el gobierno hace el esfuerzo para mantener a esa gente pobre, débil y esclava.

-¿Cómo ve al Partido Colorado de cara a las próximas elecciones nacionales?

-El Partido Colorado va a votar mejor que en la anterior elección, sobre eso no tengo ninguna duda, pero desde ya también digo que la obligación del Partido Colorado, si quiere ganar la elección, cosa que puede hacer, es devolver la esperanza que el país está perdiendo. No se gana una elección diciendo que el otro es malo, se gana convocando al país al gran desafío del porvenir. ¿Tá claro?

“Yo nunca le pedí nada a Bush”

-A diez años de la crisis de 2002, ¿cómo recuerda aquella etapa de su gobierno?

-La crisis se inició en Brasil con la devaluación, rebotó en Argentina con el corralito y pegó acá en los bancos más comprometidos con la economía argentina. Dijimos que no al default cuando lo pidió Vázquez y el Fondo Monetario. Yo nunca le pedí nada al presidente George Bush y nadie habló con él en mi nombre. El préstamo fue una determinación que tomó el gobierno de Estados Unidos gracias al mensaje que por intermedio del embajador Fernández Faingold le hice llegar al ministro de hacienda. Le dije que en Uruguay no había una situación estructural sino de iliquidez, y que el asunto dejaba de ser financiero para pasar al grado de ser institucional. En Uruguay no se caían los bancos, se caía la democracia. Ese fue el disparador que llevó al gobierno de los Estados Unidos a hacer una excepción y darnos la ayuda financiera que resolvió el problema. Tuvimos una comprensión muy decidida del Partido Nacional y el Partido Independiente. El Frente Amplio podía sacar ventaja electoral pero prefirió no hacer olas y el senador Astori apoyó la solución que propuso el gobierno de forma valiente, patriótica y honesta. Seis meses después estábamos colocando deuda en moneda propia y el país comenzó a crecer. Si la elección hubiera sido a fines de 2003 nos ganaban por más del 60% de los votos. Fue en 2004 y Tabaré Vázquez ganó apenas, se podría decir que hubo un empate técnico. Si la elección se hubiera hecho en 2005 no perdíamos.

Seguridad: “Desde la más tierna infancia”

-Qué opina de la seguridad y lo que hace el gobierno?

-Soy partidario de la libertad y los megaoperativos no sirven para nada, son las viejas razzias. A los adictos a la pasta base los tienen que atender organizaciones sociales que son las que mejor trabajan en esos temas. Por el otro lado, hay ciudades enormes que convivieron con violencia extrema y lograron resolverla. No es un tema simple, se necesitan muchas medidas. Firmé para bajar la edad de imputabilidad pero estamos a tiempo de que el oficialismo acepte convertirlo en ley y nos ahorre la reforma constitucional.

-Bajar la edad de imputabilidad no solucionará el problema de la inseguridad.

-Es uno de los temas. La cosa empieza desde la más tierna infancia y la educación es la base para que la gente asuma responsabilidades. La permisibilidad como expresión de la libertad no sirve porque termina en conductas destructivas. La ley limita la libertad para proteger a los seres humanos y evita que la sociedad se destruya a sí misma.