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La memoria: ¿remedio o veneno?

Pensar la memoria

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Hay una famosa historia que cuenta Platón en el libro Fedro, donde un inventor lleva a un rey la novedad de la escritura desconocida para ese pueblo. “¿Para qué sirve?”, pregunta el rey. “Para asegurar la memoria”, responde el inventor. Lo que permanezca escrito facilitará el recuerdo y de alguna manera economizará el esfuerzo que implica tener que estar todo el tiempo recordándolo todo. El rey se lleva el invento y al otro día convoca al inventor y lo manda matar. Se da cuenta de la ambivalencia: lo que puede ser un remedio contra el olvido, puede convertirse en un veneno para la memoria. Por suerte, Jacques Derridá nos subraya que la palabra griega pharmakon se usa tanto para significar remedio como veneno. La ambivalencia es mucho más profunda.
El pueblo puede perder el ejercicio de la memoria en la medida en que se exteriorizan los dispositivos para el recuerdo. La escritura facilitaría tanto la tarea que dejaría ya de ser una tarea. Hay un punto donde la memoria no puede dejar de ser un ejercicio, una búsqueda, un acto de amor. Nunca es definitiva por que la temporalidad siempre está en movimiento. El pasado nunca es el pasado, sino un horizonte abierto que se va construyendo desde un presente que nunca es un presente. Por eso, hay una zona ambigua, una fractura ontológica, una fisura que separa la memoria del pasado. Nunca pueden coincidir ya que si así fuera, se acabaría el tiempo. Esa es la tragedia de Funes el memorioso: lo insoportable no es recordarlo todo, sino la disolución del presente.
Se trata de desmontar matrices que en sus idealizaciones producen vaciamientos de sentido. El sueño de un acceso absoluto al pasado desmerece cualquier ejercicio de la memoria. Si el ideal es saberlo todo, todo saber se vuelve incompleto. En todo caso, la tecnología cada vez más provee la infraestructura necesaria para generar el archivo universal del universo. ¿Pero qué tendría que ver este archivo con la memoria? La memoria es selectiva. Y lo es porque el ser humano es contingente. Y lo es porque nada en la realidad permanece por fuera del tiempo. Claro que frente al ideal del recuerdo absoluto, una memoria selectiva parece pecar de arbitrariedad, cuando nada hay más arbitrario que una idealización que niega la condición de lo real.
Se trata de volver al indecidible de Derridá: ¿remedio o veneno? La solución es ilógica: ambas cosas. La memoria no tiene que ver con el recuerdo sino con el futuro. Esa es su ambigüedad primera. Lo ilógico es que el pasado se mueva todo el tiempo; y se mueve porque el presente no existe sino en movimiento. Todo abordaje al pasado se realiza desde el presente que a través de la memoria va reinventándose a sí mismo. Por eso, cada vez que volvemos hacia el pasado, lo reconcebimos ya que nuestra propia realidad ya es otra, y en ese movimiento modificamos también nuestros relatos originarios.
Pero por sobre todas las cosas la memoria es un hecho político, y por ello siempre es en relación aun otro. La memoria es una narración, pero si se narra hay una palabra que se enuncia y otra que se escucha. Y muy pocas veces ambas palabras, que son la misma, logran coincidir. La memoria es un hecho político en el sentido ético de la política. Se intenta todo el tiempo hacer justicia con los derrotados de la historia, pero como en general los derrotados ya no están, el hacer justicia se vuelve un hecho redentivo. Así, el presente se va construyendo en el intento de hacer cumplir la utopía irrealizada de los muertos. Y una vez más, se trata de un imposible. Por eso Benjamin, la asocia con lo mesiánico. Será que el día después del último día la memoria ya no sea necesaria porque estarán debidamente redimidos. ¿Pero quién dijo que acabará el tiempo? ¿Y quién dijo que comenzó?
Es extraño que pretendamos una historia absoluta cuando nuestra manera íntima de narrarnos a nosotros mismos se encuentra sujeta a toda una serie de mecanismos interpretativos. Ninguno de nosotros lo recuerda todo de su propia vida y no ve en ello una carencia. Incluso nos volvemos a cada rato nuevos escribientes de segundas y terceras versiones de los mismos sucesos, y así los exasperamos o los diluimos de acuerdo al paso del tiempo y de nuestros propios cambios. Así funciona la memoria. En esa zona ambigua que nos hace concientes de ser al mismo tiempo una unidad y pura diversidad. La memoria es clave para nuestra conciencia identitaria. Ser un yo es antes que nada sostener una unidad subyacente a todos nuestros actos. Hay un mismo sujeto por detrás de los diferentes acontecimientos que vamos padeciendo. Nos recordamos siendo los mismos, ¿pero somos los mismos? Somos y no somos los mismos. La identidad es básicamente la aceptación de esta nueva paradoja: todo el tiempo estamos siendo otros y al mismo tiempo los mismos. Y por ello ninguna letra muerta por sí sola puede alcanzar para la transmisión de la memoria, esto es, de lo que somos.
Transmitir es traducir y como dice la fórmula: traducción es traición. Y de transmisión deriva tradición que es cualquier cosa menos un pasado momificado. Siempre se habla desde una tradición. La tradición nos habla y en ese acto se transforma. Cada paso hacia adelante es también una reinvención del pasado. Y sin embargo, algo pasó, pero todo lo que diga ya es otra cosa. De allí la pregunta de siempre: ¿hay un límite o hay ambigüedad? No puedo ni quiero ni debo olvidar cuando como docente en la enseñanza media observé cómo dos alumnos preparaban un machete para una prueba de historia y uno de ellos anotaba en un papelito que luego escondía bajo la manga: “desaparecidos – 30.000”. No se lo saqué. Creo que aprobó con diez…
De Darío Sztajnszrajber  Buenos Aires, 16 de junio de 1968) es un filósofo, ensayista, profesor y presentador de televisión argentino. Desarrolla una importante labor en la divulgación de la filosofía.

Texto publicado en el número 24 de “Nuestra Cultura”, publicación trimestral de la Secretaría de Cultura de la Nación

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Dicotomía derecha-izquierda: humanizando

La consigna es clara: “Si el Frente no gana las próximas elecciones, vuelve “la derecha””.

Esa idea se ha convertido en un lugar común en el debate preelectoral. Es casi el principal argumento publicitario usado para reclamar el voto al Frente Amplio.

En cierto imaginario frenteamplista, “la derecha” es un concepto fácil: son los blancos y los colorados. Y punto. Entonces todo es sencillo. Si el Frente no gana, ganan los blancos, o los colorados, es decir “los rosaditos”. O sea: “la derecha”.

Todo muy claro y sencillo. Demasiado claro y sencillo. Porque la vida no suele venir así, partida a la mitad, nítida, en blanco y negro

¿Qué es realmente la derecha? ¿Qué es hoy “la derecha”?

Hasta hace algún tiempo, se solía considerar “de derecha” a una actitud conservadora, reacia a los cambios, partidaria del “orden”, respetuosa de las estructuras sociales existentes y adherida a los valores culturales tradicionales.

Esa actitud mental era funcional a una forma de organización de la economía a escala nacional, en la que primaban las viejas clases dominantes de cada país, las familias patricias, los estancieros, los comerciantes y los “doctores” que manejaban la prensa y el Estado.

A ese mundo, hoy algo anacrónico y debilitado, pertenecen los partidos tradicionales del Uruguay. Que me perdonen mis amigos blancos y colorados, pero es la realidad. No perdieron el gobierno por casualidad. Lo perdieron porque, como los dinosaurios, no se adaptaron a la nueva realidad social, económica y cultural del país y del mundo.

¿Y cuál es esa nueva realidad?

INSERCIÓN INTERNACIONAL Seguir creciendo: • Vázquez: “avanzar con las negociaciones con EEUU. La libertad de comercio puede ser negativa, pero más negativo es el proteccionismo” (¿el verso anti-imperialista ya no se lo come nadie?). • Lacalle Pou: no se puede estar ajeno a los acuerdos mundiales. “Hay que aprovechar la caída de los subsidios a los productores europeos para ingresar”. • Mieres: no hay que dejar pasar las oportunidades y “abrirse al mundo”. “No podemos quedar encerrados, ver pasar las oportunidades”. MERCOSUR • Bordaberry: “Estamos encerrados en el Mercosur cuando el mundo va hacia otro lado. Nos estamos perdiendo el futuro, la vida. Uruguay necesita ir más allá”. • Mieres: “El Mercosur se encuentra en el punto más crítico de toda su historia. No se cumplen con las normativas, somos el único de la clase que cumple con las reglas del juego”. • Vázquez: “Más y mejor Mercosur” (¿siempre a contraflecha?). • Lacalle Pou: “las relaciones no pueden ser sujetas a la buena o mala onda entre los presidentes”.

Lamento no ser muy original: es la globalización. El desarrollo de fuerzas económicas antes impensables, que desbordan o arrasan fronteras, Estados, clases sociales, intereses, culturas, ideologías y tradiciones.

¿En qué consiste el cambio?

Ante todo, en la operativa de enormes capitales desterritorializados, que ya no responden ni se detienen ante ningún Estado sino que presionan a los gobiernos y controlan a los Estados.

Hasta donde puede verse –no soy experto en el tema, pero tengo ojos para ver y he hecho los deberes leyendo lo que he podido-, esas fuerzas económicas se mueven hoy en pos de tres grandes objetivos. El primero es el control de recursos naturales valiosos y finitos, como la tierra, el petróleo, el gas, los minerales y el agua. Los hechos están ahí: guerras y revoluciones instigadas para lograr el control del petróleo; la compra de grandes extensiones de tierra y el control y explotación de yacimientos minerales en zonas pobres del mundo por parte de compañías multinacionales. El segundo es la intervención del capital financiero en todas las actividades humanas, encareciéndolas y en definitiva manipulándolas (como se sabe, la crisis que afecta a Europa y EEUU desde 2008 es consecuencia de la actuación desregulada del capital financiero). El tercer objetivo es el apoderamiento y la monopolización del conocimiento científico y tecnológico por medio de la “propiedad intelectual”, es decir las patentes.

El nuevo modelo económico global tiene una potencialidad destructiva enorme. Destruye territorios, agota los recursos naturales, corrompe los sistemas políticos y margina e incluso sacrifica a gran cantidad de personas que son innecesarias u obstaculizan sus objetivos económicos.

Para expandirse, necesita neutralizar o eliminar los límites que puedan ponerles los Estados nacionales de cada país. Por ello promueve y estimula (además de corromperlos) a gobiernos “modernizadores” e “innovadores”, abiertos a la inversión extranjera. Cuando los gobiernos no se adaptan lo suficiente y asumen políticas “rebeldes”, nacionalistas o proteccionistas, son bombardeados, ya sea con publicidad adversa o con misiles, o con las dos cosas.

La nueva realidad económica mundial ha centrado el debate político sobre un nuevo eje. Aunque todavía nos cueste convencernos, como el regreso a las sociedades aisladas y autodeterminadas es inviable, la cuestión ya no es un conflicto entre “conservar” y “cambiar”, sino sobre en qué dirección cambiar. La opción es ser funcionales al modelo global dominante o proponer modelos alternativos

Quizá ahora podamos reformularnos la interrogante inicial, preguntándonos no sólo qué es la derecha sino quién cumple un papel “de derecha” en la nueva realidad.

Si la disyuntiva “derecha-izquierda” sigue teniendo sentido (yo creo que lo tiene), es forzoso encontrarlo en sus respectivas actitudes frente al más importante hecho económico, político, social y cultural de nuestro tiempo.

Si asumimos que “la derecha” sigue siendo una actitud funcional a modelos de concentración del poder y de la riqueza, se manifestará hoy en la eficaz adaptación a la globalización. Eso es lo sorprendente: la nueva derecha -la que cuenta- ya no adopta un discurso conservador y tradicionalista. Es “innovadora” y “modernizadora”, para posibilitar los cambios que la concentración del poder y de la riqueza requiere.

¿Quién cumple mejor ese papel en el Uruguay?

INDIGENTES SOMOS Ni siquiera podemos acceder a una canasta básica de alimentos. Es pobre una familia con ingresos por debajo de 28.500 pesos, incluyendo salarios, prestaciones sociales, servicios de salud, etc. En Uruguay se considera pobre a quienes tengan un ingreso per capita mensual inferior a unos 9.500 pesos (menos de 6.500 pesos en el interior del país, donde algunos componentes de la canasta de bienes y servicios básicos, como la vivienda, son más baratos). Leer en http://wp.me/p2fnL3-J4

Esa es la pregunta del millón.

¿Quién ha impulsado con más eficacia las medidas determinantes para el ingreso al país del modelo económico global? ¿Quién permitió la extranjerización de enormes superficies de tierra? ¿Quién facilitó la instalación de grandes emprendimientos celulósicos y agroindustriales? ¿Quién promueve la megaminería? ¿Quién impulsó la ley de bancarización? ¿Quién ha centrado el desarrollo económico en la inversión extranjera?

El Frente Amplio es una fuerza política compleja y heterogénea. Sería una falsedad y una falta de respeto decir que todos sus integrantes cumplen conscientemente un papel funcional a los intereses del capital global. Pero no podemos seguir eternamente haciéndonos los tontos o los distraídos. Objetivamente, los gobiernos del Frente han sido los encargados de incorporar al país a un modelo que da prioridad a los intereses económicos globales.

El Frente ha cumplido esa función porque era más apto para cumplirla que los partidos tradicionales. Porque tiene influencia sobre los sindicatos y sobre las organizaciones sociales, porque no está limitado por la estrecha visión de las clases medias conservadoras tradicionales y porque no tiene a su izquierda a una oposición significativa.

Se me dirá que, pese a todo, mejoró la condición de vida de mucha gente. Y puede ser cierto. El modelo puede imponerse por las buenas, por las malas o por las peores. El Frente no lo impone por las peores. De hecho, suele conceder los beneficios sociales que no chocan con el modelo económico de fondo. Pero, ¿cuál será, a largo plazo, el precio del camino elegido?

Durante los gobiernos de Carlos Menem, la Argentina vivió muy bien. Los pobres veraneaban en Mar del Plata, la clase media en Punta del Este y los ricos en Miami; todos entretenidos por Tinelli. Tardaron en darse cuenta de que la fiesta se pagaba vendiendo a pedazos el Estado y la riqueza del país. Recién lo descubrieron en 2001. Fue un duro despertar.

No basta sólo con vivir mejor. También hay que preguntarse de dónde sale el dinero y qué consecuencias traerá recibirlo y gastarlo.

Muchos hemos esperado durante diez años que el Frente recapacitara y se replanteara el modelo económico-social adoptado.

Alguien podrá preguntar cuál es el modelo alternativo. O, en palabras menos amables, si la alternativa es adoptar el modelo venezolano, el kirchnerista, o el cubano.

Sin embargo, no es necesario ir tan lejos. Seguramente hay cosas de otros gobiernos de América que merecen ser estudiadas. Pero también tenemos en nuestra historia la tradición artiguista y la vareliana, la tradición social y estatista del primer batllismo, la tradición antimperialista del nacionalismo blanco y la tradición socializante de izquierda. Quizá sea necesario ser creativo para reestudiar esos caminos viejos y para inventar otros nuevos. Pero todo eso es otra larga historia, que merecería muchas páginas.

Ahora estamos frente a una elección en la que nadie quiere asumir el calificativo de “de derecha”, pero en la que tampoco parece claro que alguien con chance de acceder al gobierno pueda proclamarse “de izquierda”.

Dura situación para quienes creemos necesarios caminos alternativos.

YA NO HABLA DE CULTURA, ni de nada que no sea demagogia. Logró llegar al gobierno, pero no cumplió con lo prometido “un desánimo profundo se instaló hace tiempo en la cultura nacional”. Promesas incumplidas del mandatario saliente, pseudo apóstol Vázquez: “… el 1° de marzo de 2005 el flamante Presidente prometió la creación de varios organismos para la participación de la sociedad civil y de… Ver más

INDISCIPLINA PARTIDARIA, la columna de Hoenir Sarthou: ¿Qué es “la derecha”?

publicado a la‎(s)‎ 30/7/2014 15:18 por Semanario Voces

EL DELITO DE ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO no está en el Código Penal uruguayo y también nos dijeron, que hace ya mucho tiempo, quizás algunos años ya, se intentó en el Parlamento uruguayo aprobar una Ley implantando el delito de enriquecimiento ilícito en el Uruguay y que ésta ha pasado de estudio a estudio y de comisión a comisión, pero nunca ha sido finalmente aprobado… Ver más

LA MUJER
Humaniza al sistema. Le pone rostro, nombre, y trata los problemas no desde un papel, sino desde lo que le pasa a la gente en el día a día. Esto viene muy bien en tiempos en que la gente está descreída del sistema y de los políticos…

Y USTED…

  • ¿Cree que en el trabajo parlamentario hay temas de hombres y temas de mujeres?
  • ¿Está de acuerdo entonces con la cuota femenina?
POR LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA PARITARIA Uruguay “en los últimos lugares de América Latina en participación femenina ” en el Legislativo es de apenas el 11%. “Creemos que Uruguay tiene índices de representación política muy insuficientes para el avance democrático. Son inaceptables. No estamos bien en participación política. Y algo denota esa situación. En otros países de la región sí hubo avances… Ver más

La entrega de firmas forma parte de la campaña de las organizaciones feministas y de mujeres Cotidiano Mujer, CNS Mujeres, Ciudadanías en Red (CIRE) y la Comisión Nacional de Seguimiento con el apoyo del Fondo de Igualdad de Género de ONU Mujeres, denominada “Poné tu cuota”, para fomentar la paridad en la participación política de hombres y mujeres.

Las más de cuatro mil firmas, recogidas por mujeres de todos los partidos políticos, en actividades realizadas a lo largo de todo el país y por internet, serán entregadas este miércoles 17 de setiembre a las 9:30hrs en la antesala del Senado del Palacio Legislativo.

En el acto estarán presentes autoridades nacionales y la Embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres, la actriz Emma Watson (Harry Potter, entre otros films) que viaja especialmente a Uruguay para impulsar la participación política de las mujeres y las jóvenes.

Integrantes del Frente Amplio ya se han comprometido en diversas actividades a promover la ampliación del plazo de vigencia de la ley de cuotas.

LEE TAMBIÉN:

❥ Lanzamiento de la campaña ‘Poné tu cuota’
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❥ Paridad: mucho más que una cuota
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❥ Alerta: trampas en conformación de listas, pierden las mujeres
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Círculo vicioso en el Estanque de NiNis

 A la deriva en un país fragmentado

En Uruguay existen 102 mil jóvenes de entre 15 y 29 años del medio urbano que no estudian ni trabajan. De acuerdo a un estudio del Banco Mundial (BM) esa cifra representa el 17,1% de la población en esta franja etaria. En Montevideo el guarismo de los jóvenes que no estudian ni trabajan trepa a 39.000; el 14,4% de esta población. El denominador común del total de los ni ni (como se les llama habitualmente a los jóvenes que viven en esa condición) es la pobreza. Casi el 54% de ellos pertenecen a hogares del primer quintil de ingresos. Si se tuvieran en cuenta también los jóvenes que viven en hogares del segundo quintil, esta cifra trepa al 75%. Según el estudio del organismo internacional titulado “Hacia un Uruguay más equitativo, los desafíos del sistema de protección social”, los ni-ni, son un grupo heterogéneo que comparte algunas características. Entre ellas su ubicación geográfica, marginalidad y condiciones de vida.

“El hecho que 3 de cada 4 jóvenes que no estudian ni trabajan pertenezcan a los hogares del 40% más pobre sugiere la existencia de una suerte de punto de partida en el estudio de su vulnerabilidad”, señala el estudio. Esto significa, “que la problemática a estudiar podría ser interpretada como una manifestación más de procesos de pobreza y exclusión o al menos de alta vulnerabilidad a la pobreza. En buena medida, este es uno de los rasgos que “homogeniza” a esta población, su pertenencia a los estratos inferiores de ingresos”, agrega.

El informe explica que cuando se observa a los jóvenes de estos primeros dos quintiles de ingresos queda claro que la situación es bastante diferente según la edad que tengan. La concentración de la situación más crítica en términos de actividades la tienen los más jóvenes, ya que quienes no estudian, no trabajan ni buscan empleo y tampoco realizan tareas dentro del hogar representan el 14,5 % de su tramo etáreo, guarismo que disminuye hasta algo más del 3% para los de mayor edad.

“Otra de las características es que el porcentaje de ni – ni es mayor para las mujeres que para los varones. Este aspecto sin duda se relaciona con los modelos de género establecidos en la sociedad, y en particular con los estratos de más bajos ingresos. No obstante hay al menos dos apreciaciones importantes que surgen del análisis de los datos. En primer lugar, que conforme avanza la edad no parece modificarse el comportamiento de las mujeres, y sí el de los varones.

Es decir, que a medida que éstos van superando las distintas etapas de la transición a la adultez, comienzan a insertarse a los mecanismos tradicionales, al tiempo que dentro de las mujeres el porcentaje de ni -Ni permanece relativamente estable”. En este sentido el estudio del Banco Mundial afirma lo siguiente:

Las mujeres jóvenes se distribuyen entre aquellas que pretenden vincularse al mercado laboral y quienes trabajan en la esfera doméstica, al tiempo que en el caso de los hombres intentan la búsqueda de integración únicamente mediante la inserción laboral (esfera pública). Es sobresaliente como en el tramo etario más alto, y probablemente vinculado a temas relacionados al ámbito reproductivo, los hombres parecen tener una inserción laboral «exitosa» mientras que las mujeres parecen consolidar un perfil de trabajo en la esfera doméstica sin afiliación institucional formal.

En segundo término, es importante considerar que esta situación se da en un contexto donde los logros educativos de las mujeres son sustantivamente más altos que el de los varones y que, al mismo tiempo, la tasa de desempleo femenina supera con creces a la masculina. No obstante, la mayor acumulación de logros educativos por parte de las mujeres parece concentrarse en aquellas situaciones donde o bien participan de los mecanismos tradicionales de integración o bien pretenden hacerlo (básicamente que tienen trabajo o lo están buscando), no así para aquellas que se repliegan en la esfera doméstica ni para quienes están comprendidas en las situaciones de más riesgo (ni – nis que no buscan trabajo ni realizan tareas domésticas).

Es extremadamente llamativa la forma en que las mujeres que no estudian ni trabajan pero que hacen quehaceres domésticos presentan un perfil de logro educativo absolutamente deficitario en relación a los hombres. La hipótesis más probable para esto es la de trayectorias truncadas por ciclos reproductivos. Es decir que, con independencia de la edad -aunque de forma acentuada a partir de los 20- nos encontramos frente a mujeres que tomaron una trayectoria de emancipación basada exclusivamente en la esfera privada pero que las deja muy comprometidas a la hora de insertarse en el mercado laboral. Cabe preguntarse pues una vez más cuál es el desafío con estas mujeres ni- nis. Incluso en el caso donde la afiliación no constituyera un problema, se trata de personas que frente al mercado laboral se enfrentan a dos desafíos que les serán insalvables: el de las habilidades y conocimientos acreditados, y el del cuidado infantil.

Los resultados de las políticas sociales no son alentadores

El estudio reconoce que Uruguay está en condiciones de tener resultados exitosos en el tema que nos ocupa porque “la problemática de la educación y en especial de los ni – ni está presente en la agenda política e institucional; existe capacidad técnica y asignación presupuestal para trabajar sobre la problemática; no se aprecian diferencias sustantivas entre los objetivos del gobierno y las visiones de carácter técnico institucional”; y “se implementan acciones de carácter innovador”.

Sin embargo, eso no ocurre. “Los resultados distan mucho de ser alentadores”. En relación a los programas que intentan retener y/o re vincular a los a los jóvenes con el sistema educativo el informe del BM señala que el tiempo de puesta en práctica aún no es suficiente y eso podría explicar “por qué las innovaciones no llegan a mostrar aún los resultados esperados”.

No obstante, “a pesar de que se podría aceptar este argumento como válido, a nuestro juicio existen algunos aspectos de orden institucional que no permiten u obstaculizan la posibilidad de que las innovaciones pasen de un grado de experimentación a otro de mayor alcance”, afirma el estudio.

“Existen al menos, cuatro factores que se combinan entre sí, en una especie de círculo vicioso, que a partir de una retroalimentación permanente, hacen que la fase exploratoria o experimental de las innovaciones tiendan a ser más extensas de lo deseado y por ende afectar resultados de mayor envergadura. Ellos son: Baja cobertura, ausencia o escasa evaluación, diferencias y/o huecos conceptuales, gobernanza compleja”.

Por otra parte, “en el proceso institucional uruguayo, todo parece indicar que el círculo permite crear innovación, pero al mismo tiempo, sus piezas obstaculizan la posibilidad de atender la problemática con mayor alcance y eficiencia”.

Baja cobertura y escasa o inexistente evaluación

El problema de los ni – ni, de acuerdo al estudio, tiende a concentrarse en los sectores más pobres y en determinados espacios territoriales. Por otra parte, se presenta la incidencia del género, tanto en lo que refiere a diferencias de desvinculación como a la temporalidad de la misma. En ese aspecto, desde el punto de vista cuantitativo, “por más focalizada que parece estar la problemática en los sectores de bajos ingresos”, son “cantidades importantes de población”; “el problema no es cuantitativamente pequeño. La focalización no implica poca cantidad, sino por el contrario, la dimensión del problema es mucha”.

De acuerdo a una enumeración preparada por ANEP (Sobre inclusión educativa y políticas), explica el documento, los programas y proyectos focalizados en esta problemática son muchos y variados, pero la cantidad no va acompañada de una cobertura de atención lo suficientemente grande como para atender eficientemente la dimensión del problema. Es razonable que en términos de eficiencia, la mayoría de los proyectos y programas estén orientados a promover la permanencia de los jóvenes en el sistema educativo. No obstante esto, los programas y proyectos que tienden a crear puentes para promover la revinculación de aquellos que han abandonado la educación poseen una cobertura relativa de atención aún muy pequeña.

En ese sentido, los técnicos del BM pudieron constatar durante las entrevistas, “cierta tensión en relación a la posibilidad de aumentar la cobertura. En algunos casos se aprecia presión entre las autoridades de orden político y las de orden técnico, siendo las primeras las de mayor interés en crecer en términos de atención de cobertura. Pero, ¿por qué las autoridades técnicas no muestran el mismo interés en crecer en cobertura?”.

En primer lugar los técnicos advirtieron en todos los casos un sentimiento de estar aún en fase de experimentación y por ende de aprendizaje. Por otra parte, existe opinión compartida en que hay una limitación de personal técnico adecuado para hacer frente a este tipo de problemática.

“En todos los casos, se aprecia un importante consenso en cuanto a que la formación docente está lejos de entender, y por ende de atender, la particularidad de los jóvenes ni – ni. Este factor hace que exista el convencimiento de que el crecimiento debe ser lento, ya que la formación del docente que trabaja con ni – ni en particular y con jóvenes vulnerables en general, tiene mayor peso en la práctica, lo que supone un proceso de ensayo y error permanente”.

¿Por qué no hay formación específica al respecto? Porque existen “otros factores obstaculizadores, que ejercen un papel importante en el hecho de no fomentar o crear formación específica para el trabajo con esta población”. “En particular porque existe otro factor que obstaculiza estas posibilidades: no hay suficiente sistematización y gestión social del conocimiento extraído en la implementación de estos proyectos e iniciativas. Este aspecto hace que la discusión referida a las posibilidades de aumento de cobertura se concentre más en debates de intenciones o arreglos institucionales que en planificación educativa”.

Con relación a la inexistente o escasa evaluación, el estudio señala:

 Hay pocos sistemas de monitoreo y de evaluación. En términos generales, la mayoría de los proyectos e iniciativas no poseen buenos sistemas de información y no cuentan con un conjunto de indicadores que les permita evaluar el grado de éxito o fracaso de su gestión.

A su vez, en los casos en los que poseen algunos sistemas de registros y/o de sistematización, no poseen equipos o instancias en donde se extraigan conclusiones analíticas y objetivas.

Con excepción de algunas, los aprendizajes que se extraen de la implementación de estas iniciativas no se sistematizan. Esta ausencia de no producción de información como insumo para la gestión del conocimiento, tiene como resultado la no producción de inteligencia social.

Los resultados de la experimentación quedan recluidos en quienes experimentaron, lo que no necesariamente significa que sea en la institución encargada de la misma y mucho menos que sea tomada como insumo de planificación educativa de carácter general.

La existencia de sistemas de información, no garantiza que exista monitoreo, pero aún en los casos en dónde éste existe, lo que no se aprecia es que haya buenos sistemas de evaluación y mucho menos que la evaluación sea insumo para la toma de decisiones de política.

(…) Al no existir evaluación, las discusiones relativas a su aumento, quedan referidas a voluntades político institucionales. Estas voluntades no necesariamente van acompañadas de planificación técnica analítica.

Huecos conceptuales y diferencias metodológicas

La diversidad de proyectos y programas, según el estudio del BM, permite la coexistencia de huecos conceptuales y/o diferencias de enfoque metodológico. En las instituciones persisten diferentes miradas sobre cómo atender y trabajar sobre la problemática, así como algunas importantes indefiniciones. Al respecto el informe señala lo siguiente:

Estas diferencias y ausencias no llegan a ser del todo manifiestas, y hasta el momento no obstaculizan el proceso de trabajo interinstitucional que se viene llevando adelante. Sin embargo enlentecen el proceso de desarrollo de la innovación.

Puede argumentarse que este factor no es problemático, ya que es posible pensar que cuando se está frente a una problemática relativamente nueva que requiere de innovación existan diferentes miradas en cuanto a formas de abordaje y de implementación. Desde este punto de vista puede no ser preocupante que existan diferencias o ausencias de definición, sino todo lo contrario, parecería buena su existencia, ya que ésta permite mayor reflexión y apertura al aprendizaje.

Sin embargo, cuando las diferencias o ausencias no son del todo manifiestas, pueden llegar a generar una especie de competencia institucional por ver quién posee la verdad. A esto debe agregarse que el hecho de no poseer mecanismos de evaluación objetiva, puede resultar una amenaza para el logro de resultados ambiciosos y para el avance del trabajo intersectorial e interinstitucional que se viene llevando a cabo.

Las principales diferencias y ausencias encontradas son: Formación para el empleo o para el mundo del trabajo, territorio como variable de inclusión; abordaje familiar y concepción sobre lo socioeducativo.

Gobernanza compleja

Uruguay es uno de los pocos países en donde la ejecución de la política educativa no es llevada a cabo directamente por el gobierno. La educación es gobernada por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) que es dirigida por el Consejo Directivo Central (CODICEN), un órgano colegiado de cinco miembros. A partir de la Ley de Educación del 2008, tres de ellos deben contar con venia parlamentaria, mientras que los otros dos son electos por el conjunto de docentes mediante elecciones.

Este formato, no exclusivo de la educación, otorga al sistema educativo un marco de participación y de autonomía interesante, pero a la vez complejo. Las decisiones deben contar con un marco de consensos amplios. Esto tiene aspectos altamente positivos y a la vez negativos. Como hecho negativo, puede argumentarse que el proceso de toma de decisiones suele ser demasiado lento. En momentos de urgencias, como parece ser este, las decisiones suelen llevar más tiempo del que parece ser necesario.

(…) La dispersión de programas o proyectos puede ser buena cuando se está en una fase experimental, pero la dimensión del problema de la situación de los jóvenes ni – ni, parece requerir de comenzar ya una fase de desarrollo.

El peligro de la gobernanza compleja, está en conservar la fase exploratoria más tiempo del debido, ya que ésta tiende a generar zonas de confort. La imagen de zona de confort, refiere al encuentro de ubicación del óptimo institucional en donde todos pueden hacer lo que entienden que hay que hacer con el mínimo de conflicto inter institucional posible. Este óptimo se encuentra en la medida en que la cobertura es pequeña.

El encuentro del óptimo de la zona de confort, corre el riesgo en la situación actual, en tener una extensa «trampa al solitario». Esto significa el estado en donde todos hacemos algo, todos probamos algo, pero a la vez ninguno llega a ser solución de nada.

Romper el “confort”, requiere que alguien «golpee el tablero». Pero aquí es donde el círculo vicioso se protege de esta posible amenaza. La forma ideal, desde nuestro punto de vista, de romper el círculo es a partir del análisis objetivo, lo cual es posible si existen sistemas de evaluación que generan inteligencia social.

la ausencia de éstos limita las posibilidades actuales de salida de la zona dejando la situación más centrada en voluntades y arreglos político institucionales que en el rompimiento del círculo vicioso mediante formas de planificación educativa basadas en evidencias objetivas.

Romper el círculo únicamente desde el ejercicio del poder, ante un proceso tan complejo de gobernanza como el uruguayo, corre el riesgo de que las decisiones no cuenten posteriormente con el margen de apoyo necesario -y por ende de legitimidad- de los distintos actores que forman parte del sistema. Esto lleva a que las posibilidades de sostenibilidad futura de dichas decisiones sean muy frágiles.

En conclusión, es posible imaginar que Uruguay apelará a su estilo de gradualidad en la toma de decisiones. Esto implica que el conjunto de soluciones necesarias que requieren los ni – nis va a demorar. Cuando se encuentren, es muy probable que éstas sean buenas, tanto en lo que refiere a los aspectos técnicos como a las capacidades institucionales para llevarlas a cabo, mientras tanto, los adolescentes y jóvenes de hoy, pagarán las consecuencias.

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