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Cada vez más mujeres venden drogas

Se encargan de las bocas de pasta base cuando cae el marido

 Perfiles 

Abuelas, madres e hijas son nuevas protagonistas en los delitos de drogas. Cada vez son más las mujeres que, cuando el narco cae preso y “la banda” sufre un golpe fuerte, toman las riendas de la organización.

Una mujer de 35 años y su hija de 15 fueron detenidas el miércoles en Paso Carrasco, luego de comprobarse que en su casa tenían una boca de venta de drogas. La mujer fue procesada y su hija enviada al INAU, en un caso más de los varios registrados en los meses recientes.

Tanto la Policía como la Justicia señalaron  que en los últimos años creció la cantidad de mujeres implicadas en delitos, especialmente los vinculados con el narcotráfico.

En las últimas décadas la mujer comenzó a ganar más espacios en la sociedad y a igualar sus derechos con los de los hombres. Así, a la vez que empezó a llegar a distintos ámbitos laborales que antes solo eran pensados para hombres, también comenzó a ingresar en el mundo del delito. Ese proceso tuvo una aceleración especial en los años recientes.

En Uruguay, las mujeres delincuentes tienen entre 20 y 50 años, se concentran en el nivel socioeconómico bajo y, en su gran mayoría, son procesadas por delitos vinculados a las drogas. “El delito cometido por mujeres aumentó en forma considerable, sobre todo los delitos relacionados con la droga”, expresó  el juez penal Nelson Dos Santos.

En igual sentido opinó el juez Néstor Valetti. “Ha habido un aumento significativo en los últimos años, sobre todo desde el ingreso en el consumo de estupefacientes. Desde el 2002 en adelante ha ido creciendo significativamente la participación de las mujeres”, expresó. Según Valetti, los delitos no son solo de venta, sino que también son delitos violentos cometidos por ser consumidoras.

En tanto, fuentes de la Jefatura de Policía de Montevideo coincidieron en observar el aumento. Según explicaron, en los últimos meses apreciaron dos mecanismos bien distintos. Por un lado, grupos de adolescentes mujeres que cometían hurtos en la zona costera mediante amenazas a otras jóvenes.

Por otra parte, mujeres asociadas al negocio de las drogas en las bocas de venta de pasta base. “Las bocas de pasta base son un negocio familiar donde participan la mamá, la hija y la abuela. Hay muchas mujeres regenteando las bocas porque por lo general el marido está preso”, dijo la fuente policial.

En tanto, jerarcas de la cárcel metropolitana femenina afirmaron que no vieron un gran aumento de reclusas en los últimos 3 o 4 meses, pero sí dijeron que “la mayoría de las presas son jóvenes y están por el tema de las drogas”. La cárcel tiene un promedio de entre 350 y 380 reclusas. El censo penitenciario de 2010 indicó que la población carcelaria es más que nada masculina, y que las mujeres eran menos del 10%.

BOCAS Y MULAS

La actividad de las mujeres en el mundo de la droga está vinculada al transporte de las sustancias o al “regenteo” de las bocas de venta. Muchas de ellas son detectadas en el ingreso a las cárceles, en los cruces de frontera y también en operativos específicos.

Según explicó Dos Santos, se han visto muchas mujeres que traen droga desde Buenos Aires hacia Montevideo. “Son en gran porcentaje uruguayas, pero hay también extranjeras. Son jóvenes y de niveles socioeconómicos deficitarios. Toman esto por hacer una changa y en algunos casos resultan atrapadas y procesadas”, dijo el juez al describir a tales delincuentes.

En tanto, las que aparecen en los puntos de venta son más violentas. Fuentes policiales se refirieron al reciente tiroteo ocurrido en la escuela de Casavalle y dijeron que la pelea entre madres se debió a que pertenecen a “bocas distintas” y a que “también recurren al ajuste de cuentas, que es una justicia paralela”. Agregaron que hay madres que llevan droga en las mochilas de los hijos.

“Siempre que se participa de un procedimiento por drogas en una casa hay mujeres atrás, eso es casi de orden”, concluyeron.

 

ROBERT PARRADO Psicólogo

1. ¿Qué implicancias tiene en la familia que la mujer vaya a prisión?

Cuando cae presa la mujer se termina de desestructurar ese núcleo que ya era disfuncional, porque por lo general en los ámbitos en que eso ocurre el hombre no está presente o está preso. Ahí se necesitan estructuras del Estado que tengan la fortaleza de incidir adecuadamente, como el Mides o el INAU.

2.¿Qué papel es el que juegan las mujeres en el mundo del delito?

El liderazgo está en el varón, por socialización, más allá de que las mujeres participen en resolución de conflictos violentos o delitos. La mujer es un elemento secundario de la estructura delictiva. Luego, también son un sostén emocional, cuidan a los niños, al lugar donde viven y los bienes.

3.¿Cómo observa la participación de mujeres en delitos de droga?

Cuando quedan al frente del negocio no es tanto en una posición como la que plantea la administración. Cuando se dice `una abuelita que vendía pasta base`, no es tan así, en realidad la abuelita está en una posición de indefinición total donde muchas veces se ve embretada en ese rumbo y se equivoca.

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Ciudad Vieja, infierno de pasta base y aguantaderos

Concejal denuncia 

“Hay policías que cobran comisión para mantener bocas de venta de droga”

Arrebatos, rapiñas, vecinos atemorizados, aguantaderos, bocas de venta de pasta base y edificios ruinosos ocupados por intrusos e indigentes son parte de un desolador panorama denunciado por comerciantes y representantes municipales.

Residentes y comerciantes de la Ciudad Vieja se sienten “totalmente desprotegidos” y expuestos a la delincuencia” que va ganando terreno, particularmente, en algunos lugares convertidos hoy en pasos “de peaje” para turistas y transeúntes.

Según el concejal del Municipio B Mario Coppetti, el principal sitio de congregación de la delincuencia se ubica sobre la peatonal Pérez Castellano.

“Los residentes de la zona se sienten muy desprotegidos, sobre todo cuando ven a personal de la comisaría pasar a cobrar comisión para mantener a las bocas de pasta base en el barrio”, denunció.

También señaló un problema en cuanto al compromiso de la Policía con la seguridad. “Una mujer policía me comentaba el otro día que tenía hijos y era madre soltera. `Yo no me puedo jugar la vida así nomás`, me dijo la mujer”, contó el concejal.

Coppetti dijo que la noche es el momento de mayor vulnerabilidad. En ese sentido contó que una vecina del lugar sorprendió a dos delincuentes dentro de su casa, cuando estaban robando. Era de madrugada. Llamó a la Seccional y le preguntaron si los delincuentes se habían ido.

“Cuando les dijo que los ladrones ya no estaban en la casa le dijeron que no se preocupara, que iban al otro día a tomarle la denuncia”, dijo Coppetti.

Durante la recorrida, este cronista y el concejal se cruzaron con varios de los personajes marginales del lugar. Uno de ellos tomaba vino de una botella de plástico de medio litro, sentado en uno de los bancos de la peatonal Pérez Castellano.

“A este hombre, varios de los delincuentes de la zona lo usan de aguantadero móvil. Vienen con cosas robadas a turistas o transeúntes, le piden que se lo aguanten un rato y después le compran un vino”, comentó.

Sobre esa misma calle, una vecina se asomó a saludar al concejal. “Pérez Castellano cambió radicalmente cuando la hicieron peatonal. Antes era bastante tranquilo, pero de un año a esta parte está complicadísimo vivir”, dijo la vecina, que prefirió el anonimato, y se justificó explicando: “Los tengo todo el día acá en la puerta”.

“Acá se debe generar conciencia entre todos los vecinos”, sostuvo Coppetti, quien además manifestó preocupación por la poca respuesta que encuentra en las mesas de convivencia ciudadana.

“Tenés comerciantes que te piden cámaras en la esquina de sus comercios, como si fuera una solución mágica. Se mira el árbol y no el bosque”, sostuvo.

“Yo muchas veces salgo desilusionado de las mesas de convivencia”, agregó.

“Lo terrible es que no tenés respaldo policial. ¿Cómo puede ser que te roben a media cuadra de la comisaría?”, se preguntó.

Otro tema inquietante es la alta tasa de ocupación de edificios abandonados de la zona. “En la vieja sede de Saedu (sindicato de estibadores), hay por lo menos siete bandas de delincuentes con sus respectivas bocas de venta de pasta base”, dijo otro comerciante, Jorge, propietario de una galería de arte.

“En frente se había instalado una artista extranjera que terminó yéndose. La casa está vacía, pero ya intentaron meterse familias con hijos”, dijo el galerista.

Desde los dos comercios lindantes con la casa denunciaron que desconocidos intentaron ingresar por la fuerza a los mismos, cuando estaban cerrados; en varios casos con éxito.

“Acá nos entraron por lo menos cinco veces”, indicó el dueño de un supermercado, quien también prefirió el anonimato.

Coppetti, además, remarcó su postura respecto a aplicar la ley de vagancia, del año 1941, que ya se ha aplicado en Punta del Este.

En el mes de febrero, se reunió con el jefe de Policía, Diego Fernández, que en su momento “no descartó” utilizar esa herramienta legal.

“El ministro (Héctor) Lescano dijo que había que sacar a los indigentes de la Ciudad Vieja por estética y seguridad”, dijo. “Pero la ley nunca se aplicó”.

Además, comentó que intentó ponerse en contacto con autoridades ministeriales y la única respuesta que recibió fue de parte de la secretaria personal de Bonomi, quien le transmitió que el ministerio del Interior no podía aplicar dicha ley.