Publicado en Adicciones, Ayuda, Ética, Estadísticas, Instituciones, Interior uruguayo, Psicología, Seguridad, Trabajo

“Ni-ni” en el sistema: ni están ni quieren

La cuarta parte no busca empleo; un tercio tiene hijos

El gobierno atiende al primer grupo de estos jóvenes en situación de gran vulnerabilidad.ni ni

Un estudio  mostró su distancia del sistema 

HÁBITOS DE NINIs URUGUAYOS – Cuatro de cada diez liceales no tiene expectativa de terminar Secundaria. El 16 % de los estudiantes mostró signos de depresión y el 10% intentó suicidarse, según una encuesta que también reveló problemas de alimentación en los jóvenes.
El 22,6% de los jóvenes que no estudia ni trabaja ni siquiera está buscando empleo, y el 46,8% no terminó Ciclo Básico. El plan para los “ni-ni” avanza y se encuentra con un panorama complejo en ese grupo compuesto por 36.000 personas.

El programa Jóvenes en Red, del Ministerio de Desarrollo Social, obtuvo esta semana los resultados preliminares de un formulario inicial aplicado a los 2.200 jóvenes que en julio de 2012 fueron seleccionados para ser el primer grupo de beneficiarios del plan. Los datos, a los cuales tuvo acceso El País, confirman que se trata de un sector de la sociedad que está por demás expuesto: tienen un nivel educativo muy bajo y sus vínculos con el empleo formal son sumamente inconsistentes.

Son jóvenes que viven en las zonas más pobres, tanto en el área metropolitana de Montevideo como en el norte del país, principalmente en la frontera. En muchos casos, además, terminan vinculándose con otros problemas tales como las drogas y la delincuencia. Quienes ingresaron al programa son en su mayoría mujeres, las cuales representan un 54,2% del total.

ni ni

Un dato llamativo que se desprende del formulario es que el 70% de los “ni-ni” que están en el programa no tienen hijos, pero un 30% sí tiene al menos uno. De ese 30%, un 19,8% tiene un hijo y un 7,6% tiene dos hijos. Con tres hijos hay 2,3%, un 0,2% tiene cuatro hijos, 0,1% tiene cinco y otro 0,1% tiene siete hijos. Sobre el estado civil de los 2.200 jóvenes, el 77,6% está soltero. Un 19,8% está en una relación de “unión libre”, 1% casado, 1,6% separado y 0,1% divorciado.

En cuanto a las edades, si bien el programa está dirigido a los jóvenes de entre 14 y 24 años, la mayor parte se concentra en los segmentos de 14 a 16 años (un 38,6%) y de 17 a 20 (43,9%). En tanto, la franja de 21 a 24 años la compone un 17,4% de las 2.200 personas. Diego Olivera, coordinador del programa, dijo que “queda pendiente fortalecer la captación de los jóvenes de 21 a 24 años”. Según explicó, se podía prever que ese segmento se iba a adherir en menor medida dado que ya tienen mayor distancia con la educación, porque se ve “como un tren que ya pasó”, y además “están atareados con salir a ganar la subsistencia diaria”. Igual, estimó que tampoco son “tan pocos” en esa franja. Por otro lado, destacó que una buena captación de jóvenes en las edades más bajas es positiva porque da más opciones de volver a acercarlos a la enseñanza.

Sobre el nivel educativo alcanzado, el 46,8% de los jóvenes del programa no terminó el Ciclo Básico, lo que implica que la mayoría no completó tercer año de liceo. El 36,5% dijo tener Primaria completa y un 8,1% cuenta con educación técnica o Militar incompleta. Además, un 8,4% del total no completó la Primaria, lo que según consideró Olivera, es un dato “preocupante”, teniendo en cuenta la cobertura que Uruguay tiene en ese nivel de educación.

En tanto, un 0,1% de los consultados sólo alcanzó el nivel preescolar y otro 0,1% no cuenta con instrucción alguna. Lo que representa tres o cuatro personas en cada caso, según comentó el jerarca. Olivera también afirmó que en el programa predominan los jóvenes que ya hace más de tres años que abandonaron el sistema educativo. Sobre ese punto, señaló que es un hecho que genera dificultades, dado que hay conocimientos que el alumno puede haber acreditado en un momento que, con el tiempo y el desuso de esas habilidades, los puede haber ido perdiendo.

El jerarca comentó que falta seguir desagregando los datos del formulario y que se buscará establecer con exactitud hace cuánto tiempo los jóvenes dejaron los estudios y en qué momento lo hicieron. “No es lo mismo un alumno que quedó en primero de liceo que uno que quedó en tercero”, opinó.

TRABAJO. En lo que refiere a los vínculos laborales, el 52,8% de los 2.200 jóvenes dijo estar desocupado, lo que significa que están buscando trabajo, pero no lo consiguen. En tanto, casi un cuarto del total, el 22,6%, fue definido como “otro inactivo”, lo que implica que no tienen trabajo y que tampoco están buscando uno. “Este sería quizá el grupo más crítico, en el sentido de poder revincularlos al trabajo”, expresó Olivera, y dijo que “por lo menos en el desocupado hay una intención y una motivación de querer conseguir trabajo”. Después, hay un 8,1% que se dedica a las tareas del hogar, 8,1% que “trabaja por cuenta propia”, en changas o tareas concretas, y un 7,1% es “empleado informal” y no accede a la seguridad social. Hay un 1,2% que fue definido como “trabajador no remunerado” y un 0,1% como pensionista, debido a alguna discapacidad.

Activate
Activate

ETAPA CLAVE. Con el primer grupo de beneficiarios, el programa ya completó dos de las cuatro etapas que supone, y resta aún un año de trabajo. La primera consistió en llegar a esa población objetiva, para lo cual se organizaron 36 equipos en el territorio y cada uno tuvo como meta captar a 60 jóvenes con ese perfil. Luego, en la fase dos se “construyó y consolidó” el vínculo entre los jóvenes y el programa, y a la misma se obtuvieron más datos sobre ellos.

Este año, se comenzará a desarrollar la etapa tres, que implica aspectos vinculados a la capacitación, formación, vinculación con la educación y acceso a la salud. Olivera señaló que en esta etapa se vuelven fundamentales las metas que refieren a lo educativo y a lo laboral. Explicó que es muy importante impulsar el acceso al mercado de trabajo, pero también la capacitación para poder lograr que obtengan un empleo, dado que en muchos casos por el nivel educativo con el que cuentan se hace difícil que consigan uno. El jerarca dijo que las capacitaciones se dan en áreas que tengan una fuerte aplicación en el mercado de trabajo.

“Este año el gran desafío es desarrollar los proyectos personales de cada uno de los jóvenes. Apuntamos a procesos muy intensivos y personalizados, un proceso corto pero muy cuerpo a cuerpo, llegando a quienes más lo necesitan, al sector más crítico”, afirmó Olivera. Este año también se “captará” a otros jóvenes para que ingresen al programa. Además, se abrirán nueve equipos en departamentos a los cuales aún no se llegó. Por eso, entre otras cosas, el programa ejecutó $ 60 millones de presupuesto en 2012 y en 2013 tiene previsto ejecutar $140 millones.

Las cifras

2.200

PREPÁRATE a trabajar con ganas, en lo que te gusta, hay mucho para elegir, desde el dvd de tu casa, o en nuestro taller… solucioná tu vida, te lo hacemos posible.
PREPÁRATE a trabajar con ganas, en lo que te gusta, hay mucho para elegir, desde el dvd de tu casa, o en nuestro taller… solucioná tu vida, te lo hacemos posible.

Es la cantidad de jóvenes que fueron seleccionados como primeros beneficiarios del programa “Jóvenes en Red” del Mides.

46,8%

Es el porcentaje de los jóvenes que comenzaron el programa que no terminó Ciclo Básico, o sea no culminó tercero de liceo.

8,4%

Es el porcentaje de los 2.200 jóvenes que señaló tener educación Primaria incompleta; 36,5% tiene Primaria completa.

54,2%

Es el porcentaje de mujeres dentro de ese total de 2.200 jóvenes seleccionados por el programa “Jóvenes en Red”.

Apoyo para las “zonas rojas”

El programa Jóvenes en Red comenzará este año a colaborar con el plan que el gobierno anunció a fines de 2012 para las denominadas “zonas rojas” de Montevideo y el área metropolitana.

El trabajo en esos lugares será coordinado entre el Mides y el Ministerio del Interior, y es el resultado de la necesidad que planteó el presidente José Mujica de integrar a la sociedad a quienes forman parte del “núcleo duro” de la pobreza. Además, el mandatario había pedido coordinar en el territorio la presencia de diversos organismos del Estado y evitar que trabaje “cada uno por su lado”. En esa línea, Jóvenes en Red va a duplicar la presencia de técnicos en esas zonas, definidas por el gobierno como “prioritarias”.

“Vamos a duplicar la capacidad de atención; los equipos que atienden a 60 personas van a atender a 120, y para eso se sumarán técnicos”, dijo el coordinador del programa, Diego Olivera.

Las zonas definidas por en Montevideo son “La cantera del zorro”, próximo al barrio de La Teja, Chacarita de los Padres, Marconi e Ituzaingó. Luego, se trabajará en Canelones en algunos sectores de Barros Blancos, sobre la ruta 8, y en algunas zonas de Las Piedras, donde aún se analiza qué barrio hay que fortalecer.

Cual quier parecido a un zombie no es pura coincidencia.
Cual quier parecido a un zombie no es pura coincidencia.

En la Unión Europea 

Los técnicos del Ejecutivo de la Unión Europa en Bruselas, pidieron que los gobiernos extremen medidas para garantizar “ofertas laborales de calidad” a los jóvenes “ni-ni” (los que ni estudian ni trabajan), porque las consecuencias del fenómeno serán mucho más caras de erradicar que la inversión a realizar para impedir su avance.

“Si la educación es cara, prueba con el costo de la ignorancia”, el lema anti-recortes de varios países de la Comunidad, se instaló ahora en Bruselas, donde los técnicos parecen decididos a acometer contra el problema en un continente donde dos de cinco jóvenes están sin trabajar en el promedio, pero en algunos –España, Grecia- uno de cada dos ha dejado de estudiar y no consigue en que aplicar sus conocimientos.

El comisario de Empleo, de la Unión Europea, Laszlo Andor dijo que si no se hace nada “las consecuencias serán desastrosas”, y planteó que se fomentarán planes para que cada gobierno asegure prácticas laborales en los cuatro meses posteriores a la salida de las aulas, o el registro en las listas de desempleados en bolsas de trabajo.

El precio del trabajo o el estudio

Según los números de la Organización Internacional del Trabajo, lograr la “garantía para los jóvenes” en  materia de estudio y/o trabajo, costará un 0,45% del Producto Bruto Interno de los países comunitarios, unos 21.000 millones de euros.

Sin embargo “el desempleo es mucho más caro”, afirma el organismo que publica los costos “de lasprestaciones pagadas a los jóvenes desempleados que equivalen al 1,21% del PBI, hasta tres veces más”.

Estudios de Eurofund (la agencia de la Unión Europea para mejorar condiciones de vida), afirman que el problema debe atacarse de inmediato ya que el costo de solucionarlo, está en aumento:actualmente el costo de solucionar el problema de los “ni-ni” será de unos 153.000 millones de euros, 34.000 millones más que lo estimado cuando el fenómeno era aún incipiente en 2008.

Los cálculos incluyen además de las prestaciones por desempleo, la falta de generación de riqueza y la pérdida en la recaudación de impuestos que significan estos jóvenes para la sociedad.

Los países que más caro están pagando por el fenómeno “ni-ni”, son Italia (32.600 millones de euros), Francia (22.000 millones), Reino Unido (18.000 millones) y España (15,700 millones).

Algunos países europeos como Austria, Suecia y Finlandia, ya desarrollan planes obligatorios para que los jóvenes trabajen o estudien. Por su parte los planes desarrollados en los más afectados, centrados en bonificar la contratación de jóvenes no han tenido los resultados esperados.

No hay excusas
No hay excusas
 
Publicado en Ayuda, Ética, Economía, Entrevista, Estadísticas, Política, Psicología

Clase media baja en peligro de desahucio

Un estudio contratado por el Mides alerta por la situación en la que se encuentra la clase media baja. Salvo por las condiciones de vivienda, ese sector comparte la mayoría de las características de la franja pobre y es altamente vulnerable.

El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) solicitó al Instituto de Ciencia Política, de la Facultad de Ciencias Sociales, que realice un estudio de la pobreza aplicando una medición multidimensional, o sea que analice otros factores más allá del ingreso, que es el que tradicionalmente se utiliza.

En ese marco, el Instituto tomó los datos de la Encuesta Continua de Hogares y los aplicó a cuatro grandes dimensiones: confort, vivienda, nivel educativo e inserción laboral. “El Mides trabaja fundamentalmente con los sectores pobres, entonces nosotros empezamos a mostrar que hay otros sectores que no son necesariamente pobres, pero que les falta algo que los ayude”, explicó a El País la coordinadora del informe, Carmen Midaglia.

El estudio, terminado en noviembre, delimitó un grupo definido como “clase media baja” que se caracteriza por una gran vulnerabilidad y que comprende a 159.011 personas en Montevideo (12% de los hogares) y a 209.622 habitantes en el interior urbano (13% de hogares). “Esto muestra que en realidad no hay tanta diferencia entre el núcleo duro de la clase media baja y la clase más baja”, expresó Midaglia al respecto. Según datos del INE cerrados a 2011, en Uruguay hay 460.000 pobres.

El grupo medio bajo se caracteriza por poseer niveles de educación y trabajo muy similares a los que tienen los sectores pobres, y solo se diferencia porque tiene un poco más de confort y viviendas de mejor calidad. La clase media baja no vive en asentamientos, como sí lo hacen los sectores pobres, pero habita en barrios en los que hay “núcleos de pobreza por ingresos”. Además, se observó que en Montevideo, el 54% de estos hogares tienen “jefatura femenina”, mientras que en el interior un 51% de los hogares tiene mujeres al frente.

La educación y el trabajo son los dos núcleos que el estudio marca que deben ser atendidos con urgencia para ayudar a los sectores medios bajos y, a la vez, a los pobres. El sector medio bajo se caracteriza por tener malos niveles de formación, con un promedio de entre siete y diez años cursados, lo que implica que completan la escuela y hacen, en general, uno o dos años de liceo.

De la mano de los problemas educativos, aparecen las complicaciones en la inserción laboral para los sectores medios bajos. Midaglia, que es doctora en Ciencia Política y socióloga, explicó que la formación que tienen estos grupos los termina marcando en lo que será su inserción laboral. Según dijo la especialista, quienes componen el sector medio bajo generan ingresos, pero “tienen una informalidad importante”.

Midaglia advirtió que las carencias en educación y en inserción laboral se trasladan a los niños que nacen en esos grupos y que, si se mantienen esos parámetros, “se pueden llegar a perder generaciones”.

RIESGOS Y PLANES

Más allá de las carencias actuales que vive el sector medio bajo, hay una serie de riesgos que aparecen en el horizonte de este grupo y por los cuales la investigación realizada para el Mides alerta específicamente.

La socióloga afirmó que “en una crisis económica, en cualquier ciclo que empiece a bajar el PBI o en cualquier etapa de debilitación económica, estas personas caen enseguida” hacia el sector pobre. Según explicó, si se detienen ciertas ramas de la producción que incorporan trabajo poco calificado, como puede ser la construcción, el sector medio bajo va a ver afectada su condición.

Lo mismo sucede cuando la persona ingresa en la vejez y ya no puede trabajar, dado que por haberse desempeñado de manera informal no va a recibir una jubilación, o cuando aumenta la cantidad de niños en el hogar y los gastos crecen. También, están sumamente expuestos a las decisiones políticas, y si se recorta un beneficio social se dificulta su situación.

“Son vulnerables a empeorar su situación en la escala social”, dijo Midaglia y agregó que en general estos sectores tienden a empeorar. “Dado el promedio que tienen de educación, dado los aspectos problemáticos que enfrentan, diría que están más proclives a caer que a subir. Es muy difícil que con siete u ocho años de educación se pueda mejorar de repente”, afirmó.

En tanto, el estudio señala “tres vacíos de intervención pública” en relación al grupo medio bajo. Se explica que “dos de ellos se centran en sectores clásicos de bienestar” y que el tercero pertenece a “una nueva arena de política pública”. Entre los clásicos se habla del campo laboral y se dice que “parece necesario profundizar la estrategia de formalización” y además “impulsar prestaciones sociales de amplia cobertura o al menos de cobertura significativa” para la capacitación en el mercado de empleo. Además, afirma que “parece oportuno que se revise la opción política relativa a que si las nuevas intervenciones públicas se deben centrar en transferencias o se tendría que comenzar a pensar en clave de servicios”. Luego, se plantea que “resta modificar sustantivamente” el sector de la educación formal o “buscar alternativas” a lo existente, “dado que el bajo nivel educativo de este sector es un indicador más del deficitario funcionamiento del sector de la enseñanza”.

Como campo nuevo de acción se habla de la “promoción de iniciativas de atención a la dependencia” dado el porcentaje relativamente alto de hogares con jefatura femenina donde una proporción de ellos son monoparentales con menores a cargo y el resto unipersonales, con mujeres de tercera edad.

DATOS DEL ESTUDIO REALIZADO

“La Protección a los Sectores Medios Bajos” es un trabajo realizado por el Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. El informe fue realizado a pedido del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y se entregó a la cartera en el mes de noviembre.

En el informe trabajó Carmen Midaglia, como coordinadora, junto con politólogos y economistas del Instituto: Florencia Antía, Marcelo Castillo y Martín Sanguinetti. El foco del estudio estuvo en analizar al sector social que sin ser considerado pobre, desde un enfoque multidimensional presenta una serie de carencias de bienes y recursos que lo hacen vulnerable o susceptible de caer en condiciones de pobreza frente a cualquier shock económico, etapa vital o circunstancias particulares.

“Concentrar la energía en educación y formación laboral”

Carmen Midaglia, coordinadora del informe realizado para el Mides, estimó que es necesario “repensar la educación” o tal vez sumar “programas adicionales”. “Capaz que hay que extender el tiempo pedagógico, tal vez es necesario reforzar con otros apoyos, como pueden ser los programas especiales, como el programa de Aulas Comunitarias”, dijo Midaglia a El País.

Además, llamó a atender particularmente el ciclo básico, donde se produce la mayor parte de los abandonos en el sistema educativo. “Hay que pensar el ciclo básico de otra manera, el problema es el abandono que hay en esos años. Tal vez hace falta pensar una formación más tecnológica, o más oficios, sobre todo para esos sectores que es muy difícil que hagan una carrera universitaria o que hagan una tecnicatura”, comentó. “Hay que concentrar la energía en la educación y en la capacitación laboral; no es un número menor la cantidad de gente que está en esta situación”, opinó la socióloga.

Por otra parte, Midaglia dijo que el sector medio bajo es alcanzado por los planes sociales y entendió que “Uruguay es un país que protege por distintos mecanismos”. Así, un 64% de quienes integran el sector medio bajo cobra las asignaciones familiares del Plan de Equidad. Mientras que en el sector pobre esa cifra se ubica por encima del 90%. “De alguna manera todos están protegidos, pero esto no resuelve los temas donde ellos tienen los problemas y seguramente sus hijos van a arrastrar esos problemas. Los van a seguir teniendo; más que nada en los temas trabajo y educación, que son las dos claves que atraviesan a los sectores pobres y medios-bajos”, afirmó Midaglia, que dirige el área de políticas sociales y reforma del Estado en el Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales.

“Atender la clase media y no solo a los pobres”

 CON LA COORDINADORA DEL ESTUDIO, CARMEN MIDAGLIA

-¿A qué apuntó el estudio?

-Queríamos saber cómo se distribuía el bienestar en los distintos grupos de población en Uruguay. Teníamos la hipótesis y luego la comprobamos, la estructura social no se divide entre pobres y no pobres, sino que hay una gama de necesidad o de distribución de bienestar que es diferente.

-¿Qué implican esas observaciones?

-Lo que nosotros vemos, que se vincula con la forma de pensar el sistema de protección o de políticas sociales, es que en las características estructurales -excepto la vivienda-, se parecen mucho los pobres con el sector medio bajo. Lo que planteamos es que el separar en pobres o no pobres cuando se mira la estructura social no debe ser así, es necesario pensar políticas y programas que también atiendan las necesidades de estos grupos.

 -Lo usual es medir la pobreza por los ingresos de las personas, ¿para qué sirve medir la pobreza de forma multidimensional ?

-Sirve para darte cuenta que no es un problema solo de ingresos, va mucho más allá. Es de capital educativo, es de problemas de inserción laboral; la transferencia de ingresos ayuda pero no resuelve. No resuelve que la persona vaya a modificar su inserción laboral, entonces lo multidimensional ayuda a pensar políticas públicas.

-También parece que estos resultados dan una advertencia, muestran un nuevo foco al cual hay que atender, ¿es así?

-La advertencia es que hay que atender a ese sector y que hay que decir dejemos de estudiar la pobreza solo por ingresos.

-¿Las carencias en educación y trabajo hacen que estas personas no se integren a la sociedad?

-La educación es un capital social y permite la inserción en el mercado de empleo y la generación de expectativas. A medida que la personas avanza en la escala educativa tiene expectativas de vivir mejor, de comprarse alguna cosa. Comienza a relacionarse con otro tipo de gente y eso produce lo que se llama transformar su universo en algo heterogéneo. A eso se lo denomina capital social.

Uruguay es el paraíso. Un país “enteramente de clase media”. Un país que vive un gran momento “económico y emocional”. Un “gran país con una personalidad admirable”. Un país “grande en su inteligencia y en su decoro”. La tierra prometida.
Así lo vio, lo sintió y lo escribió el periodista argentino Rolando Hanglin tras una recorrida en auto entre Colonia y Maldonado, relatada luego en una columna publicada en el diario La Nación.

SER DE CLASE MEDIA EN URUGUAY

No es solo un signo de distinción: también es un sentido de pertenencia e identidad. Y en eso no cambiamos.

53%

de los hogares es de clase media, según lo que se desprende de un estudio del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve). Se puede dividir a los hogares de esa clase en tres estratos: inferior (26.000 pesos mensuales), medio (35.000 pesos) y superior (47.000 pesos).

17%

de la población uruguaya es de la clase media “alta”, de acuerdo a un estudio presentado el año pasado por el sociólogo Danilo Veiga. El período estudiado por el investigador va de 1998 -cuando la clase media alta era 10,2% de la población- a 2009.

35%

de los hogares uruguayos tiene al menos un automóvil, de acuerdo a los resultados del Censo 2011. El año pasado se vendieron más de 50.000 autos nuevos en el país. Un aumento de 17% en comparación con lo que se había registrado en 2010.

6%

del nivel socioeconómico “medio-medio” tiene empleada doméstica, de acuerdo al estudio de Cinve. Prácticamento todo (90%) de este segmento vive en una vivienda con un solo baño, otro indicador de clase importante, según el sociólogo Marcelo Boado.

64%

de los uruguayos considerados de clase media es usuario habitual de Internet. Entre los uruguayos de clase baja, ese guarismo es 30% y entre los de clase alta, 85%, según el estudio anual de la consultora Radar sobre usos y costumbres de usuarios uruguayos en la red.

El País Digital
Publicado en Ética, Formación, Tragedia

Explotación sexual y laboral de niños y mujeres en la mira oficial

Trata de personas

Programas atienden hoy a 14 menores y 21 mujeres

Una pareja de ecuatorianos trajo a una adolescente a Montevideo donde la explotaba laboralmente. El caso de Mariela es uno de los 14 que atiende el servicio de víctimas de trata de personas del INAU. Además, el Mides asiste a 21 mujeres explotadas.

En junio de 2011 comenzaron a trabajar los dos servicios piloto de asistencia a víctimas de trata: uno de atención a niños y adolescentes a cargo del Foro Juvenil programa El Faro y el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) y el otro de ayuda a mujeres. Este último es llevado adelante por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

La mayoría de los atendidos son víctimas de trata con fines de explotación sexual comercial.

ADOLESCENTES. Desde junio de 2011 el programa El Faro atiende a 13 adolescentes víctimas de trata con fines sexuales y a una que fue explotada desde el punto de vista laboral.

Entre esos 14 casos hay dos que afectan a varones y el resto a mujeres. El promedio de edades es de 13 a 16 años. Algunos son del interior del país.

“Son situaciones de trata interna de personas; son gurisas o gurises que están siendo explotados sexualmente por una red dentro del país. En general provienen de contextos económicos bastante empobrecidos, con historias de mucha vulnerabilidad. En general son captados por las redes de explotación en la calle, por haberse fugado de la casa donde, en muchos casos, sufrían violencia doméstica y abuso sexual”, explicó Andrea Tuana, coordinadora del servicio.

Los adolescentes son atendidos por un equipo técnico constituido por dos psicólogos, una trabajadora social, una abogada y la coordinadora. Reciben asistencia psicológica, social y legal. Los adolescentes llegan al servicio a través del INAU o de otras organizaciones no gubernamentales (ONG).

Las víctimas “son captadas por adultos con diferencias de edades importantes: gurisas de 13 ó 14 años con adultos de 35 a 50. En una primera etapa los adultos establecen un vínculo afectivo, como de noviazgo. Hay una manipulación emocional y un abuso de las condiciones de vida de estas chiquilinas, muy dañadas desde el punto de vista emocional. Y lentamente las van conectando a una red y las trasladan a otros departamentos o las explotan en su misma localidad”, dijo Tuana.

La situación de trata se configura porque son adolescentes que están atrapadas en una red. “En algunos casos están encerradas y en otros casos están atrapadas por la manipulación afectiva y las condiciones de vida de las chiquilinas”, agregó.

De esos 14 casos hay situaciones que están medianamente resueltas, indicó Tuana, sobre todo la situación de la adolescente ecuatoriana. La mayoría ha podido ser sacada de la red de explotación, aunque el Foro Juvenil sigue trabajando en la desvinculación de otras adolescentes.

En el caso de Mariela, la adolescente ecuatoriana, la ONG Foro Juvenil está preparando el proceso de retorno a Ecuador.

“La documentación la tenía la pareja que la trajo, pero lo que provocaba más el sometimiento es la edad, 15 años. Vivía con ellos, la trajeron ellos, estaba totalmente sometida, pero pudo pedir ayuda y se logró la intervención del INAU y del Crimen Organizado. Entonces hoy ella está protegida, está en un hogar de amparo, con asistencia nuestra a nivel psicológico y legal”, contó Tuana.

La pareja la hacía trabajar en el rubro artesanías. La ONG contactó a la familia, que está esperando el retorno de Mariela.

El gobierno de Ecuador va a hacer una intervención con esa familia para garantizar que ella vuelva a un lugar donde no le pase lo mismo.

Los explotadores también engañaron a los padres de Mariela ya que les habían planteado que su hija viajaba a trabajar, pero en condiciones protegidas. Este caso está en la órbita de la Justicia. La Policía investiga los otros 13 casos, dijo Tuana.

MUJERES. El servicio de asistencia a mujeres es atendido por una psicóloga, una trabajadora social y una abogada. Desde junio de 2011 ha atendido a 21 mujeres de entre 18 y 30 años. La mayoría fueron víctimas de trata internacional. Fueron captadas en Uruguay y trasladadas a Italia, España y México donde las explotaron sexualmente.

El 52% de las 21 mujeres asistidas llegó directamente al Mides, el 19% fue derivada al servicio por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el 14% llegó a través de ONG, el 10% por medio de otras instituciones públicas y un 5% fue llevada por sus propios familiares.

“Se les da atención psicológica, legal, de acompañamiento de una trabajadora social que es la que hace la identificación y trabaja luego en la inserción laboral o en los distintos programas educativos-laborales que tenemos en los distintos organismos del Estado. También se da atención sanitaria. Muchas veces la trata viene acompañada con la ingesta de drogas, por lo que hay que hacer un proceso de atención en ese sentido también”, informó Beatriz Ramírez, directora de Inmujeres. Las víctimas también han recibido del Mides la Tarjeta de Uruguay Social.

A las mujeres generalmente los explotadores las reclutan bajo engaños, “en términos de mejora salarial e ingresos que les van a permitir un cambio muy importante en su vida y luego, cuando llegan a destino, la realidad es otra. Les prometen trabajos de todo tipo y también prostitución de alta escala. Muchos de los casos son de mujeres que ejercen la prostitución acá y van con el engaño de que van a tener una mejora en su vida”, indicó la jerarca del Mides.

Les quitan los documentos, sufren hostigamiento, no les permiten contactarse con sus familias, el dinero que les habían prometido no es tal. Las obligan al consumo de bebidas y drogas. También hay maltrato físico, psíquico y sexual.

Los dos servicios piloto de atención a víctimas de trata se enmarcan en el proyecto “Aplicación de medidas para la elaboración de una política pública sobre trata y tráfico de mujeres, niños/as y adolescentes con fines de explotación sexual comercial”. Es financiado por la Unión Europea. Pero este apoyo económico termina en agosto de este año. Ramírez indicó que luego serán financiados por el Estado.

Tuana afirmó que existe preocupación desde la ONG porque entienden que el servicio debe seguir y ampliar su capacidad, pero aún no recibieron ningún anuncio de INAU.

DIFERENCIAS ENTRE LOS CONCEPTOS

TRATA. Por trata de personas se entiende: “La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras fuerzas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o a una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”, según el Protocolo de las Naciones Unidas para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas.

TRÁFICO. Una de las diferencias entre trata y tráfico de personas es que, en este último caso la relación entre el migrante y el traficante termina cuando llegan a destino. Además implica el cruce de fronteras. La trata puede darse dentro del mismo país de la víctima.

Desde 2008 el Mides trabaja en atacar la trata de personas

Desde 2008 el Instituto Nacional de las Mujeres trabaja en la trata de personas, “en el marco de la violencia basada en género”, informó Beatriz Ramírez, directora de Inmujeres.

“Tuvimos el soporte importante de un financiamiento de la Unión Europea y que dentro de sus componentes tenía la instalación del servicio de atención a mujeres víctimas de explotación sexual comercial, que además de ese componente tiene una línea de sensibilización y de capacitación”, agregó.

Ramírez informó que también “se generó una mesa interinstitucional donde participan el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio del Interior, ASSE, los juzgados de Crimen Organizado y las fiscalías. Se coordina también con cancillería y los consulados en los países que son de destino y las ONG que trabajan tanto en Uruguay en los países a los que las mujeres van en esta situación de explotación”.

LAS CIFRAS

150.000 euros fue el monto aportado por la Unión Europea para el proyecto de aplicación de medidas para combatir la trata de personas.

35  son,  entre mujeres, niños y adolescentes, víctimas de trata  asistidos por los dos servicios piloto.