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El acoso laboral en Uruguay

Denuncias  crecieron 1.300% en dos años

Inspección General del Trabajo justifica: adquirió “mayor visibilidad”.

El acoso laboral o mobbing (del inglés mob: acosar, asediar), es una realidad que –como su contraparte a nivel educativo, el bullying– preocupa cada vez más a nivel internacional. Pero para que exista esta violencia psicológica debe probarse que fue ejercida de forma sistemática y durante un tiempo prolongado –seis meses– de una persona o un grupo de personas hacia otra en su lugar de trabajo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha calificado este fenómeno, que afecta a 15% de los trabajadores en el mundo, de “epidemia” y de acuerdo al experto español Iñaki Piñuel, entre el 10% y el 15% de los suicidios estarían motivados por el acoso laboral. Pero además, el mobbing genera una importante incidencia económica debido a las bajas por enfermedad y a la merma de la productividad que trae aparejado.

La mayoría de las víctimas de acoso laboral no logra reintegrarse al trabajo. La depresión suele ser el corolario. Desconocen lo que les pasa y hasta se sienten invadidos de culpa.

¿Psicosis o aumento?

En Uruguay las denuncias por mobbing se han ido incrementando en los últimos años, ya sea porque han aumentado los casos o por la mayor visibilidad que está adquiriendo el fenómeno. En 2011 el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) recibió 988 consultas por diversas formas de acoso laboral y discriminación. De acuerdo al director de la Inspección General del Trabajo, Juan Andrés Roballo, en 2011 se recibieron 150 denuncias por acoso laboral, lo que representa un aumento del 1.300% con respecto a las realizadas en 2009, que fueron 11. No obstante, puntualizó Roballo “la cantidad de denuncias con respecto a las consultas son mínimas”.

Para Leonardo Slinger, especialista en Derecho Laboral del Estudio Guyer & Regules, existe una especie de “psicosis” respecto al tema, ya que cualquier situación es factible de convertirse en una hipótesis de acoso.

La doctora Elizabeth Chávez, del Centro de Salud Ocupacional del hospital de Clínicas, reconoció que la gran mayoría de las consultas que reciben no entrañan, en realidad, acoso laboral.

Según el MTTS, más de la mitad de las denunciantes son mujeres, el 88% provienen del sector privado y el 12% del público. Estos datos contrastan con los suministrados por la psicóloga, fundadora y presidenta de la Asociación contra el Acoso Moral Laboral en el Uruguay (Acamlu), Silvana Giachero, quien coincidió con la preeminencia femenina, pero indicó que el 90% de las personas que atiende pertenecen a la órbita del Estado.

Giachero sostuvo que “las organizaciones públicas están teniendo un deterioro a nivel organizativo muy grande”, lo que favorece la aparición de conductas de acoso. Además, se hace uso de este tipo de violencia para lograr la desvinculación de los funcionarios.

La psicóloga destacó que una encuesta de 2008 realizada con financiación de las Naciones Unidas a la que tuvo acceso establecía que 54% de los empleados de ANCAP y el 59% de los del Banco de Previsión Social (BPS) habían padecido violencia psicológica en el ámbito laboral.

Para Federico Muttoni, gerente de Advice, empresa de selección de personal, las compañías privadas suelen estar más preparadas para contrarrestar los casos de acoso laboral ya que la comunicación dentro de las organizaciones es más fluida, muchas disponen de equipos de Recursos Humanos e incluso hay algunas que cuentan con líneas de denuncia anónimas.

“Las empresas tienen evaluaciones de desempeño para los empleados y los jefes, quieren retenerlos y motivarlos. En Uruguay hemos tenido unos cuantos cambios en el mundo del trabajo en los últimos años.Hoy el trabajador en general está muy protegido”, sostuvo.

La mitad de los denunciantes son mujeres, el 90% pertenecen a la órbita del Estado.

A su vez, expresó, las nuevas generaciones piden nuevas reglas de juego, con relaciones de trabajo más abiertas. Al respecto, Giachero explicó que el acoso laboral suele implicar, sobre todo, a personas de 30 a 50 años.

Por otro lado, el mobbing puede estar detrás del importante incremento en las certificaciones médicas que se expidieron el año pasado con respecto a 2010, que pasaron de 240 mil trabajadores a 330 mil, de acuerdo a un informe del BPS. Este documento muestra además, que las enfermedades psiquiátricas se duplicaron en 10 años.

Si bien el mobbing afecta a todas las profesiones y se puede dar tanto de forma vertical, de jefe a empleado, como horizontal, entre compañeros, lo más común es la primera modalidad y es más habitual en sectores como el sanitario y el educativo, sostuvo Giachero, quien destacó también estas prácticas en áreas de servicio como los callcenters. Dentro del acoso laboral se dan diversas modalidades que incluyen el acoso moral, distintas formas de discriminación y el acoso sexual.

El acosador, que suele ser un individuo de personalidad psicopática, de rasgos narcisistas o paranoides, normalmente es un manipulador que se siente amenazado por las capacidades o cualidades del individuo objeto de su acoso.

Sindicatos y mobbing

De acuerdo a la definición del pionero del estudio del mobbing, Heinz Leymann, existen más de 45 formas de este tipo de violencia, algunas de las cuales implican desprestigiar la dignidad y la reputación de la persona, realizar acciones contra el ejercicio de su función (ya sea dándole trabajo en exceso para inducir a equivocaciones o anulando sus tareas), y limitarles la comunicación, alejándolos física y afectivamente del grupo de trabajo. El acosador, que suele ser un individuo de personalidad psicopática, de rasgos narcisistas o paranoides, normalmente es un manipulador que se siente amenazado por las capacidades o cualidades del individuo objeto de su acoso.

José Cano es un profesor de UTU de Maldonado, que fue víctima de acoso laboral a partir del 2004 y aun hoy sufre las consecuencias. Todo comenzó cuando envió un reclamo al Consejo de UTU –tras haberlo hecho sin resultados a las autoridades de la escuela– dando cuenta de una falla eléctrica que se producía en las máquinas con las que trabajaban sus alumnos.

A partir de allí comenzaron las represalias, que incluyeron la orden a los demás docentes para que no le dirigieran la palabra, la imposibilidad de acceder a los armarios o a la biblioteca, y hasta la presentación de denuncias penales en su contra, acusándolo de sabotear las máquinas. “El tema de la falla eléctrica fue quedando atrás y me vi en una situación en la que tenía que estar demostrando mi inocencia permanentemente”, recordó Cano.

Luego, lo enviaron a Lavalleja, donde supuestamente funcionaba una escuela, aunque en realidad esta no existía hacía 30 años. Fue obligado a permanecer en un galpón rural “en condiciones infrahumanas”, afirmó él, y a recorrer más de 100 kilómetros y despertarse a las cinco de la mañana para llegar.

Tras ocho meses allí, cuando finalmente el MTTS comprobó su situación y lo devolvió a su cargo, el acoso laboral se transformó en acoso institucional, por el cual él y su mujer eran amenazados por el sindicato.

Según los expertos consultados, los sindicatos suelen formar parte muy importante del proceso de mobbing, ya sea por omisión de apoyo a los trabajadores o por el acoso mismo ejercido en ciertas situaciones por estas agrupaciones, como el que practican algunos sindicatos con los no afiliados, sostuvo Muttoni, de Advice.

Uno de los graves problemas del acoso laboral, indicó Giachero, es el estigma que este produce. El espiral destructivo del mobbing hace que sea muy difícil salir de él y causa daños muchas veces irreparables, tanto en la salud física y psíquica de la persona como en su vida social y familiar.

“Las organizaciones públicas están teniendo un deterioro a nivel organizativo muy grande”, lo que favorece la aparición de conductas de acoso. Además, se hace uso de este tipo de violencia para lograr la desvinculación de los funcionarios.

Reintegro dudoso

La mayoría de las víctimas de acoso laboral no logra reintegrarse al trabajo. La depresión suele ser el corolario para este problema. Por otro lado, muchas víctimas del mobbing llegan en estadios avanzados a la consulta debido a que desconocen lo que les pasa y hasta se sienten invadidos por sentimientos de culpa.

Cano resistió el acoso laboral y recuperó su trabajo, pero aun tiene que tomar antidepresivos, cargar con el estigma de ser problemático y trabajar día a día con uno de los que lo victimizó. “Algunos docentes te tratan con una cierta actitud condescendiente, como que vos sos una persona que está enferma y ellos te dieron una oportunidad”, sostuvo.

El estado de salud actual de Marta (nombre ficticio de una funcionaria pública) es un reflejo del acoso continuado que viene padeciendo. En los últimos cuatro años subió 25 kilos, tuvo ya varios bloqueos de columna a partir de la hernia de disco que se hizo movilizando cajas –un trabajo que no le corresponde como administrativa, pero que le obligaban a realizar– y toma antidepresivos.

De acuerdo a su relato, comenzó siendo acosada sexualmente por su jefe, quien no incurría en esta clase de comportamiento por primera vez, e incluso llegó a manosearla. La solución tomada por las autoridades consistió durante un tiempo en separar la oficina que compartían con una mampara. Cuando finalmente el jefe fue obligado a jubilarse por las denuncias, Marta no corrió mejor suerte con las nuevas autoridades, que optaron por cortarle la comunicación, y oscilaron entre sobrecargarla de trabajo o sacarle todo tipo de actividad. Según le dijeron, ella era “la rata que había denunciado a un jefe”.

Más allá de las penurias, ninguna de las tres personas que dieron su testimonio acerca de acoso laboral para esta nota consiguió de momento ser indemnizada ni que sus acosadores fueran castigados, teniendo incluso que trabajar con ellos.

Pese a que hay mecanismos para canalizar estas denuncias en el MTTS y por vía judicial, de momento no hay una ley específica sobre acoso laboral, aunque paradójicamente sí la hay para el acoso sexual (ver recuadro).

A juicio de Giachero, todavía queda mucho para hacerse a nivel de los distintos actores involucrados en el tema. “Se necesita capacitar a los gerentes, hacer talleres, que sean las mismas empresas las que denuncien en el MTTS, que haya protocolos antiacoso y que se desarrolle una investigación histórica (del acosador y de la víctima)”, sostuvo. Al respecto, Roballo informó que el Ministerio de Trabajo ofrece capacitación en el tema a inspectores y administrativos de la cartera.

Acoso sexual y legislación internacional

Pese a que ya ha habido algunas sentencias en Uruguay en las que se ha condenado al acoso laboral, no existe una ley específica como en otras partes del mundo y como el país mismo tiene con respecto al acoso sexual. Para la abogada de la Asociación contra el Acoso Moral Laboral en el Uruguay (Acamlu), Ana María Véliz, “los legisladores de nuestro país deben tener una respuesta para esta situación, porque el fenómeno del acoso moral laboral es una categoría más amplia que el acoso sexual. En los países que tienen ley, por ejemplo en Noruega, se ha logrado disminuir notoriamente este tipo de prácticas abusivas”, indicó.

No obstante, el abogado laboralista Leonardo Slinger, del estudio Guyer y Regules, sostuvo que no es indispensable la existencia de una ley porque Uruguay dispone “de un proceso administrativo amplio que permite diligenciar dentro del mismo el proceso del mobbing”. El inspector general del Trabajo, Juan Andrés Roballo, reconoció este hecho, pero también que el disponer de una ley suele visibilizar el tema en cuestión.

De acuerdo a Slinger, cuando se entiende que hay acoso el trabajador puede considerarse indirectamente despedido y pedir la indemnización por despido abusivo o simplemente reclamar el daño moral causado. “La paga la realiza el empleador y este podrá tomar medidas disciplinarias contra el empleado acosante”, explicó.

“La indemnización la realiza el empleador y este podrá tomar medidas disciplinarias contra el empleado acosante”

En sentencias de acoso sexual, sin embargo, se dio la circunstancia de que el propio acosador tuviera que pagar a la víctima por el daño causado. Así sucedió el año pasado con un comisario de Flores condenado por acoso sexual a una mujer policía, a quien debió indemnizar con $ 75.850, el equivalente a seis sueldos de la demandante, según lo establece la ley.

Véliz puso el ejemplo de países como Francia, Australia y España donde además de la indemnización civil, existe una figura penal, que establece penas de hasta 10 años de prisión. “En julio de este año el expresidente de France Telecom fue procesado por ese delito, en razón que se probó que se produjeron más de 30 suicidios de trabajadores y unos 15 más lo intentaron entre 2008 y 2009. En nuestro país es conocido el número alto de suicidios, por lo que sería estimable la consideración y atención del tema”, indicó.

Fernanda Muslera en El Observador
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El país no precisa la revolución, necesita una reforma educativa

Entrevista al Dr. JORGE BATLLE 

Cuando se le pregunta por su gobierno dice que se resiste a hablar del pasado. “Ya ni me acuerdo, a mi me desvela el futuro, el porvenir, el mundo que viene”, contesta. Afirma que dejó un país “en crecimiento” y puede sacar rédito de eso, pero asegura que “hoy el debate es otro y tiene que ver con la esperanza”. “Cuando habla (José) Mujica dice cosas inteligentes, lúcidas, sensibles. Ese es el Mujica del futuro. Pero luego hace todo lo contrario a lo que dice y es porque está anclado en el pasado. Va por un camino ciego”, sostiene.

 

– En una entrevista con el semanario Voces del Frente usted dijo que al país le faltan “ideas” y en otros ámbitos ha señalado la necesidad de procesar un cambio a nivel educativo. ¿Qué propone?

-Las materias primas valen mucho y el dinero no vale nada, ese es el mundo actual y ese mundo ha beneficiado a Uruguay. Pero el tema no pasa por analizar si hemos aprovechado bien o mal los años de bonanza ni tampoco por la pelea entre capitalistas y sindicalistas. El tema central pasa por preguntarnos cómo nos vamos a insertar en un mundo cada vez más abierto pese a las dificultades proteccionistas que aparecen en el barrio. Hoy, los flujos financieros en el mundo, más la internet, tienen tal fuerza y magnitud que los gobiernos ya ni siquiera los pueden controlar. Los cambios sociales que estas circunstancias le van a incorporar al mundo en los próximos años son imposibles de detener. Esto supera toda soberanía conocida en el pasado. La pregunta es: ¿estamos preparados para ese mundo? La respuesta es absolutamente negativa. El tema central que tiene hoy que resolver Uruguay es si va a aceptar que el futuro llegó o va a seguir viviendo en el pasado.

-El presidente José Mujica también, desde un punto de vista filosófico, ha hablado sobre estos temas.

-Pero Mujica se ha autocalificado con eso de que `como te digo una cosa, te digo la otra`. El vive en dos tiempos. Cuando habla todos los días muchas veces quien le escucha siente que dice cosas que llegan a la gente, que son sensibles, lúcidas, inteligentes. Ese es el Mujica del mañana, el que habla. Pero cuando hace es el Mujica del ayer. Está parado con un pie en el pasado y otro pie en el porvenir. No sabe cómo hacer para meterse en el porvenir porque su hacer está tan anclado en el pasado, como todo su gobierno, que el camino que está recorriendo no tiene destino. Y es ese el más grave problema que hoy tiene el gobierno y el Uruguay. En un momento de expansión económica donde el gasto está por encima de todo lo prudente y aconsejable, se ha elegido un camino ciego.

-¿Qué mundo imagina usted?

-Le pregunto a mi nieta si la madre le dio la computadora que le regalé y me dice “esa `compu` es lenta, yo uso el Ipad. ¡Y tiene nueve años! Ese es el mundo. En nuestro tiempo, aunque vimos cambiar la tecnología y la ciencia influyendo sobre nuestras vidas, como seres humanos no nos dimos cuenta del cambio. Pero estos chicos nacieron en un mundo diferente, ellos son el mundo diferente, y nosotros estamos anclados en el ayer. Ese es el grave problema que tiene el gobierno, y lo siente el presidente, por eso dice una cosa pero después hace lo contrario. Todo lo que dice no lo puede hacer o porque no lo sabe, o porque no lo siente, o porque no lo dejan hacer. Y cada día que pasa el Uruguay se aleja más de su porvenir y de sus esperanzas. La gente lo ha comenzado a percibir y no solo por el problema de la inseguridad. Aún la gente más humilde y, aparentemente, que carece de más conocimiento y cultura, lo percibe en el punto central de la vida del Uruguay que es la educación. El país no precisa una revolución, el país precisa una profunda reforma educativa.

-¿Qué impide esa reforma?

-No se puede hacer esa reforma con sindicatos que luchan por un poder vacío que no tiene sentido en sí mismo, y menos con profesores a los que luego de 40 años de hacer determinada cosa el mundo, no el gobierno, el mundo les dice que ahora hay que hacer otra distinta, completamente diferente, y lo resisten. El mundo de hoy no tiene nada que ver ni con geografía ni con el estudio de Roma o Grecia, el mundo de hoy permite asistir desde el sillón de su casa a una clase con el mejor profesor del mundo en determinada materia en la Universidad de Oxford, Stanford o Harvard. Ese es el mundo al que debemos aspirar. Y la sociedad uruguaya empieza a darse cuenta que éste no es el camino. Hoy se da el aprovechamiento de una coyuntura fantásticamente positiva que ha permitido darle mejores ingresos a la gente pero sin cambiarle el destino. Muchos se han transformado, sin saberlo, en dependientes de la generosidad de la sociedad a través del Estado pero sin mejorar su condición hacia el futuro. ¿Ellos piensan que van a vivir toda la vida sin trabajar? ¿Esa es la moral? Esa no es la historia del Uruguay ni de ningún país. Ningún país se hizo sin trabajo, audacia, coraje, osadía y generosidad. Ayudar para salir del pantano sí, pero transformar la ayuda en dependencia, no. Eso no forma democráticos, forma esclavos.

-Usted hablaba de la reforma educativa, el futuro y las nuevas herramientas. El Plan Ceibal va en ese sentido.

-El Plan Ceibal es algo muy bueno, ahora se requiere andar sobre él para mejorar los resultados, pero es bueno y como es bueno lo resistieron los profesores y maestros. Es un cambio, no sé si revolucionario, pero es el principio de un camino y por tanto en sí mismo es bueno. Hoy por hoy si usted no tiene un laptop no puede ingresar a ninguna universidad en el Universo.

-Más allá de que usted dice que faltan ideas, el debate educativo está presente en la agenda política. Lo han manifestado tanto el gobierno como su partido y el Partido Nacional.

-Mujica mantuvo en vilo al país con su preocupación por la educación pero no ha hecho absolutamente nada. Darle tres votos al presidente del Codicen no es una reforma educativa, es la nada. Hoy el problema está en Primaria donde hay un 1,8% de repetidores en sexto año, según números oficiales, mientras que en Secundaria, al final del Ciclo Básico, hay un 40% de repetidores. Por lo tanto, lo de Primaria es falso, ahí no hay formación, no hay educación, el asunto es que pasen, que pasen y que pasen. Esa es la voz de los inspectores y directores que llega a los maestros. Eso es lo que hay que cambiar.

-Usted califica el gasto social de exagerado, pero también es cierto que la crisis de 2002 dejó una profunda fractura social en todo el país.

-En 20 años una sociedad no cambia tanto. Aquí hay un mensaje ideológico que dice “la sociedad es la culpable”. Ese fue el mensaje explícito del ministro José Díaz y el expresidente (Tabaré) Vázquez. Por tanto, si yo no soy culpable, no tengo la obligación de ser responsable de nada. El gobierno es mi padre y me dice que soy una víctima de la sociedad, por tanto, violo la ley de una sociedad culpable. Es así de claro. Si además la actitud de las fuerzas del orden está signada por ese perfil, dejo los presos libres y no quiero sancionar a menores, todo deriva en piedra libre para que cada uno haga lo que se le antoja.

-¿Cómo se reduce la pobreza y la indigencia sin esos niveles de gasto social?

-Es muy sencillo, hay que darle trabajo a la gente para que pueda mejorar su condición. Si alguien tiene la certeza que durante siete años va a recibir un ingreso sin trabajar, lo que hace es trasmitir esa forma de pensar a toda la familia. El que hace siete años que recibe una ayuda del Estado no va a cambiar de actitud ante la vida mientras el gobierno hace el esfuerzo para mantener a esa gente pobre, débil y esclava.

-¿Cómo ve al Partido Colorado de cara a las próximas elecciones nacionales?

-El Partido Colorado va a votar mejor que en la anterior elección, sobre eso no tengo ninguna duda, pero desde ya también digo que la obligación del Partido Colorado, si quiere ganar la elección, cosa que puede hacer, es devolver la esperanza que el país está perdiendo. No se gana una elección diciendo que el otro es malo, se gana convocando al país al gran desafío del porvenir. ¿Tá claro?

“Yo nunca le pedí nada a Bush”

-A diez años de la crisis de 2002, ¿cómo recuerda aquella etapa de su gobierno?

-La crisis se inició en Brasil con la devaluación, rebotó en Argentina con el corralito y pegó acá en los bancos más comprometidos con la economía argentina. Dijimos que no al default cuando lo pidió Vázquez y el Fondo Monetario. Yo nunca le pedí nada al presidente George Bush y nadie habló con él en mi nombre. El préstamo fue una determinación que tomó el gobierno de Estados Unidos gracias al mensaje que por intermedio del embajador Fernández Faingold le hice llegar al ministro de hacienda. Le dije que en Uruguay no había una situación estructural sino de iliquidez, y que el asunto dejaba de ser financiero para pasar al grado de ser institucional. En Uruguay no se caían los bancos, se caía la democracia. Ese fue el disparador que llevó al gobierno de los Estados Unidos a hacer una excepción y darnos la ayuda financiera que resolvió el problema. Tuvimos una comprensión muy decidida del Partido Nacional y el Partido Independiente. El Frente Amplio podía sacar ventaja electoral pero prefirió no hacer olas y el senador Astori apoyó la solución que propuso el gobierno de forma valiente, patriótica y honesta. Seis meses después estábamos colocando deuda en moneda propia y el país comenzó a crecer. Si la elección hubiera sido a fines de 2003 nos ganaban por más del 60% de los votos. Fue en 2004 y Tabaré Vázquez ganó apenas, se podría decir que hubo un empate técnico. Si la elección se hubiera hecho en 2005 no perdíamos.

Seguridad: “Desde la más tierna infancia”

-Qué opina de la seguridad y lo que hace el gobierno?

-Soy partidario de la libertad y los megaoperativos no sirven para nada, son las viejas razzias. A los adictos a la pasta base los tienen que atender organizaciones sociales que son las que mejor trabajan en esos temas. Por el otro lado, hay ciudades enormes que convivieron con violencia extrema y lograron resolverla. No es un tema simple, se necesitan muchas medidas. Firmé para bajar la edad de imputabilidad pero estamos a tiempo de que el oficialismo acepte convertirlo en ley y nos ahorre la reforma constitucional.

-Bajar la edad de imputabilidad no solucionará el problema de la inseguridad.

-Es uno de los temas. La cosa empieza desde la más tierna infancia y la educación es la base para que la gente asuma responsabilidades. La permisibilidad como expresión de la libertad no sirve porque termina en conductas destructivas. La ley limita la libertad para proteger a los seres humanos y evita que la sociedad se destruya a sí misma.