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Policía descarta hipótesis de “asesino serial” de travestis

Hábitos

El 70% de los transexuales vive de la prostitución

La Jefatura de Policía descarta la presencia de un asesino serial homofóbico en el asesinato de cuatro travestis en el curso de este año. Atribuye las muertes a la vulnerabilidad en la que se mueven. Los crímenes tuvieron repercusión en el exterior.

El asesinato de un travesti que ejercía la prostitución en el barrio de Aguada -la policía lo encontró el lunes de noche tendido en la calle, con un balazo en la cabeza- elevó a cuatro la cifra de transexuales víctimas de violentos ataques. La serie despertó especulaciones sobre la posibilidad de un asesino “homofóbico”. Sin embargo, tal hipótesis fue descartada por la Jefatura de Policía de Montevideo, que aseguró se trata de hechos aislados.

“No se maneja la hipótesis de que sea un asesino serial. Más bien se considera que se trata de hechos aislados y punto. No parece existir conexión ni se vincula a un caso de homofobia, pero se está investigando”, dijo a El País el vocero de Jefatura de Montevideo, José Luis Rondán.

Para Rondán, la situación a la que están expuestos día a día los travestis que ejercen la prostitución en la calle es de extrema vulnerabilidad y riesgo. Según un estudio realizado por el Ministerio de Salud Pública sobre esta población, un 70% de los que transexuales que trabajan, lo hacen en la prostitución.

“El mundo donde se mueven estos travestis es un mundo de drogadictos, de gente de baja moral. Son individuos que trabajan solos en la noche, con su cuerpo, con dinero encima y en lugares oscuros. Convergen todos los elementos para propiciar cualquier tipo de situación de violencia”, enfatizó Rondán.

La Policía no cree tampoco que el asesino haya ido a buscar directamente la muerte de la víctima, sino que más bien se debería a situaciones aisladas que terminan desencadenando la agresión al travesti.

“La muerte en estos casos, generalmente, no está buscada. Es una consecuencia. Es un tema que hay que estudiarlo y verlo cuando caigan el o los responsables. Pero puede haberlo matado (un cliente) hasta por el precio que le quiso cobrar. Es una realidad”, expresó Rondán, y agregó que la droga es un elemento clave.

“Uno pasa a veces por Bulevar Artigas de noche con un frío de locos y ve a los travestis casi desnudos ¿Y cómo aguantan? Y aguantan porque hay drogas, porque están drogados y alcoholizados ¿Si no quién aguanta a las 3 de la mañana caminando desnudo por la calle y con un frío terrible? Y, de pronto, el que va a tener sexo con ellos es un desgraciado que está tan drogado como ellos y eso es una fórmula explosiva”, aventuró Rondán.

El fenómeno tuvo repercusión internacional. Por ejemplo, el diario “El Mundo” de Madrid expresó ayer en un articulo: “La transfobia parece haberse instalado en Uruguay. Ya son cuatro los transexuales asesinados en el país en los últimos meses, un hecho que acaba de condenar la ONU en un comunicado”.

REPUDIO. Los asesinatos de los cuatro transexuales generó el repudio de diferentes organizaciones, como el colectivo Ovejas Negras y la Asociación de Minorías Sexuales del Uruguay, que reclaman a las autoridades mayor seguridad.

“Ante la muerte de otra persona trans, expresamos nuestro repudio a otro acto de violencia que atenta contra la integridad física de otra persona. Reiteramos nuestro llamado a las autoridades para asegurar la integridad física de todas las personas en igualdad de condiciones y redoblar los esfuerzos para aclarar estos crímenes. No queremos discursos bonitos o palabras vacías. Queremos acciones claras y concretas que condenen estos actos de violencia con un mayor involucramiento de las autoridades”, expresó la asociación.

Por su parte, Diego Sempoll, de Ovejas Negras, dijo que ya mantuvieron reuniones con el subsecretario del Interior, Jorge Vázquez, para manifestarle su preocupación por estas muertes y acelerar la investigación.

ESTUDIO. Según un informe preliminar elaborado por un equipo de investigación de la Udelar, con apoyo de ONUSida -en el cual se consultó a un grupo de jóvenes de entre 18 a 29 años que se reconocían como “gays, lesbianas, trans o bisexuales” en Montevideo y la región metropolitana- un 17% de la población transexual no tiene educación primaria completa. Otro 33% tiene terminada no completó secundaria.

A su vez, la mitad de los que se reconocen transexuales (un 50%) afirma que trabaja, y de ese porcentaje, 70% lo hace ejerciendo la prostitución en la vía pública. En cuanto al nivel socioeconómico la población transexual es de las más vulnerables. Del informe se desprende que un 67% de la población transexual es de clase baja (un 17% medio bajo, un 33% bajo medio y otro 17% bajo-bajo). Solo en Montevideo se estima hay aproximadamente unas 1.000 personas transexuales.

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Aprender a compartir: cinco consejos para los padres

Pautas de comportamiento que le ayudarán a superar su “egoísmo” de una forma menos traumática y le enseñarán el camino para ser una persona generosa en el futuro.

Según el psicólogo Jean Piaget, el egoísmo es una conducta pasajera, que muestra su grado más elevado hasta los 24 meses

Diferenciar entre compartir, turnarse y prestar: si se dice al niño que tiene que compartir y esto implica que tiene que quedarse sin su juguete de forma obligatoria para que otro juegue con él en su lugar, es evidente que asociará esta actitud con una situación de pérdida. Sin embargo, si se le explica que pueden establecer una sesión de turnos (de modo que el otro niño jugará un rato con el objeto “de deseo” y luego este volverá a él), asociará el préstamo a una experiencia menos desagradable.

Incentivar los juegos en grupo: si el niño se aísla o juega siempre con juguetes individualistas, es difícil que se den situaciones propicias para modelar su comportamiento hacia una actitud más generosa. Para conseguirlo, es preciso fomentar que participe en actividades y juegos con más niños, ya sea en casa o en el parque, que impliquen en muchos casos compartir un mismo objeto (pelota, cuerdas, balones…) para que el juego sea divertido.

Enseñarle lo que es suyo y lo que es de todos: en algunos casos, el sentimiento de posesión lleva a que el niño perciba como suyo no solo lo propio, sino también objetos comunes e incluso los de los demás. Los padres deben ayudarle a distinguir estas diferencias entre las propiedades. Si se sube a un columpio y no deja que lo use ningún otro niño, es preciso explicarle que ese objeto no le pertenece, que puede usarlo un rato, pero luego debe dejarlo libre para los demás, no compartirlo o prestarlo, ya que no es suyo.

No obligarle: obligar al niño a prestar su objeto más preciado a otro niño (incluso a uno desconocido) puede ser un gran acto de crueldad, pues la orden además se la da alguien a quien él quiere por encima de todo y representa para él la máxima autoridad. Es necesario, por tanto, distinguir entre los objetos o cosas que pueden representar una fuerte carga emocional para ellos y otros que son más fáciles de compartir o prestar.

No amenazar: “Si no lo prestas, no te dejaré jugar a ti”, “si no compartes, ya no te quiero”. Amenazas de este tipo no tienen por lo general ningún efecto positivo sobre el niño. Por eso, es mejor evitarlas. Ante las situaciones en las que se niega a compartir, resulta más efectivo explicar al pequeño las consecuencias positivas que se pueden derivar de su comportamiento y no las negativas: “si lo prestas, te prestará su juguete y podrás cambiar de juego”, “si lo compartes, podréis jugar los dos juntos” o “déjaselo, que se pondrá muy contento”.